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El relato - La década de la mentira

Por Armando Maronese - 10 de Noviembre, 2013, 18:49, Categoría: Corrupción - Violencia

Desde que el kirchnerismo subió al poder hace ya nueve años, una obsesión pareciera que domina al partido gobernante y es la de estar constantemente comunicando, mostrándose y mostrando por todos los medios posibles, un discurso unitario y repetitivo que se ha empezado a denominar como el "relato". Y no es cosa menor: a juzgar por los recursos y el tiempo empleado, pareciera, por momentos, que la principal preocupación de este gobierno reside más en transmitir ese discurso que en administrar y gobernar.

Programas de televisión, películas financiadas por organismos estatales, el fútbol, libros, grupos de intelectuales, artistas, conferencias, charlas, cadenas nacionales, adoctrinamiento en las escuelas, merchandising político y partidario, etc., etc., etc. Si ha de recordarse a este gobierno por algo en el futuro, es por su inagotable y desmedida vocación por comunicar… quizás más que por gobernar.

El principio rector de la autoridad - Toda sociedad que se precie de tal, debe regirse a si misma bajo ese principio y enseñar a respetarlo y por supuesto, dar el ejemplo. Pero, los Gramscistas KK no hacen mas que deformar (con un éxito rotundo), el significado y la simbología típica del peronismo (trapos rojos, típico de los zurdos, en un movimiento de derecha?)


Y con respecto a la oposición, bueno... la misma "recuperación de la democracia" ¿Trajo de la mano el copamiento de la UCR (jóvenes idealistas? Y el alejamiento de sus principios esenciales... ¿Existe la oposición de la oposición sin llegar a ser un rejuntado?

 

Quien piense negativamente respecto a la importancia que implica el respeto a la autoridad es, por defecto, un KK o un Gramscista que aún no se dio cuenta de que le queda poco tiempo antes de que la gente se de cuenta de que es un zurdo y de la peor estirpe.

 

Si algo aprendí de estos últimos 10 años, es que hay zurdos decentes que se enorgullecen de decir que son zurdos (y que tienen solvencia intelectual suficiente para ser considerados "Cuadro político")... y también hay Zurdos que se avergüenzan de su propia naturaleza, y se esconden bajo otros calificativos o signos políticos opuestos al propio (Progresista, Radical K, Socialista, Centro) Los KK empezaron en el 2011 con el "Vamos por todo" o sea, un "todo de todo".

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La década que de acuerdo al relato fue la ganada, en realidad fue la del mayor daño que se le puede hacer a una sociedad, a un país. Fueron los años donde la ficción reemplazó a la verdad. La mentira provoca daños enormes y muchas veces irreparables.

 

Largo tiempo pasará para salir de este tormentoso trayecto recorrido de la mano de una familia, los Kirchner, que ya lo ensayó con creces en Santa Cruz, para luego salir en la peor gira para todos, y llevarlo al escenario nacional.

 

La sociedad indiferente y descreída de todo y todos, hasta desconfía del verdadero estado de salud de la presidente Cristina Kirchner, a quien se le acaba de dar un alta condicional y sujeta a tantas revisiones que no permite establecer con claridad cómo y cuándo podrá reasumir en plenitud la parte restante de su mandato."

Alguna vez un padre divorciado, le preguntó a un psicólogo qué debía contestarle a su pequeño hijo cuando este le hacía preguntas que él consideraba complicadas, por el posible daño que le podía hacer al menor la crudeza de la verdad.

La respuesta simple y directa fue "dígale siempre la verdad por más dolorosa que sea, la mentira se terminará descubriendo y lo dañará". Una, la verdad, duele; la mentira, hiere, trae perjuicios y luego no se creerá en nada, ni en nadie.

Llevando este ejemplo a la realidad argentina, no es errado afirmar que la década ganada es una cruel mentira. Lo más impiadoso es que es la misma pudo haber sido realmente ganada y se perdió.

Estamos llegando a la caída final del telón de un ciclo, realmente nefasto para la poceada ruta de la democracia que transita el país. Se pudo salir de la pobreza con que se inició y, por el contrario, los pobres son más. Se pudo con los ingresos extraordinarios habidos, bien administrados, haber renovado la colonial infraestructura que detenta la geografía nacional.

Se pudo haber invertido en explotación de energía para aumentar el autoabastecimiento que tenía la nación, y se llegó al extremo de ni siquiera conservar el preciado activo que se tenía. Se pudo reconvertir la decadente educación pública, y el aumento presupuestario sólo alcanzó para paliar los magros salarios docentes.

Se pudo mejorar la salud pública y sólo se llegó a inaugurar, más de una vez, algún hospital que ni siquiera cuenta con el equipamiento moderno necesario. Se pudo hacer una profunda reforma impositiva que repartiera la carga equitativamente, y demostrar que los impuestos volvían al pueblo en obras y servicios; y nada se hizo, hasta el ejemplo mostró lo inverso, se dilapidaron y robaron ingentes fondos públicos.

Se pudo mirar hacia el futuro y se lucró con una óptica parcializada de la historia, haciendo uso y abuso de los derechos humanos de muertos hace 40 años atrás, mientras la inseguridad y las drogas van aniquilando vidas a diario.

Se enfrentó al pueblo contra el pueblo, dividiéndolos entre adeptos al autoritarismo presidencial y considerando enemigos a aquellos que no se arrodillan frente al pensamiento único.

Las entidades periodísticas y los periodistas sufrieron como nunca antes había ocurrido en estos 30 años de continuidad democrática. Se creó con montañas de dineros públicos, un monopolio estatal o gubernamental de medios para sostener un país irreal, y se llegó a lo más bajo para arrinconar la crítica, eje de un periodismo libre e independiente.

Se hicieron polvo los valores sociales y se llegó a destrozar el principio de autoridad que es necesario para la convivencia social. El Congreso fue una dependencia más del Ejecutivo y la justicia entró en un tembladeral que alcanzó en los últimos tiempos hasta la propia Corte Suprema. Las Fuerzas Armadas están deshechas y desarmadas. Las de seguridad viven una crisis profunda, mientras el delito crece y el narcotráfico llegó para quedarse.

La oposición está partida en mil pedazos. El patoterismo, el insulto y la difamación se adueñaron del relato y contagiaron burdamente en todo momento y en cualquier programa, a los medios masivos de comunicación.

La inflación falaz ha acabado de cumplir 7 años y va por más, mientras los índices se disparan para superar el 30% anual en 2014. Las inversiones que llegaron se fueron y lo que pensaban venir siguieron de largo. Hace 10 años las reservas del Banco Central estaban aniquiladas; hoy se está a punto de llegar al mismo escenario.

La sociedad indiferente y descreída de todo y todos, hasta desconfía del verdadero estado de salud de la presidente Cristina Kirchner, a quien se le acaba de dar un alta condicional y sujeta a tantas revisiones que no permite establecer con claridad cómo y cuándo podrá reasumir en plenitud la parte restante de su mandato. Pero en realidad, en Argentina hay una anarquía espantosa y la oposición se calla la boca.

Como se señala al inicio de esta nota, la mentira hace daño, le dijo el psicoanalista al padre de aquél niño. Desgraciadamente no todos los argentinos lo han aprendido, sin necesidad de consultar a un profesional y aún así tampoco. .Esos son los vividores, los trepadores, los que se venden por unos pesos o por un choripan.

La crisis que incipientemente se ve venir, se agigantará con el paso de los meses y tendrá características nuevas, distintas a las ya vividas. La que se avecina tendrá matices nunca antes recorridos y llevará décadas revertirla.

Desgraciadamente, esto no es parte del relato sino de una verdad comprobable con tan solo el transcurrir de los días, los meses. Reconocer la verdad, por más dolorosa que ésta sea, ocasionará menos daño que seguir sumergido en la ficción K.

¡Cuánta basura que hay, por Dios! ¿Tendremos el mismo final que Sodoma y Gomorra? ¿La K que ostenta el poder podrá entonces ser la otra Lot?

Por Armando Maronese


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