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Una amenaza inminente

Por Carlos Marcelo Shäferstein - 26 de Octubre, 2013, 2:01, Categoría: General

Por Carlos Marcelo Shäferstein (*)

¿Israel en la patagonia argentina? - Así como la presidente Michelle Bachelet declaró en su momento que Chile recibirá a los refugiados palestinos que quieran escapar de los horrores de la matanza en la guerra por Palestina, Cristina Fernández de Kirchner no quiso quedarse atrás y manifestó hace unos veinte días, otro de sus desaciertos verborrágicos: que en el hipotético caso que los israelíes «pierdan una posible guerra» y deban abandonar Medio Oriente, la Argentina recibirá a todos los habitantes de Israel en territorio nacional, otorgándoles la ciudadanía.

¿Acaso no sabe que ese tipo de huésped es un "allien" que termina apropiándose de su anfitrión? ¿Ignora qué fue la «nakba»(**) en 1947? Por supuesto que no lo desconoce a pesar de su aparente torpeza cotidiana. Si es ésta "la profundización del modelo", los que deberemos irnos del país somos nosotros.

Cristina Wilhelm no es católica, es otra de las farsas a que los tienen acostumbrados los judios al pueblo pueblo argentino. “Wilhelm” es familia judía inmigrante. La madre, Ofelia Judith Wilhelm es judía, ella misma es judía por la ley judia de vientre.  Ella es católica apostólica en la misma medida en que dice ser abogada recibida. “Kirchner” en realidad, es Kirznert, otro apellido judío, (de los miles que aparecen decidiendo por una tierra que no es la judía).

Tal era el apellido de su abuelo, que fue modificado convenientemente para que supuestamente aparezca de origen suizo. Su madre era la chilena Miriam Ostoić, hija de inmigrantes centroeuropeos del mismo origen, que conoció al cartero que frecuentaba la casa de citas donde trabajaba en Río Gallegos, y de esa extraña unión nació Néstor Kirchner.

El productor cuyo nombre artístico es Adrián Suar también es pariente: su verdadero apellido es Kirszner, un judío nacido en Queens, Nueva York. Su abuelo materno era el famoso cantor litúrgico Leibale Shwartz.

Sin hablar de otros políticos decididamente sionistas, como Carlos Heller (ex miembro destacado de la Federación Juvenil Comunista) y muchos otros que no disimulan su origen, hay más protojudíos [falsos cristianos] en las listas electorales. El presidente del Banco Credicoop, Carlos Heller, dijo que la creación del ficticio Ministerio de la Producción, a cargo de Débora Giorgi, "es una excelente decisión" porque "indica una voluntad política de priorizar los procesos productivos y atender su problemática", al participar del acto por el 50º aniversario del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC), donde conmemoraba la creación de "El Hogar Obrero", institución que integraba y cuya quiebra fraudulenta mandó a la miseria y a la muerte a millares de jubilados. En su momento, se defendió diciendo que “El Hogar Obrero ha sido víctima de un golpe de Estado judicial…"

Volviendo a la saga del régimen, acompañó al agresivo Néstor Kirchner en esas elecciones de junio, Daniel Scioli (apellido adaptado de Scholl). Pocos saben que este nativo de Villa Crespo es nieto del gran rabino de Roma y practicante de la religión del abuelo.

También, en la aparente oposición, es harto conocido que Francisco de Narvaez también es hebreo, que ni siquiera nació en Argentina (se nacionalizó en 1983, siendo dueño de Casa Tía [Tiendas Israelitas Argentinas], para afiliarse al radicalismo y obtener beneficios de la plataforma liderada por Alfonsín, tras los comicios).

Cuando los alemanes ocuparon los Sudetes (Bohemia y Moravia), su abuelo vendió su cadena de tiendas en Checoslovaquia, Rumania y Yugoslavia. Su familia es Steuer y Deutsch y en Colombia (donde nació circunstancialmente el empresario errante), tomaron el castizo apellido que hoy ostenta. Decididamente tampoco es cristiano. Se divorció dos veces, tuvo muchísimas «uniones libres» en su vida de play boy, y los cinco hijos que tuvo este "defensor de la familia" [según su aviso de campaña], son de distintos matrimonios. Después de ser radical, se acercó a Menem y posteriormente a este mismo gobierno con quien compitió en las elecciones, para fraccionar a la oposición, tras la nueva máscara de «peronista disidente» en la terna que integraba con el PRO de Macri (otro protojudío millonario gracias al poder) y el ex montonero Felipe Solá.

Al igual que ayer, con los holdings financieros de Todres, Graiver, Broner, Madanes, Kiguel, Gríspun, Kohan, Beraja, Spolzky, Pompas, y muchos otros, esa gente ostenta el dominio virtual de la Argentina. Kirchner, para lo que es la Argentina hoy, es quien proclamó que nos desaferró de la tutela del Banco Mundial, extendió la jubilación a todos liberándonos de las AFJP, verdaderas sanguijuelas de los futuros jubilados. Asimismo, creó empleo y disminuyó la desocupación, llenó las arcas del Banco Central. Dijo que fue el mejor gobernante desde la restauración democrática de 1983 para acá, y que la actual opción es única: o mayoría kirchnerista en el Parlamento, o la vuelta a la dictadura del 76. Si bien la mentira tiene patas cortas, los argentinos realmente comen vidrio.

La fuente de poder de su régimen fue la alianza de su gobierno con los grandes grupos económicos que se mueven en Argentina, conjuntamente con el lobby comunitario más poderoso del país. Buscó una alianza con los grupos petroleros y la halló en Repsol-YPF a través del banquero Eskenazi. Realizó una participación en Aerolíneas mediante Eurnekian, concretó una relación en el campo de la energía eléctrica con el grupo Midlin y sumó a su proyecto al rey de la soja, Grobocopatel, así como a la familia Werthein. Todo ello sin olvidar sus relaciones íntimas con Eduardo Elztain y el uso de sus oficinas de Puerto Madero. Su táctica era encabezar en todos estos grandes grupos económicos. Todos tuvieron un denominador común: la idolización del dinero y el control total de la riqueza nacional por su ambición de poder desmedido.

En el año de 1897, el profesor Teodoro Herzl concretaba la llegada de inmigrantes de fe judía a la Argentina, para tener las bases de población necesaria en el caso de dividir el territorio nacional para constituir el Estado Práctico de Andinia o bien, ocuparlo en su totalidad. En este problema ya había trabajado años antes, en 1854, el sefardita español Aarón Castellanos, cuando trajo la primera inmigración de judíos a la provincia de Santa Fe, en la República Argentina.

Muchos judíos nacieron en la Argentina gracias a los asentamientos rurales emprendidos en nuestro país por la J.C.A. (Jewish Colonization Association), que también fundó el Banco Israelita de Córdoba, el primero de los tantos bancos que quebró fraudulentamente y escandalosamente en nuestro país, y precursor de las finanzas especializadas en esta incauta tierra.

La J.C.A. fue la institución que creó el Barón Mauricio Hirsch, que dirigió con el deseo de ubicar en la mejor forma posible a los judíos perseguidos de Rusia y Europa Oriental, en la idea de darles una nación autónoma a través de asentamientos y colonias judías, sean de Entre Ríos, de Santa Fe, de La Pampa o de la Provincia de Buenos Aires. Poniendo en marcha la idea de Hertzl, la «ahavat Israel» (amor por Israel) fue el propósito de vida, convirtiendo a la Argentina en el tercer país en población de ese origen en el mundo.

Muchos de estos grupos de inmigrantes traídos a la Argentina, están hoy representados por conglomerados económicos y agrícolas de inmensa envergadura y poder, como es el caso de Los Grobos, del judío Grobocopatel poseedor de cientos de miles de hectáreas propias y arrendadas, cuyo fin es la destrucción de la fertilidad de la tierra mediante sus pooles de siembra, dejando a los trabajadores de los pueblos autóctonos donde Grobocopatel pasa la guadaña al margen del trabajo agrario, pues este conglomerado cuenta con sus propias maquinarias y personal pago bajo sus ordenes.

Estos grupos, es decir, estas nuevas oligarquías sustituyen a las tradicionales que pierden posiciones por la prolongada crisis agropecuaria que los empobrece y los disminuye notoriamente. Así las estructuras económicas y financieras consolidan su dominio en la Argentina, a través de una gran cantidad de empresas, sean nacionales o multinacionales dedicadas a la banca, la bolsa, la usura, la especulación, las industrias del plástico, del tejido, del automotor, del hogar, del comercio, etc. Estas actividades o empresas digitan a una extraordinaria cantidad de personajes, tanto en el orden privado como en el público que se enriquecen a expensas de operaciones en su mayoría ilícitas que empobrecen al pueblo y corrompen en sus bases ético-morales a la nación Argentina.

Los nuevos propietarios de tierras agrícolas-ganaderas, es otro de los grandes problemas planteados a la Argentina contemporánea. Con el alto valor tomado por la tierra en base a la constante e incontenible inflación desatada en el país, numerosos grupos de personajes de altas finanzas, la usura, el dinero negro, producto de grandes ganancias no declaradas, industriales o comerciantes, tienen en la compra de predios rurales un eficaz modo de capitalizarse y correr a la inflación según sus propias declaraciones, mediante estas adquisiciones de tierras en cualquier lugar de la República Argentina.

El dinero obtenido en la especulación, el encarecimiento, los grandes negociados, el vaciamiento de empresas, es reinvertido en la compra de inmuebles rurales y de este modo, un nuevo estrato social de inversionistas afortunados pasan a ser propietarios de la tierra, encareciéndola artificialmente y alejando de toda posibilidad de compra o posesión, a los verdaderos productores agropecuarios o a sus hijos. Estos predios, en lugar de ser fuentes de producción o trabajo, pasan a constituirse en meros instrumentos de especulación y riqueza.

Fue evidente el compromiso del usurero judío Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner con el sionismo y más, precisamente. Si no ¿Por qué Cristina Fernández se comprometió antes de ser presidente, a recibir el "apoyo" del Congreso Mundial Judío de EE.UU?

Para aclarar esto hay que remitirse a sus declaraciones hechas en Tucumán con el gobernador (casualmente judío) Alperovich, en apoyo de la "excelente" política que está llevando Cristina K y su séquito, contra las entidades rurales y más precisamente contra la gente del campo. Pocos saben que en junio de 2008 llegó sigilosamente a nuestro país nada menos que el titular del Congreso Judío Mundial, Ronald Lauder, para supervisar personalmente el avance de las "negociaciones" entre el gobierno de turno y el campo, para lograr que el Senado sancionase y ratificase la ley 125 sin modificaciones, a los efectos de que los chacareros y arrendatarios deban ceder todas las tierras productivas a esos grandes grupos económicos.

En definitiva, sin Instituciones que en su momento se opusieran y se opongan actualmente a ese proyecto que terminará con la soberanía nacional, nuestra Patria está condenada a desaparecer para ser sustituida por otra nación.

(*) Por Carlos Marcelo Shäferstein, miembro del

Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires.


Nota del Editor: (**) Nakba es un término árabe que significa "catástrofe" o "desastre", utilizado para designar al éxodo palestino. Según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNRWA), son refugiados palestinos las "personas cuyo lugar de residencia habitual era el Mandato Británico de Palestina entre junio de 1946 y mayo de 1948 y que perdieron sus casas y medios de vida como consecuencia de la Guerra árabe-israelí de 1948", donde el pueblo judío fue apoyado por los EE.UU. e Inglaterra.

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