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El huracán Lilita

Por Alfredo Leuco - 1 de Agosto, 2013, 19:35, Categoría: Opinión

Todos tenemos errores y aciertos. Todos tenemos defectos y virtudes. Y la diputada Elisa Carrió, también. Obviamente que no me voy a referir a la vida privada, sino a su actuación pública porque levantó mucha polémica por la manera en que castigó a sus propios compañeros de ruta. Le dijo a Ricardo Gil Laavedra que era un blando con el kirchnerismo y el le contestó que ella no era dura, que “era ineficaz, dogmática y autoritaria porque se creía dueña de la verdad”.

Acusó de corruptos a los actuales dirigentes del radicalismo. Se despachó contra Alfonso Prat Gay al que calificó de cobarde, porque nunca le firmó una denuncia de corrupción y a Martín Lousteau le dio para que tenga por no haber renunciado durante el conflicto de la 125.

Pregunta provocadora: ¿Es bueno o malo para la oposición social demócrata que se crucen descalificaciones de semejante magnitud? ¿Ayuda que el debate sea tan caliente pero sincero, o transmite una sensación de agresividad y de que UNEN se va a desunir en diez minutos?

Cada uno tendrá su respuesta de acuerdo a su corazoncito, si es que ya tiene decidido a quien votar. Hace muchos años que conozco a la doctora Carrió. Le hice decenas de entrevistas. Y por supuesto, tengo una opinión formada sobre sus valores. De todos modos quiero empezar diciendo dos verdades objetivas.

Primero: Nadie duda de su honestidad, de su capacidad intelectual ni de su coraje cívico para denunciar la mafia corrupta de este gobierno desde el primer minuto. Creo que ese es su gran aporte a la democracia y a la República. Por eso, en su momento tuvo un gran respaldo popular en las urnas.

Segundo: Se nota claramente las grandes dificultades que tuvo en su carrera para construir un partido político fuerte, y para mantener unidos a muchos de los grandes cuadros que crecieron a su lado o que establecieron alianzas con ella. Su manera de conducir, su incapacidad para convivir políticamente tal vez haya que encontrarla en una rigidez extrema de principios que, por momentos, la empuja hacia la soledad.

Se fueron de su lado figuras muy respetables como Graciela Ocaña, Margarita Stolbizer, Adrián Pérez o el propio Alfonso Prat Gay. Todos dicen por lo bajo que la quieren pero que tiene rasgos autoritarios, porque siempre quiere imponer sus criterios. Creo que ésta es su gran asignatura pendiente y por eso tiene su cuota parte de responsabilidad en que durante una década no se haya construido una oposición sólida que sea alternativa de gobierno fuera del peronismo. Por eso en su momento, sacó muy pocos votos y fue condenada a repensar toda su actuación.

Hoy ese huracán llamado Lilita vuelve a soplar con mucha fuerza en las dos caras que tiene su moneda. Recuperó una importante intención de votos y una parte importante de los caceroleros y de los productores agropecuarios le reconocen su coherencia, su pelea permanente muchas veces en soledad, y al acierto de las denuncias de corrupción de estado que hoy se pueden certificar con las investigaciones del programa de Jorge Lanata, entre otros. Pero Elisa Carrió, también demostró en estos días que el fuego en el que suele quemar sus propios proyectos organizativos sigue encendido.

Le digo más, hoy es el centro del debate entre aquellos que en la Ciudad de Buenos Aires no quieren votar ni a Cristina K ni a Macri. Hay 4 listas en ese espacio llamado UNEN. El diario Página 12 aprovechó los chisporroteos que generó Carrió y tituló “Desunen”. Y aquí aparece la otra discusión democrática. ¿La obsecuencia y el verticalismo que convalida todo y no discute nada, es mejor que el cruce de opiniones fuertes que pueden generar resentimiento y sensación de rejuntado?

Un dirigente debe tener disciplina partidaria, eso está claro. Pero ¿Cuales son los límites? Hay temas menores en los que se pueden aceptar las diferencias. Pero en la defensa de la Constitución y en el rechazo a los corruptos y los golpistas no hay medias tintas. En eso hay que ser inflexible. Eso es lo que yo pienso. Pero lo que importa y levanta polvareda es lo que piensa Elisa Carrió. Tómela o déjela. Es una Lilita auténtica. El domingo 11, en las urnas, usted puede darle un beso o un reto. Y en eso no me meto.

Por Alfredo Leuco

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