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¡Pobre Patria Mía!

Por Hércules Pigafetta - 19 de Abril, 2009, 23:19, Categoría: General

SÍNTESIS DEL ULTIMO LIBRO DE MARCOS AGINIS"POBRE PATRIA MÍA"

El País, Montevideo, Domingo 12 de abril de 2009

Marcos Aguinis, indignado. "Kirchner: a la pesca de dinero y poder"

Lo acusa sin anestesia. "Tomó el poder un autoritario y rencoroso Kirchner, que llevó adelante una política errática, de pelea, odio y expulsión de capitales. Creó una `Kaja` sometedora y corrupta, violó las instituciones, se mofó del Poder Judicial, jibarizó el Congreso..." En su ensayo "¡Pobre Patria Mía", el escritor Marcos Aguinis no disimula su furia, y reflexiona -también con hechos y cifras- sobre la actualidad política de su país.

MAGDALENA HERRERA

La política absurda de nuestro actual gobierno, que en lugar de representar al pueblo que lo votó, lo trata como si fuese un enemigo. Esto se agrega a la permanente destrucción de las instituciones democráticas". Enérgico, enojado, contundente, Marcos Aguinis responde cuál fue la gota que rebasó el vaso, que lo llevó a escribir con tal furia ¡Pobre Patria Mía!  

 Al título del libro le sigue la palabra "Panfleto", "género popular del siglo XIX, utilizado para rebelarse contra la severa censura y darle voz a los que no la tenían. Por eso usaban papeles baratos y eran breves. Algunos tuvieron enorme trascendencia como el Manifiesto Comunista, que fue un panfleto. También se reprodujo en ese género el famoso J`Acusse de Emil Zola, que primero apareció en un diario", cuenta, a lo largo de la entrevista, Marcos Aguinis, escritor, psiconoanalista y uno de los intelectuales argentinos de referencia en la actualidad.

"Fuimos ricos, cultos, educados, decentes. En unas cuantas décadas nos convertimos en pobres, mal educados y corruptos. ¡Geniales!", escribe Aguinis en el primer párrafo de ¡Pobre Patria Mía! , transcribiendo con el título el lamento final de Manuel Belgrano. Así el autor intenta dejar estampada su propia furia, desde la tapa del libro.

"Me acosa la furia y quisiera estar sereno. No soy la excepción. Hay bronca que se ha vuelto generalizada y casi permanente. Debemos hacer algo, porque la Argentina merece otro destino," narra en su panfleto.

-¿Es únicamente responsabilidad de este gobierno que se hayan convertido en pobres, mal educados y corruptos?

-No. La sociedad argentina viene decayendo en materia de valores y de ideas desde hace más de medio siglo. Estamos infectados por pensamientos anacrónicos que llevan a simpatizar con los países perdedores, en lugar de seguir el camino de los que progresan en serio. Así como a fines del siglo XIX y principios del XX nos inspiramos en las grandes democracias de entonces, ahora deberíamos mirar a Nueva Zelanda y Australia, por ejemplo.

-Habla de corrupción, claramente refiriéndose a la "Kaja" de los Kirchner. ¿Cree que lo hacen para enriquecerse o para permanecer en el poder? Desde su mirada psicoanalítica, ¿por qué un matrimonio millonario y con todo el poder, como se dice, necesita de la corrupción a la que usted se refiere?

-La ambición no tiene límites, ni en materia de dinero ni de poder. Además, cuando se ingresa en el terreno de la corrupción, es como hundirse en arenas movedizas de las que es muy difícil salir. Este matrimonio hizo su riqueza con la especulación financiera, por eso no entiende los esfuerzos de la producción y la sabotean.

Débil democracia. "El Congreso es objeto de una manipulación permanente, porque los legisladores se agachan bajo el vendaval de cuchillos que giran en torno a sus cabezas", escribe Aguinis, y prosigue: "La Justicia apenas sobrevive ante el patíbulo en que se ha transformado el Consejo de la Magistratura por obra sagaz de la ex senadora Cristina de Kirchner (la que iba a mejorar nuestras instituciones). Siguen los escándalos de corrupción como pancho por su casa."

-En su libro, habla de una débil democracia en Argentina. ¿Por qué?

-Porque el Congreso no es independiente. Porque la Justicia tiene miedo al Ejecutivo. Porque no hay controles eficaces sobre la gestión gubernativa. Porque la prensa es objeto de hábiles censuras.

-Realmente cree que no existe independencia de poderes en su país?

-No, para nada. Es una falencia terrible.

-En un caso por lo menos, el Vicepresidente Cobos se pronunció en contra de los Kirchner, mostrando cierta independencia. ¿Cuál cree que es el papel que juega Cobos en todo esto?

-Por efecto paradojal, la humillación y persecución a que fue sometido por la Presidenta ha elevado su imagen. Es un hombre prudente y deberá seguir en su puesto para que mantengamos la democracia y la república, aunque muy achicadas.

-Pone en duda la seguridad jurídica y el respeto a la propiedad. ¿Tampoco existen en Argentina? ¿Por qué cree que el matrimonio K los promovería, siendo que a la inversa desembarcarían capitales extranjeros?

-Los capitales son cobardes y sólo se invierten donde existe seguridad. Sin inversiones no se pueden abatir fuentes de trabajo ni eliminar la exclusión ni la pobreza. Estos males no se resuelven con discursos ni buenas intenciones. Hace falta la seguridad jurídica. Es lo que tuvo la Argentina a partir de la segunda mitad del siglo XIX y la convirtió en la octava economía mundial. Cuando luego se impuso el populismo y el estatismo ladrón, los capitales empezaron a fugar y aumentó la pobreza, en vez de ir disminuyendo, como ocurría antes.

-También señala que los Kirchner han instalado el odio entre los argentinos, presentando algunos hechos. ¿En qué beneficiaría ese odio al gobierno?

-Lo beneficia porque divide la sociedad y hace que los argentinos nos peleemos entre nosotros en lugar de encolumnarnos tras un proyecto estratégico. ¿No dice la sabiduría popular que a río revuelto ganancia de pescadores? Este gobierno está a la pesca de dinero y poder. No tiene proyecto de país.

-¿Cree que Néstor Kirchner es una persona inteligente?

-Sí, inteligente y astuta. Pero sin cultura, ni patriotismo, ni grandeza.

TIRANO. "Edipo es un tirano y acumula muchas lacras. Desconoce la jerarquía y la dignidad del prójimo debido a su narcisismo. Tiene un odio que enajena antiguos vínculos y hasta lazos de sangre. Lo asaltan repentinos accesos de furia. Grita fuerte e insulta grosero. Su cabeza está nublada por una paranoia que no le da reposo", reflexiona Marcos Aguinis en ¡Pobre Patria Mía!

-Tirano es una palabra muy fuerte con la que usted alude a Néstor Kirchner. ¿Por qué la reitera tanto en su libro?

-En mi libro explico que Kirchner tiene la psicología del tirano. Allí lo desarrollo con la mayor claridad y exactitud posible. Por desgracia, todos los tiranos terminan mal. Lo siento por él. Su mal futuro dañará también a la Argentina.

-¿Cree que Cristina Kirchner es una persona inteligente?

-Así creíamos. Ahora no lo parece. Quizás debido a su dependencia del esposo, que no tiene escrúpulos en dejarla mal parada.

-En el gobierno anterior, se dijo que Cristina Kirchner manejaba a su marido. Ahora, usted señala que él maneja todo. ¿No hay un poco en eso de caerles por caerles? ¿Está mal que un ex presidente asesore a su esposa presidente?

-El no asesora: ¡manda! Convoca a los intendentes salteando a Cristina y a los gobernadores, y les dice: "Si necesitan dinero, me lo piden a mí". ¿Qué es eso sino usurpación del poder? Nadie le ha hecho tanto mal a la Presidenta Cristina de Kirchner como su propio marido.

("El verdadero ministro de Economía es Néstor Kirchner, cuya mejor espada es Guillermo Moreno, el secretario de Comercio, que ya ha producido un mar de anécdotas rudas y hasta increíbles sobre el maltrato que aplica". ¡Pobre Patria Mía!, página 157.)

-Es muy irónico en ciertos pasajes de su panfleto: "yuyito", "presidenta", "Kaja", "botox". ¿Por qué siente la necesidad de utilizar tal sarcasmo? ¿No es de alguna manera una falta de respeto a la investidura presidencial?

-Es lo que merecen quienes hacen tanto daño al país. Son soberbios, desprecian el diálogo, ofendieron a medio mundo, quisieron destruir los partidos políticos, jamás se han reunido con alguien de la oposición, consideran enemigos a los que piensan diferente. ¿Cómo debería tratarlos?

-Kirchner ya había mostrado varias de sus facetas más criticadas durante su gobierno. ¿Por qué cree que los argentinos igual votaron por su esposa?

-Hay una franja argentina que vota como los hinchas de un club de fútbol: emocionalmente. También la votaron los sectores rurales, que ahora no le regalarán ni un sufragio. La imagen de ambos miembros del matrimonio ha caído mucho en los últimos tiempos. Y les costará remontarla.

ENSEÑANZA. "En la Argentina el tema educativo fue tratado como un diamante a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Ahora es un caramelo de sacarina: no alimenta. Los políticos marean hablando de buenas intenciones. Pero no ponen en marcha mecanismos vigorosos que garanticen un crecimiento de la excelencia educativa. ¡Si ni siquiera se habla de excelencia, si no de paso, para agregarle un brillito a la frase!", encara Aguinis desde sus páginas.

-Le dedica un capítulo especial y fuerte al tema educativo, con cifras y anécdotas patéticas. ¿No es más un problema mundial de los países en desarrollo o subdesarrollados, que argentino? ¿Es irreparable? ¿Qué soluciones plantea?

-El tema educativo es central. Tan es así que el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aunque hable de economía o política, no deja de insistir en la educación. Pero no cualquier educación, sino la que ahora se necesita para progresar, vinculada con la ciencia y la técnica. ¡La India produce un millón de ingenieros por año! China sigue el ejemplo. Además, la educación debe vigorizar los valores del esfuerzo y la excelencia, elementos que ahora son considerados políticamente incorrectos, porque se desea uniformar, pero para abajo.

-¿Observa alguna virtud del actual matrimonio presidencial?

-Me cuesta encontrarla. Quizás la tienen. Estoy ansioso por conocerla.

-¿Cómo se salva la Argentina del casi apocalíptico panorama que plantea?

-Mediante una profunda revisión de ideas y tendencias. Es grave la confusión reinante.

-¿Cómo se explica usted el fenómeno popular tras la muerte de Raúl Alfonsín, cuando en vida no tenía seguidores?

-Es la expresión de una sociedad que valora más la conducta que la gestión. Alfonsín no fue ladrón ni soberbio ni destructivo. Fue un honesto hombre de la democracia que se desvivió por acercar posiciones y labrar un futuro de paz interna y externa.

-¿Qué le provocó la muerte de Alfonsín?

-Mucha tristeza. Y el dolor de que los argentinos recién valoramos a alguien cuando lo perdemos.

-¿Qué significa esa pérdida para Argentina?

-La oportunidad para que recuperemos los valores que fuimos abandonando. Y aprender a votar mejor.

-¿Cómo observa el Uruguay, en este año electoral?

-Admiro la calidad institucional que los uruguayos cuidan mejor que nosotros. Pero no me atrevo a penetrar en detalles internos.

-Quizás se disfruta una novela como "La Pasión de Carmela" y se siente desasosiego con "¡Pobre Patria Mía!" ¿Busca provocar eso?

-Cuando escribo intento compartir mis ideas y sentimientos con mis lectores. No oculto mis propias dudas o cambios. Miro con atención las evidencias para que no me equivoquen las emociones. Creo que tengo tantos lectores porque perciben que digo lo que pienso de verdad, aunque esté equivocado.

Ensayista y novelista en un grito sublevado

 "La indignación me tritura el cerebro, la ansiedad me arde en las entrañas y enrojece el sistema nervioso... Lo que quiero transmitir es tan fuerte y claro que debo escupirlo", escribe el ensayista Marcos Aguinis en su primera página de ¡Pobre Patria Mía! , donde analiza con "furia y bronca" la realidad política argentina, así como lo ha hecho también en otros títulos de reflexión actual como Carta esperanzada a un General, Elogio de la culpa, El atroz encanto de ser argentinos (I y II), entre otros.

También novelista (fue el primer latinoamericano en ganar el Premio Planeta en España y resultó distinguido en Francia como Caballero de las Artes y las Letras), Marcos Aguinis recogió miles de lectores a través de la ficción con La Cruz invertida, Refugiados: crónica de un palestino, La conspiración de los idiotas, La gesta del marrano, La matriz del infierno, Los iluminados y la más reciente, La Pasión según Carmela.

Páginas que no sólo traen malas noticias

"En mis libros sobre la Argentina siempre dediqué las últimas páginas a las buenas noticias, aunque sean pocas o secundarias", escribe Aguinis sobre el final de su panfleto. Allí las narra y analiza, enfatizando que el mayor logro es haber superado "el cuarto de siglo de vigencia democrática".

Pero antes, y entrelíneas, el autor da su propia mirada de cómo podrían solucionarse ciertos aspectos críticos de la Argentina, a corto y largo plazo. "El famoso `modelo K`, todavía oscuro, por lo menos deja entrever que ama la depredación", acusa el autor, pero escribe posteriormente: "Para atraer el inmenso ahorro argentino depositado en el extranjero y convencer a nuestros ciudadanos de que paren de fugar sus ganancias no hace falta la varita del mago Merlín", y a continuación reitera varias de las claves que, a su modo de ver, harían un país mejor. Claves que mucho tienen que ver con los valores democráticos.

Aguinis dixit

"Nuestro país lucía entonces tres pilares de oro: la cultura del trabajo, la cultura del esfuerzo y la cultura de la decencia. No era el paraíso -no lo es ninguna sociedad humana-, pero mejorábamos de año en año y de década en década. Ahora esos pilares fueron sustituidos por la cultura de la mendicidad, del facilismo y la corrupción".

"Los gobiernos deberían intentar que aumente la confianza de sus ciudadanos para que no fuguen al exterior ahorros y capitales... hace más de medio siglo que aumenta la tendencia a mandar dinero al exterior: nadie confía en el respeto que se brinda a la propiedad privada. Lo hizo el mismo Kirchner cuando fue gobernador de Santa Cruz, y hoy no parece dispuesto a repatriar los centenares de millones de dólares que giró hacia un periplo mundial del que no rinde información clara (ni turbia siquiera) pese a denuncias insistentes y la actitud innoble de fiscales y jueces que no se atreven a enfrentarlo. Para colmo, él y su mujer gritan que los argentinos sean patriotas y traigan de vuelta sus dineros. El dinero de los giles, no el de ellos, que de giles no tienen nada."

"Cada vez que regreso de un viaje, alguien me pregunta: `¿Qué opinan de nosotros?` Existe ansiedad por obtener la aprobación ajena, como si fuésemos conscientes de la culpa que arrastramos por haber corrompido el presente argentino... Contesto sin anestesia: `¿Creés que opinan mal? ¡No te hagas ilusiones! Ni siquiera mal: ya no hablan de nosotros`".

(Extractos de ¡Pobre Patria Mía!)

  Fuente: ´Diario El País, Montevideo, R.O.U.

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