La pretendida singularidad de Estados Unidos hace que, por lo común, se lo considere exento de analogías históricas. Sin embargo, van generalizándose las comparaciones con la suerte que corrieron otros imperios.
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Leyendo un estudio del profesor emérito de Historia de la Universidad de Columbia, Fritz Stern, me sorprendió una analogía con la historia alemana: su desastroso liderazgo durante la Primera Guerra Mundial, cuyo epítome fue el káiser Guillermo II. Cuando subió al trono, en 1888, tenía 29 años. Su padre, un liberal, había sucumbido a un cáncer de garganta a los 88 días de reinado. Su abuelo, Guillermo I, había presidido los triunfos militares prusianos que posibilitaron la creación, por Bismarck, del Reich unificado en 1871. Leer artículo completo