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El peronismo y el mito de la serpiente Ouroboros

Por Armando Maronese - 5 de Marzo, 2013, 0:59, Categoría: Opinión

Según el psicólogo suizo Carl Jung, "en la imagen histórica del Ouroboros está el pensamiento de devorarse a uno mismo, y convertirse en un proceso circulatorio. Este proceso de la regeneración es al mismo tiempo un símbolo de la inmortalidad, puesto que el Ouroboros se mata sí mismo y se trae a la vida, se fertiliza y se da a luz".

Esto a muchos nos parecería una casualidad comparativa con una forma de hacer política en nuestro país. En efecto, resulta sorprendente ver como a lo largo del tiempo, el peronismo ha conocido el momento justo de "fagocitarse" asimismo para luego vomitar una nueva corriente con liderazgo político, que sepa aglutinar a los que por desengaño, conveniencia o porque entendían que era hora de abandonar el barco, dejaron un proyecto anterior para reinsertarse en uno "nuevo y renovado", pero que siempre resulto estar alimentado por las misma practicas e ideas de origen.

Esta similitud entre el mito y el peronismo, refleja lo que siempre sucedió en el país toda vez que este movimiento popular gobernó la Argentina. Después de la muerte de Perón, los peronistas no pudieron encontrar el rumbo para tomar la iniciativa y volver a ser gobierno, ni siquiera en 1983 con la vuelta de la democracia.

 

Con la derrota electoral de ese año atribuido a la inapropiada quema de un féretro representando a la UCR, allí se vio claramente el gran vacío que causaba la ausencia de liderazgo, el cual necesitaba ser ocupado por un dirigente que fuera capaz de "encandilar" a las masas tal cual lo había hecho Perón, en sus años de oro.

 

Las peleas intestinas en el partido que siguieron durante los años de gobierno de Alfonsín, fue dando lugar a la aparición de una figura carismática, que si bien no era del agrado del arco más reaccionario del peronismo, se fue ganando la simpatía de las mayorías y de una parte del sindicalismo con el apoyo de Rodolfo Daer, representante de la CGT San Martín, ya que en el '89 la central obrera se había dividido en dos, mientras que en la de Azopardo seguía al frente Saúl Ubaldini.

 

La Serpiente Ouroboros acababa de dar a luz a un nuevo líder que iniciaría un camino diametralmente opuesto a lo que fuera la doctrina del peronismo de la primera hora. Su nombre, Carlos Saúl Menem. Su mensaje, La Revolución Productiva. Luego más tarde, pudimos entender que todo lo que hizo no era lo que había prometido durante su campaña, y que su frase "Síganme, no los voy a defraudar" hoy retumba en los oídos de los ciudadanos como un slogan lleno de hipocresía, que la mayoría de los políticos argentinos ocultan.


La esencia del peronismo se caracterizó siempre por la figura de un caudillo como conductor. La imagen del padre en la que el pueblo necesito reflejarse y confiarle los destinos de su nación, la encontraron en Juan Domingo Perón y a partir de allí, el ciudadano relego su protagonismo como individuo a ejercer sus derechos de realización y progreso por sus propios medios, dejando que el estado le dé una dadiva para alcanzar su bienestar general, como es característico de las políticas populistas en el mundo.

 

El Caudillismo es un fenómeno político y social que surgió en el siglo XIX en Latinoamérica, y consiste en la llegada en cada país de líderes carismáticos cuya forma de acceder al poder y llegar al gobierno, esta basada en mecanismos informales y difusos de reconocimiento del liderazgo, por parte de las multitudes que depositan en "el caudillo" la expresión de los intereses del conjunto y la capacidad para resolver los problemas comunes.

 

El caudillismo fue clave para la dictadura y para las luchas entre los partidos políticos del siglo XIX. El poder de los caudillos se basó y se sigue basando, en el apoyo de fracciones importantes de las masas populares. Este apoyo popular se torna en su contra cuando las esperanzas puestas en el poder entregado al caudillo se ven frustradas, y así se decide seguir a otro caudillo que logró convencer de su capacidad de mejorar el país o la provincia. Esto da cuenta de como el mito de la serpiente para el caso de la Argentina, encaja en el proceso constante y permanente de reincidencia, es decir, volver a darse una y otra vez los mismos ciclos -en nuestro caso, cometer los mismos errores-, con la búsqueda de un caudillo encargado de conducir los destinos de la nación.

 

Otro hecho que vuelve a reflejar este proceso sucede tiempo después, luego del fatídico 2001. Tras haber transcurrido en cuestión de días el paso de cinco presidentes, Eduardo Duhalde asume la Presidencia de la Nación el 1° de enero de 2002 elegido por la Asamblea Constituyente. Así fue como luego, de su mano y tras un "acuerdo" para que Menem se bajara de su candidatura en el balotaje de las generales de 2003, con apenas un tibio 22% del padrón electoral, una figura prácticamente desconocida para los argentinos asume la primera magistratura del país. Su nombre, Néstor Carlos Kirchner, un ex gobernador de Santa Cruz, con un incipiente perfil de liderazgo que cambiaría otra vez, el rumbo de los acontecimientos.

 

Claro que aquí podríamos decir que lo mas propicio que se dio fue la trama que encierra el film de Bergman "El huevo de la Serpiente", porque todo lo que vino después -luego del veranito económico 2004-2007-, mostró que el verdadero propósito de los Kirchner, era crear un capital de amigos que le permitiera un crecimiento patrimonial descontrolado, que tenia origen en los retornos por los subsidios entregados a empresas amigas al tiempo de lograr perpetuarse en el poder, iniciando el proceso de auto-sucesión del matrimonio que comenzó con la instalación de la candidatura en el 2007 de Cristina Elisabet Fernández Wilhelm de Kirchner, como primer paso de un largo periplo a ser re-elegidos entre ellos mismos.

 

Pasaron más de cinco años y Cristina Elizabet Fernández Wilhelm obtuvo su primera re-elección gracias al fraude cometido por INDRA, denunciado en varias oportunidades por distintos sectores de la sociedad. A pesar de su gran esfuerzo psíquico y físico (no olvidemos que esta señora padece de "bipolaridad" y también algunas fuentes no desmentidas afirman que tiene cáncer encefálico), su perfil de líder no ha logrado aglutinar detrás de su figura a todo el arco peronista, incluido una gran parte del mundo sindical.

 

En contra posición a la transversalidad que su difunto? esposo había creado para sumar a las filas del Frente Para la Victoria, políticos adeptos tales como de la Unión Cívica Radical, Cristina Fernández Wilhelm a sabido inyectar odio y divisionismo alimentados por una ideología basada en la permanente confrontación y descalificación a todo aquel que se pronuncie en contra del gobierno o, simplemente, porque piense diferente.

 

Curiosamente en el horóscopo chino, este año 2013 es el año de la "Serpiente de Agua" y Cristina Fernández Wilhelm es "serpiente de agua" dentro de esta astrología milenaria.

 

Según nos cuenta una famosa astróloga argentina,"Cristina Kirchner es serpiente de agua, por eso este es su año. Es el signo para los chinos que se renueva cada 60 años cuando uno vuelve a su año, y se sabe que puede ser el peor o el mejor año de su vida, eso según el karma que se tenga.  Para los orientales, el karma son las acciones, pensamientos y lo que uno genera en su vida. O se salta al karma o se lo acumula".

 

¡Clarísimo... como el agua! Si nos guiamos por sus actitudes de desprecio y frases con sorna a las que nos tiene acostumbrados, se podría decir que los argentinos "estamos condenados al éxito". La ironía del destino nos vuelve a desafiar a través de estos "iluminados ideológicos" concebidos por el mito del Ouroboros, sobre en que país los argentinos vamos a querer vivir los próximos años.

 

En estas elecciones de medio término (Legislativas), el Cristi-Kirchnerismo sabe que se juega la última carta para poner en práctica varios temas pendientes del manual del "Vamos por Todo". La reforma de la Constitución, es uno de sus más ambiciosos proyectos y para tener campo orégano, el oficialismo deberá sortear muchos obstáculos de por sí ya muy complicados, debido al gran deterioro que están mostrando los números de la economía.

 

Cristina Elizabet Fernández Wilhelm de Kirchner podría ser la nueva líder renacida del proceso del mito de la serpiente en el peronismo, pero justamente ese es el signo político que comenzó a vaciarle de contenido al Kirchnerismo a partir de la muerte de su gestor. Poco a poco muchos peronistas están migrando de las filas K ante la intolerancia y prepotencia con que la viuda insiste con su estilo de gobierno, lejos de la cintura política que "El Furia" sabia aplicar cuando no encontraba consenso para llevar adelante sus ideas.

 

¿Obstinación? ¿Convicción? ¿Locura? ¿Estupidez? Sabrá Dios que pasa por la mente de esta mujer, que además de soportar el peso de la soledad que provoca su viudez?, con su interminable luto como imagen del extenso y costosísimo vestuario que arrastra por el mundo como símbolo del oscurantismo, nos hace padecer con resentimiento y risotadas burlescas la noche mas larga y fría que jamás se tenga memoria en nuestro país.

 

Ella, "la serpiente astuta y seductora", no permite que nos abramos a la luz y comencemos a dar vuelta este proceso de decadencia y putrefacción que este régimen piensa consolidar en estos próximos comicios, entregándonos como nación soberana al régimen comunista con centro de operaciones en la Habana, tal cual lo hiciera con Venezuela, el líder traidor bolivariano antes de emprender su -¿ultimo viaje?- a esa capital.

 

Este podrá ser "Su" año. Tal vez, aferrada a ese designio se mantenga protegida con ropaje oscuro, pero a nosotros los co-propietarios de este gran consorcio que es la Argentina, que ha confiado su administración correcta a quienes demostraron ser una verdadera asociación ilícita que por destino o castigo la encabeza una "serpiente de agua", no deberá ser la única opción que volvamos a tener en una próxima contienda electoral, siempre y cuando llegue a celebrarse. No dejemos otra vez, que el mito de la serpiente Ouroboros vuelva a "parir" un nuevo dirigente, y dejemos que se transforme en un nuevo caudillo.

 

El desarrollo económico de un país y el estado de bienestar de sus habitantes, no deben depender del capricho ideológico de quien tiene la responsabilidad de gobernar para todos sus habitantes por igual. Pero también es nuestro deber y responsabilidad como ciudadanos, marcarles los limites a aquellos dirigentes que se crean "mesiánicos o salvadores", porque ellos son "inquilinos" temporarios, puestos en cargos públicos gracias al voto popular y que deberán honrar durante su paso por el Estado, despojados de todo interés personal o sectario.

 

El día que nuestra Patria, Argentina, comience a ser gobernada por esta clase de funcionarios, habremos crecido intelectual y espiritualmente, y podremos decirles a nuestros hijos y nietos que hubo un tiempo de "caudillos y encandilados", que un día vieron al futuro pasar por estas tierras, y éste les volvió a dar una ultima oportunidad para corregir y enterrar definitivamente, a una Argentina perdedora y arrasada por un pasado fracasado e ideologizado que quiso adueñarse de sus sueños, pero gracias al despertar a tiempo de muchas conciencias, La Republica volvió a nacer y hoy su faro resplandece entre las grandes Naciones del mundo.

 

Por Armando Maronese

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