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Entre Eliaschev y Verbistky

Por Armando Maronese y Alfredo Leuco - 28 de Noviembre, 2014, 21:43, Categoría: Opinión

Advertencia: esta nota probablemente se autodestruirá en cinco minutos. No se trata de una parodia de aquella serie setentista llamada "Misión Imposible", que transpiraba espionaje desde los primeros acordes de la cortina musical del inmenso Lalo Schifrin. Es simplemente una manera de acoplarme a la flamante doctrina Verbitsky de lo que debe ser el periodismo.

Más Topo que Perro, el asesor de Cristina K, resolvió tomar el camino inverso al que proclamó durante años: el del oscurantismo. El de la cerrazón informativa estalinista. Borró sus propias columnas de la versión digital de Página 12, con la excusa de no darle "información premasticada (sic), a la nube de periodistas europeos que preparan libros instantáneos sobre la vida del Papa Francisco. Explicación tan insólita como ridícula.

Si fuera cierto, Horacio Verbitsky estaría inaugurando de esa manera una nueva forma de relacionarse con la información por parte de los cronistas: ocultarla. El mismo que escribió "Un mundo sin periodistas", como síntesis de los deseos de los gobernantes, ahora cambia el rumbo y toma la vanguardia que tanto le gusta ¿Tendrá pensado quemar algunos de sus propios libros para evitar que le roben su trabajo que no le gusta "regalar", tal como confesó?

¿Que pasaría si todos los periodistas toman el ejemplo de Horacio Verbistky y borran sus trabajos para "no darle información premasticada" a nadie? ¿Qué tal si los editorialistas que escribieron loas a la dictadura retiran de circulación esas pruebas? La utilización de todo tipo de archivos y el resto de los periodistas son una de las fuentes informativas que suelen servir para iniciar el camino de cualquier investigación de prensa ¿O Verbitsky nunca citó el trabajo de algún colega para sus notas? Miles de veces. Una que viene a cuento, porque levantó información de un libro que escribió Alfredo Leuco en sociedad con José Antonio Díaz en 1989 y que se llama: "El heredero de Perón: Menem, entre Dios y el Diablo."

El ex presidente riojano lo llevó a juicio e intentó silenciarlo porque Verbitsky había contado, entre otras cosas, que mientras estuvo preso en la cárcel Magdalena, se quebró y lloró desconsoladamente la noche en que le informaron que había muerto su madre Mohibe Akil, y por orden del general Albano Harguindeguy no le iban a permitir viajar a La Rioja a darle el último adiós.

Son increíbles las vueltas que tiene la vida. La jueza que lo absolvió con un impecable fallo a favor de la libertad de prensa, fue la doctora María Laura Garrigós de Rébori, actual integrante de Justicia Legítima. Y dos de los testigos que aportó la defensa de Verbitsky fueron Mariano Grondona y Alfredo Leuco. Verbitsky citó aquel libro que le dio "información premasticada" y Leuco corroboró que todo era cierto.

Ya murieron y por eso podemos revelar las fuentes. Jorge Vázquez y Diego Ibáñez, los compañeros de celda de Carlos Menem, habían contado con lujo de detalles aquel momento. Menos mal que no se les ocurrió borrar los originales y sacar de circulación los libros. La cita de Verbitsky hubiera quedado sin sustento, pedaleando en el aire.

No creo que este tema sea algo menor o merezca apenas un recuadrito titulado: "Fui Yo", como intentó resolver la controversia la estrella de Página 12. Sobre todo porque lo que el diario bloqueó de su versión digital no son textos menores. Son aquellos en los que colocó al entonces cardenal Jorge Bergoglio en el lugar de colaboracionista del terrorismo de estado.

Eran tiempos en que Estela Carlotto y Cristina K nutrían su pensamiento de esas palabras. Eran tiempos en que Néstor y Cristina K habían colocado al entonces arzobispo de Buenos Aires en el lugar de "jefe de la oposición y diablo con sotana". Luego se produjo el milagro más importante del Papa: hizo más papistas que él mismo, a los kirchneristas que eran sus principales enemigos.

El kirchnerismo logró dinamitar incluso los códigos periodísticos más aceptados y compartidos, los que sostuvieron este oficio maravilloso a lo largo de los años. El intento de aplicación de la ley antiterrorista a un colega de Santiago del Estero, el procesamiento de otro de Bahía Blanca porque se negó a revelar sus fuentes, el escrache y los ataques sistemáticos desde el aparato propagandístico del estado, la extorsión con publicidad oficial y a los anunciantes privados, la utilización de la AFIP y la SIDE como instrumentos de espionaje y castigo, en fin, la lista es larga y nefasta.

Pero el auto censura reconocida de Verbitsky, agrega un elemento novedoso. Igual que la despreciable necrológica que el mismo diario publicó contra Pepe Eliaschev, fallecido recientemente. No está mal tener una mirada crítica de una persona muerta. Un fallecimiento no puede cambiar la opinión que se tenía de esa persona en vida. Yo mismo fui muy duro con Néstor Kirchner el día de su muerte y aún dudo que haya muerto porque nadie lo vio en el cajón, pues no creo que las personas que fueron malas se conviertan en buenas por el solo hecho de dejar de respirar. Lo que sí creo, es que en situaciones tan extremas hay que poner los huevos y la firma sobre la mesa. De hecho, tuve que pagar las consecuencias por no callar mi opinión ni siquiera en un momento tan doloroso para su familia y sus militantes.

Lo que sí es de pésimo gusto, casi una traición a la condición humana, es matar a un muerto sin hacerse cargo de lo que se dice. La página 33 de Página 12 del 19 de este mes, merece estudiarse como una de las bajezas que se puede cometer en nombre de la revolución kirchnerista. Nadie suscribe la nota que titulan: "Un periodista con oscilaciones". Se entiende entonces que esa es la opinión de los editores del diario, alimentado con cataratas de publicidad oficial pero que no logra acusar peso en la balanza de la venta en los kioscos.

El panfleto anti Eliaschev cita varias veces a Horacio Verbitsky. Allí "denuncia" que Pepe Eliaschev escribió en la revista de Montoneros y que algunas de sus opiniones estuvieron a la izquierda de la izquierda y justificaban la lucha armada. Por eso dicen que pasó de un extremo al otro. "De la izquierda pro guerrillera y peronista hasta posiciones conservadoras anti kirchneristas". Lo acusan de travestismo y de negar su propia historia, cuando fue notoria la profunda y sincera autocrítica que Pepe Eliaschev hizo de aquella experiencia y su adhesión fervorosa y sin fisuras a la democracia republicana y pacífica.

Para Página 12, parece que aprender de los errores que llevaron a una generación a la muerte producto de un militarismo y un foquismo criminal, es renegar de su pasado. En realidad la reconversión de Eliaschev como la de tantos jóvenes de aquella época, se trata del reconocimiento más sensato de un hombre que revaloriza la democracia, la libertad y el debate para siempre.

Por aquellas ideas, Pepe Eliaschev fue amenazado por la Triple A y debió exiliarse. Luego el gobierno de Videla censuró sus apariciones radiales desde Estados Unidos. El kirchnerismo lo silenció y lo eyectó de radio Nacional por orden directa de Néstor Kirchner (testimonio de Luís Juez que estaba presente en el lugar), y el sector de la colectividad judía que tributa a los K no dejó de ensuciarlo cuando llevó su primicia internacional sobre el pacto de Timmerman y los iraníes a la tapa del diario. Fue desmentido y atacado por el canciller de la traición y varios de sus amanuenses comunitarios. Luego, todo se confirmó con lujo de detalles y nadie tuvo la dignidad de pedirle disculpas.

Al revés de Pepe Eliaschev, a Horacio Verbitsky le salvó la vida y lo ayudó a irse por un tiempo del país, un alto oficial de la Fuerza Aérea. Y eso que Verbitsky no era un mero redactor de "El Descamisado". Era uno de los responsables de la temible estructura de inteligencia del grupo guerrillero.

Aprovechen a tomar nota los colegas. Sobre todo respecto de la forma en que Horacio Verbitsky fue protegido por parte de la Aeronáutica durante el genocidio. Esta nota podría ser borrada de esta versión digital en las próximas horas. No me gusta regalar mi trabajo ni darle información "premasticada" a nadie. Fui Yo.

Para abundar en datos, sigue la copia de "Fui yo", de Horacio Verbitsky. "Varios medios impresos y digitales descubrieron ayer que algunas de mis notas sobre Jorge Mario Bergoglio no estaban disponibles en la edición digital de Página/12 y lo atribuyeron a censura editorial dado el giro del gobierno de CFK hacia el Papa Francisco. La verdad es mucho más aburrida, como suele ocurrir. Yo pedí al diario que bloqueara los accesos porque no quería darle la información premasticada a la nube de periodistas europeos que cayeron sobre Buenos Aires para preparar instant books sobre el personaje, ya que sigo investigando el tema y no me gusta regalar mi trabajo. Fue una táctica exitosa, ya que la información contenida en esas notas casi no fue replicada por terceros. El resto sigue en el mismo lugar que siempre. Desde 1999, cuando empecé a publicar sobre su conducta durante la dictadura militar, no debí rectificar ningún dato, que de eso se trata este oficio. Las opiniones, en cambio, son cuestión de cada uno, y las mías no han variado. Agradezco a los colegas que antes de publicar la versión me consultaron, haciendo excepción a la vieja máxima periodística: nunca dejes que la realidad interfiera con una buena nota.

Comienzo de la nota "Un periodista con oscilaciones", de Horacio Verbitsky – "Escribió varios libros y trabajó en radio, TV y gráfica, medios en los que se inició expresando posturas desde la izquierda proguerrillera y peronista que fueron cambiando radicalmente hasta posiciones conservadoras antikirchneristas…" Sin firma.

Por Armando Maronese y Alfredo Leuco

 

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