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Fracasó el circo de Máximo Kirchner

Por Mara Allende - 15 de Junio, 2012, 0:54, Categoría: Opinión

Máximo Kirchner (36 años) socorrido por mamá, fue operado con éxito. Terminó un nuevo drama presidencial pero que esta vez no logró la atención que sí despertaron otros momentos que padeció la familia en el Poder, incluso tratándose del líder de la principal agrupación kirchnerista y uno de los pocos "candidatos" con los que cuenta el oficialismo. Ocurre que la dolencia de Máximo Kirchner y las instancias que terminaron en su internación porteña y que hicieron que Cstina Fernández suspendiera toda su actividad oficial para ir a buscarlo, no se condicen con la actitud del líder en las sombras que intenta forjar el cristinismo, desde los silencios del joven.

 

Este lunes (11/06), se informó oficialmente que a Máximo Kirchner se le efectuó un lavado articular artroscópico en quirófano, para resolver la infección en la rodilla "con resultado exitoso", aunque por el momento el paciente permanecerá internado con un esquema de antibióticos.

 

Pero la historia de la internación de Máximo Kirchner comienza en Santa Cruz. El hijo presidencial estaba con mucho dolor en su rodilla derecha y su madre le insistía en que fuese a tratarse en Buenos Aires pero él se negaba.

 

En verdad, ese debate ya había ocurrido el domingo anterior, durante la visita semanal de Cristina Fernández a su primogénito. En esa ocasión lo encontró muy engripado y le sugirió que se fuese con ella a atenderse en Buenos Aires, pero él se negó.

 

En esta ocasión, cuando la Presidente había partido ya hacia Buenos Aires, Máximo Kirchner fue al Hospital Regional de Agudos, en Río Gallegos, a realizarse una resonancia magnética. En ese estudio es donde aparece la dolencia en la rodilla. El médico presidencial Luis Buonomo es quien le informa y explica el diagnóstico a Cristina Fernández, coincidiendo en que lo mejor era un tratamiento en Buenos Aires.

 

En días previos, a causa del problema estomacal que había sufrido Máximo Kirchner, probablemente consecuencia de la ingesta de medicamentos que también le habría provocado el cuadro de artrosis séptica en la rodilla, en el Hospital Regional le habían preparado una internación, de acuerdo a lo confirmado por los médicos del establecimiento. Pero Cristina Kirchner y Buonomo le reclamaron a Máximo Kirchner que abandonara ese intento, ya que el nosocomio del sector público provincial se encuentra en medio de un reclamo gremial de su personal.

 

A todo esto, la jefe del Estado ya había aterrizado en el Aeroparque Jorge Newbery en Buenos Aires, donde la esperaba el helicóptero presidencial para el traslado a la Quinta Presidencial de Olivos. Una hora y media después del aterrizaje, ella decide volver a subir al avión e ir a buscar a su hijo, que se quejaba de dolor de rodilla.

 

A su regreso, algunos canales de TV lograron captar imágenes que mostraban a Máximo Kirchner subiendo al avión oficial con visibles dificultades, apoyado en los hombros de dos asistentes, aunque fue acompañado además por su novia, Rocío, por Buonomo y por su madre.

 

A bordo del Tango 01, Máximo y Cristina Kirchner arribaron alrededor de las 4.40 al aeroparque metropolitano Jorge Newbery, donde se desplegó un operativo de seguridad especial para recibirlos, con dos ambulancias y dos helicópteros en la pista de aterrizaje.

 

A todo esto surgen dos reflexiones:

 

1- Parece que la Presidente no tiene mucha tarea importante, ya que puede ir 2 veces en el día a Río Gallegos para traer a su hijo, que no padece una emergencia médica y es mayor de edad (tiene 36 años).

Como tantas veces ha hecho la familia presidencial, Cristina Fernández podría haber enviado el Tango 01 y dedicarse a atender las cuestiones del Estado. Pero parece que el Estado no es importante para ella, quien además de viajar a Río Gallegos por segunda vez en el día, suspendió todas sus actividades previstas para este lunes (11/06), entre ellas un acto en la localidad de Haedo con Daniel Scioli. Pareciera también como si la actividad presidencial le pesara hoy día a la Presidente, como si no hubiese problemas en la Argentina que ella deba gestionar. Muchas veces permanece en Santa Cruz más allá de los feriados o en la Quinta de Olivos, donde recibe a sus funcionarios que deben desplazarse hasta allí desde la Casa Rosada o el centro porteño.

 

2- Vuelve a llamar la atención la dispendiosidad de Cristina Fernández a la hora de hacer uso de los bienes del Estado en momentos de crisis fiscal ¿Por qué no se subió a Máximo Kirchner al avión sanitario de Santa Cruz, si es que y había una decisión de trasladarlo urgente a Buenos Aires?

 

Se trata del jet que compró Néstor Kirchner cuando era gobernador y que utilizó muchísimo el matrimonio para distintos fines de paseos vacacionales y demás, menos para las cuestiones sanitarias, algo que en esta oportunidad podía justificarse. Sin embargo, se buscó el traslado más costoso: movilizar el Tango 01 hasta Río Gallegos, y de regreso. Y además es importante advertir que la Presidente de la Nación es Cristina Fernández y Máximo Kirchner sólo un familiar, igual que Florencia Kirchner, otra usuaria habitual de la aeronave oficial argentina, aunque nada debería sorprender en una Presidente que utiliza la flota presidencial para el traslado de Florencia, su hija, cuando desea asistir a los cumpleaños de sus amigas en Río Gallegos, o en el caso del último 20 de abril, cuando la hija presidencial viajó sola hacia Santa Cruz en el Tango 010, cuando podría haber intentado hacer coincidir el viaje con el que hizo su madre.

 

El circo de Máximo Kirchner concluye finalmente en un clásico: en el hospital privado (al que siempre acudieron mamá y papá). Así, los Kirchner, defensores del Estado fuerte vuelven a claudicar: la medicina privada es mejor, certifican ellos, quienes siempre en emergencia acuden al sistema sanitario privado. Lo hizo Cristina Fernández este verano cuando se operó del falso cáncer de tiroides -en el mismo Austral donde hoy está su hijo- y antes, lo hizo Néstor Kirchner en Los Arcos, para practicarle una angioplastía y le colocaron un stent.

 

La elección de la medicina prepaga: Otro duro revés del discurso ladriprogresista para el pueblo oveja sumisa argentino.

 

Al mismo tiempo, la salud de Máximo Kirchner genera preocupaciones en el interior del kirchnerismo. Es el líder de la principal agrupación política oficialista (La Cámpora), un potencial candidato –en principio para 2013-, portador del apellido y la fisonomía de su padre y el principal consejero presidencial. Toda una construcción mítica.

 

En la Argentina hay mitos que crean los propios argentinos, para imaginar que viven en un país más importante o interesante del que realmente es, sospechan ellos. Uno de esos mitos consiste en que la gente silenciosa, de pocas palabras y bajo perfil es reflexiva y muy inteligente.

 

Un beneficiario de esa forma de pensamiento fue Roberto Viola, acerca de cuyos supuestos silencios filosofales, abundaron algunos escribas, cuando en verdad Viola no hablaba porque no tenía nada interesante para decir.

 

Otro beneficiario del mito de que los "silenciosos" son poderosos e inteligentes, ha sido Enrique "Coti" Nosiglia. Mucho especulaban los radicales alfonsinistas y peronistas renovadores acerca de los silencios de Nosiglia, y en verdad solo era un mecanismo de defensa de parte de un político muy tímido, y que ha errado bastante. Basta con apreciar la destrucción de la UCR.

 

Máximo Kirchner también ha sido un beneficiario de ese mito argentino: el hombre silencioso pero que mueve los hilos por detrás. No tiene interesante o importante que decir. Licio Gelli (el Maestro de la logia masónica P2) hubo uno solo, y tampoco le fue tan bien.

 

La diputada Diana Conti, como muchos otros kirchneristas, alimenta el mito: "Máximo es una persona sobreformada, por como fue criado; es muy pensante y tiene toda la capacidad y la madurez para ser legislador", dijo sin que se conozca una opinión sobre algo por parte de Máximo Kirchner. Ni siquiera su voz es conocida.

 

El verborrágico Aníbal Fernández, también sumó halagos difíciles de corroborar: "Es un pibe que destila política y da gusto hablar con él porque tiene en claro de lo que se está hablando, porque es un lector compulsivo, porque sabe lo que sucede en la Argentina y en el resto del mundo, porque tiene una ubicación en tiempo y espacio superlativa que no la tienen los pibes comunes".

 

Y Daniel Peralta Gobernador de Santa Cruz, hablaba así en mayo pasado, sobre una posible candidatura del hijo presidencial: "Máximo tiene todos los atributos personales, de conjunto y ya adelanto que va a ser acompañado por el conjunto del Frente Para la Victoria y del Justicialismo". Pobres de nosotros, los argentinos.

 

Pero los hechos no dejan dudas: Máximo Kirchner (36 años), tan sabio, tan legislador, tan persona sobreformada, con tanta capacidad y madurez, con tantos atributos, fue socorrido por su mamita, como bebé de pecho.

 

Ni Máximo Kirchner fue el creador de La Cámpora, ni La Cámpora es una organización política, sino apenas un grupo de poder afincado en el Presupuesto Nacional de militantes empleados del Estado, y Máximo Kirchner resulta bastante más pedestre de lo que se piensa: por una rodilla se queja a los gritos y consigue que su mamá lo vaya a buscar para internarlo en un hospital caro.

Mara Allende


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