Calendario

<<   Abril 2008  >>
LMMiJVSD
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30     

Archivos

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog

De gorilas y de monos vulgares

Por Armando Maronese - 2 de Abril, 2008, 3:17, Categoría: Opinión

En el debate instalado por los hechos de la Catedral de Buenos Aires, se introdujo el término gorila. Estas breves reflexiones no agotan la especulación sino solamente sirven a modo de guía para realizarla.

Las masas no pueden ofender, carecen de categorías para definir la ofensa, digamos que pueden realizar un insulto menor y el que se siente ofendido es porque la integra. El pueblo ya es otra cosa muy diferente, puede ofender. La ofensa para ser tal requiere concepto en el enunciado y comprensión crítica en quien la recibe. El pueblo -que no es masa- tiene ambas. Por eso el pueblo pergeñó el término gorila que está en discusión. 

.

Tal término excluye al categorizado como tal del ideario común, del proyecto popular y nacional en este caso, pero es incluyente al considerarlo oponente válido. De alguna manera el pueblo reivindica al gorila cuando lo categoriza como tal, le otorga capacidad de ofender, reconoce su argumento como fundado en ideologías, principios filosóficos o discursos convenientes, al tiempo que lo rechaza.  

.

Es una forma de inclusión del otro, también una apertura del debate. Menem no dejó de considerar gorila a Rojas cuando lo perdonó, lo perdonó por ser y pese a ser gorila. Los intereses de la Patria estaban por encima de las facciones llamadas Movimiento Nacional Justicialista o Revolución Libertadora. Los intemperantes lo hubieran fusilado o asesinado como a Aramburu o a Larrabure. O hubieran bombardeado Plaza de Mayo o asesinado a Rucci o matado a Pocho Leprati. La inclusión del adversario o del enemigo permite aprender a respetarlo y es un paso hacia la unidad desde la diversidad originaria. Es reconocer su dignidad humana. 

.

El gorila no es exclusivamente de derecha como se sostiene en el discurso oficial. Los hay de izquierda. Cabe acotar que ambas calificaciones (derecha / izquierda)  han perdido identidad en la post modernidad pero sirven para comprender las diferencias. Tampoco el gorila es ajeno a la problemática social ni al pobre. Simplemente su visión del problema y la solución propuesta difieren entre sí. El gorila de izquierda ve al pobre como problema discursivo al que es posible incluirlo en la revolución y desde el cual se puede argumentar. El gorila de derecha es paternalista. Ninguno de los dos es inclusivo, ambos son excluyentes. El pobre es un problema que está allá, con el cual no me involucro salvo para acciones de coyuntura. Este análisis es simple y hay matices profundos que no son observados en esta nota. 

.

Desde el cristianismo, ser gorila es contrariar el Evangelio. Toda división lo contradice, si está genera odios, más aún. Sin embargo de alguna manera el Evangelio es gorila: Quien adhiere a él no pertenece al mundo. Es un argumento falaz pero merece ser enunciado. Por ser superador de las ideologías -el Evangelio no es una ideología ni una doctrina, es una Persona-, escapa a esta categorización dada la misma categoría divina de la Persona que absolutamente inclusiva. 

.

Por eso desde el Evangelio tanto los gorilas de derecha como los de izquierda pueden, entre luces y sombras como cada uno de nosotros, estar revestidos de Cristo según dice Pablo. Conversión de por medio lograremos ser sus discípulos. Es Cuaresma, queda poco tiempo, aprovechemos.

Desde el peronismo el término gorila está acotado. Su nacimiento está signado por la oposición a Perón y aquí cabe remarcar que con el transcurso del tiempo el término se ha generalizado perdiendo algo de su identidad primigenia. Esa oposición a Perón proviene tanto de la derecha como de la izquierda. Es más valorable la derechista pues se reconoce como antiperonista, que la de la izquierda que se disfraza y es entrista. La primera se sincera, la segunda miente. Además y por su sumisión al imperio que dicen rechazar son pro abortistas, anti familia y negadores de los valores de las instituciones republicanas y de la tradición popular, con lo que se hacen más gorilas. Todo esto dicho sin hacer un juicio de valor ni compararlas, simplemente a modo de enunciación como para dar pie al debate.

La automasacre que realiza el peronismo en estos últimos años y que se concreta desde Puerto Madero, permite ver que los grandes partidos nacionales ya ingresaron al gorilismo. El radicalismo -y otras expresiones menores costumbristas, socialistas o pseudos conservadoras también-, lo hizo antes al asociarse con la social democracia europea, ahora el peronismo recorre el mismo camino de exclusión y de abandono de su naturaleza.

.

Es posible que desde una fina observación y crítica del gorilismo, puedan fortalecerse expresiones nacionales y populares novedosas que propongan un encuentro entre argentinos y el reconocerse como hermanos. Por ahora la invasión gorila solo produce divisiones. Los de izquierda denostando a los de derecha y los de derecha defendiéndose como pueden. Los odios acrecen y la unidad nacional está cada vez más lejana.

Por respeto a los gorilas, digamos que esto que padecemos es cuestión de monos vulgares, saltarines de las ramas, saltimbanquis en lo político y poco satisfactorios en su condición de antecedente evolutivo del hombre según sostienen algunos.

.

Armando Maronese 

Permalink :: Comentar | Referencias (0)

Blog alojado en ZoomBlog.com