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Otra efeméride en el calendario peronista

Por Armando Maronese - 20 de Noviembre, 2012, 21:10, Categoría: Corrupción - Violencia

El 7-D es un homenaje perfecto a las contradicciones permanentes del peronismo en materia de comunicación. El 7 de diciembre de 2007 Néstor Kirchner firmaba, con Guillermo Moreno como ayudante de campo, la fusión entre Multicanal y Cablevisión, que Cristina Kirchner por capricho frenó en 2010. El 7 de diciembre próximo es presentado, por sus ribetes épicos, poco menos que como el asalto al Palacio de Invierno. Un giro copernicano que transformará la vida de los argentinos.

Los fastos oficiales ya sumaron nuevos spots y el bullanguero regreso de la cadena nacional el miércoles, con hinchada incluida en el nuevo set preferido, el Museo del Bicentenario, en donde Perón y Eva Duarte nos sonríen desde el fondo y la bandera nacional flamea en la pantalla de video. Quizás nos sonrían y piensen –donde estén-, cuantos tarados hay aún después de haberles robado todo. La excusa fue celebrar el tercer aniversario de la promulgación de la ley de medios.

El mismo día se formalizaba el demorado traspaso de las radios del oficialismo light de Daniel Hadad al oficialismo más rotundo de Cristóbal López. Otra linda coincidencia. Que nene. Pensar que nació de la nada… sin nada y surgió así… de golpe, de la noche a la mañana.

Para esa fecha, en 1951, fue confiscado el diario La Prensa (y sus avisos clasificados fueron a parar paradójicamente a Clarín). En 1974 estatizaron los canales de televisión. En 2009 el Gobierno empujó a la AFA a desconocer el contrato vigente para la transmisión privada de los partidos de fútbol. El país sufre ahora la sangría tremenda que ocasiona Fútbol para todos. Tres gobiernos peronistas "estatistas" distintos tomaron esas decisiones.

En 1954, Juan Domingo Perón autorizó una velada privatización sui géneris de Canal 7, al ponerlo en manos de una "sociedad amiga"; Carlos Menem, en 1990, bendijo el paso de Canal 13 y Telefé a manos particulares, y en los años siguientes se autorizó a que empresas estadounidenses invirtiesen "sin límites" en compañías de cable locales.

En 2005, Néstor Kirchner extendió por diez años con un decreto de necesidad y urgencia, las licencias de emisoras de TV y radio privadas. Tres gobiernos peronistas "privatistas" distintos tomaron esas decisiones.

Este zigzagueo constante entre medidas arbitrarias de facto para estatizar, tanto como las privatizaciones salvajes dispuestas por fuera del Congreso, convive en el seno del principal movimiento político argentino en materia de comunicación. Lo único que queda claro con los ejemplos expuestos (hay varios más), es que el peronismo fluctúa sin decidirse entre un extremo y otro.

En conclusión: los peronistas tienen una lamentable y errática política de Estado en ese ámbito a lo largo del tiempo, y entre tanto barquinazo sólo propicia venganzas temporales y negocios permanentes.

Pronto se agregará una nueva "efeméride" a tan ruinoso calendario: otro 7 de diciembre, ahora remixado. El oficialismo, con sus principales referentes a la cabeza -comenzando con la mismísima presidente de la Nación-, toca tambores de guerra como si se aproximara el Día D de las tropas aliadas desembarcando en Normandía.

Las usinas ultra-K, desde La Mañana (Radio Continental) a 6,7,8 (Canal 7) por nombrar sólo a las dos más notables, que "arman" la agenda informativa oficialista y todos sus replicantes menores en soportes gráficos, audiovisuales y redes sociales, abren expectativas y ya celebran por adelantado excitados.

El Grupo Clarín interpuso, en su momento, una medida cautelar para frenar los efectos del artículo 161 de la ley 26.522 (de Servicios de Comunicación Audiovisual, más conocida como ley de medios). En su texto se denomina más diplomáticamente "adecuación", lo que todo el mundo conoce como la cláusula de "desinversión", casi pensada exclusivamente para obligar al mayor holding de comunicación de este país a deshacerse de varias de sus licencias, con el fin de limar de esta manera su extendida influencia social bajo la excusa de diversificar las voces. Hasta el momento nada de eso ha ocurrido: los grupos privados siguen siendo los mismos de toda la vida y las nuevas voces que aparecen son invariablemente afines al Gobierno.

Al entender la Corte Suprema que la extensión indefinida de las cautelares implica un derecho precario y provisional, le puso plazo de extinción a la presentada por Clarín el próximo 7 de diciembre, con la esperanza de que un juez de primera instancia tomara antes una decisión sobre la cuestión de fondo: esto es, si el pedido de desinversión es constitucional o no, por vulnerar derechos ya adquiridos y, en consecuencia, por pretender actuar retroactivamente. Los tironeos en el Consejo de la Magistratura para nombrar un juez que decida de acuerdo con el gusto gubernamental son impúdicos y a la vista de todos.

Lo paradójico es que el supuesto finado ex presidente Kirchner (supuesto porque nadie vio su cadáver) al regalarles diez años más a los permisionarios, corrió la extinción natural de la licencia de Canal 13 dispuesta para dentro de tres años, para 2025, y un beneficio similar le otorgó a Radio Mitre del mismo consorcio de medios que ahora pretenden reducir. Posteriormente, una ley del Congreso convalidó la decisión unilateral del santacruceño. He aquí, más dramáticamente todavía, la situación insólita de medidas tan contrapuestas surgidas del seno de un mismo matrimonio y sociedad política. Poco serio y un tanto calamitoso.

Por Armando Maronese

 

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