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El antecedente más peligroso: la Marcha de 40.000 Camisas Negras sobre Roma

Por Mario Cadenas Madariaga - 6 de Noviembre, 2012, 12:48, Categoría: Opinión

El símil más cercano. - Si se examina mejor la realidad argentina y los antecedentes de golpes de estado, las mayores similitudes se encuentran con la marcha sobre Roma de 40 mil camisas negras de Mussolini, el 28 de octubre de 1922. La convergencia del movimiento avanzó desde el norte y el sur. El tren en que viajaba Mussolini, debió interrumpirse porque fueron levantados los rieles, por algunos sectores de carabineros que se le oponían, por lo que finalmente lo hizo en un automóvil facilitado por el Rey Victor Manuel III. De ahí y por los apoyos tácitos de las fuerzas armadas italianas que recibió, fue más un autogolpe que un golpe.

 

Si en la Argentina de hoy se suman todos los movimientos de militantes kirchneristas, con una notoria organización, no hay dudas que cuentan con 40 mil miembros, y un largo entrenamiento para entrar a la Capital Federal y dominar sus centros neurálgicos.

 

Pero así como aquellas organizaciones italianas no hubieran podido dominar la península, si los carabineros y las fuerzas armadas se hubieran opuesto, entre nosotros no será posible si las fuerzas de seguridad -la Gendarmería, la Policía Federal y la Prefectura se opusieren- y sin duda, si estas son apoyadas por las Fuerzas Armadas en la defensa del orden.

 

En Italia. la intervención del Rey fue determinante para que las fuerzas armadas aceptaran la marcha, porque hubo muchos incidentes graves de enfrentamiento en que los camisas negras sufrieron importantes bajas. Aquí también las organizaciones de militantes pueden contar con un similar, un igual beneplácito de las autoridades políticas y del área de seguridad.

 

La descripción de Curzio Malaparte, colaborador de la insurrección fascista, es ilustrativa de todos los medios que se valieron como por ejemplo, la distribución de noticias falsas, como que Mussolini había entrado en conversaciones con el Rey, para asumir el Ministerio, antes de que tal cosa sucediera.

 

La evaluación de las circunstancias. - Mussolini fue un político que creó un régimen para dar una solución a la Italia de fines de la primera guerra mundial, dentro del contexto de la época que se caracterizaba por una crisis de las democracias occidentales y la amenaza del marxismo soviético.

 

Para esto atacó la estructura liberal del mercado, el pluralismo político de la democracia y la libertad sindical, porque esos tres principios sacudían a las sociedades europeas con pocas posibilidades de dar soluciones, por las destrucciones sufridas, y en una Europa con Alemania en crisis. Al quitar las contradicciones del mercado, la lucha sindical, y la oposición política, permitiendo el uso de la propiedad privada, preocupándose desde el estado por cubrir las necesidades sociales y organizando a los sectores económicos de todos los sectores, se construyó una sociedad menos sacudida por las oposiciones que genera la libertad.

 

La Monarquía, los empresarios y las fuerzas armadas lo dejaron obrar porque no veían ni tenían otra alternativa, pero no por adherir a sus métodos. Así, hasta que el régimen los comprometió progresivamente en un sistema cada día más tiránico y en una enorme derrota militar.

 

Las perspectivas en la Argentina. - Las expectativas de la sociedad argentina hoy no basculan entre posiciones extremas. Hay un disconformismo social muy amplio que se percibe en la caída de la imagen de la Presidente por debajo del 40 %, en la amplitud de las protestas sociales, en el agrupamiento minoritario de la CGT oficialista, frente al conjunto de los otros agrupamientos, sumado al problema de la criminalidad, del rechazo por la justicia del crimen, de la insuficiencia de la vivienda y de los servicios públicos.

 

Por eso, la ciudadanía va expresando sus preferencias a través de las encuestas de opinión que periódicamente se realizan. Sobresalen como preferentes cuatro figuras nuevas de la política: Scioli, Massa, Macri y Binner. En ellos se diferencia un espectro amplio de tonalidades y hay otros candidatos como los gobernadores de la Sota y Urtubey que jugarán sus posibilidades.

 

En el kirchnerismo, para decirlo suavemente, hay un panorama de gran preocupación. Se sabe que los años que vienen serán más duros por que requerirán mayores ajustes en las tarifas de todos los servicios públicos y una más acelerada devaluación de la moneda argentina.

 

Por eso en los agrupamientos de la oposición -manifiesta o potencial-, se ve el futuro con optimismo en cuanto al mejoramiento creciente de las oportunidades, sólo afectada por la fragmentación. Todo ello a menos que el oficialismo se juegue abruptamente la carta de la reelección intentando para ello un autogolpe, que altere los mecanismos normales de la sucesión.

 

Ahora bien, concentrándonos en esta alternativa, ¿qué se visualiza? - ¿Quién está dispuesto a darle un cheque en blanco al Kirchnerismo? Los trabajadores, no. Los jubilados, no. Los gobernadores, no. Los empresarios, no

 

La Cámpora, y demás organizaciones sociales similares, sí.

 

La técnica del golpe de estado se puede haber perfeccionado muchísimo, pero debe haber un marco de posibilidades efectivas, internas y externas que no existen en el caso argentino.

 

Una cosa en la América ibérica con un alto porcentaje de sangre indígena como Venezuela, Ecuador y Bolivia, además de una economía concentrada en pocos y muy grandes riquezas naturales que no facilitan el desarrollo de una clase media.

 

Otra cosa es un país con 400 mil explotaciones agropecuarias, 70 mil establecimientos industriales, y más de 700 mil establecimientos comerciales, en su inmensa mayoría formado por pequeños capitales.

 

Pero además existe otra circunstancia determinante. La CGT no es más la organización de 1945 que responde linealmente a las directivas de la conducción oficial, sino una gran y diversificada estructura para la que la única garantía de su subsistencia es su propia fuerza e independencia.

 

Es más, sabe que su formidable organización de las obras sociales sindicales, son un objetivo que mira con atracción el gobierno, lo que los hace más celosos defensores de su independencia.

 

¿Se puede gestar así un autogolpe? ¿Y si las organizaciones obreras, declaran una huelga general para oponerse a los eventuales efectos de dicho autogolpe? ¿O se movilizan en protección de sus obras sociales y por los 15 mil millones de pesos que le adeuda el Estado, para sus enfermos y minusválidos que requieren atención?

 

Y si las fuerzas de seguridad interpretan un avance de las organizaciones militantes, será siempre en menoscabo de sus atribuciones y de los ingresos que le corresponden.

 

¿Y cómo reaccionará el contexto internacional que nos rodea? ¿Hasta donde Chile se sentirá seguro con sus inversiones? ¿Y Brasil considerará suficientemente asegurados sus capitales? ¿El MERCOSUR será el ámbito para desarrollar un mercado de libre comercio, con suficientes garantías para todos?

Definitivamente creo, que debidamente analizado con todos los perfeccionamientos y apoyos posibles, una autogolpe de las organizaciones militantes debería descartarse por razones de mínima seguridad pública.

por Mario Cadenas Madariaga

PD: Autogolpe, no. Destitución, sí.

 

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