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Cuando los billetes argentinos se imprimían en USA

Por Armando Maronese - 20 de Febrero, 2008, 23:17, Categoría: Historia

La muestra porteña de dinero local, incluye las mejores falsificaciones vernáculas. Antes de existir la Casa de Moneda, el circulante se acuñaba en Potosí y en Lima. El papel moneda se imprimía en Nueva York en 1869. Antiguos Lecop y patacones.

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¿En dónde se confeccionaron los primeros billetes que circularon en el país, antes de que existiese un banco o se creara, en 1835, la Casa de Moneda? ¿Qué características tenía ese primitivo dinero y en medio de qué avatares sociales y políticos empezó a usárselo? ¿Cuándo y quién perpetró la primera falsificación de moneda?

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Esos y otros interrogantes, han podido ser aclarados en la visita a la VII Convención de Numismática de Buenos Aires, que abrió sus puertas el 10 y 11 de septiembre de 2005, en el hotel Marriott Plaza (Florida 1005), en la que, junto a coleccionistas argentinos, los hubo de los Estados Unidos, España, Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay, Colombia y Venezuela.

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El encuentro, que incluyó exposición y subasta, presentó ese año un plato de singular atractivo: es la primera vez que se exhibió el archivo de la American Bank Note Company, la prestigiosa imprenta neoyorquina que, en 1869, empezó a imprimir moneda para nuestro país.

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El público pudo observar la totalidad de las muestras -que se enviaban a Buenos Aires para que el gobierno diera su aprobación-, prototipos de los billetes que circularon por esa época.

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Los primeros papeles - Gastón Belluscio, organizador de la convención, brindó algunos detalles del uso del billete en la Argentina, que se remonta a 1810, luego del uso mayoritario de monedas que se acuñaban en Potosí y en Lima, y que ya escaseaban por las luchas por la Independencia.

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El dinero se tomaba a préstamo y los tributarios recibían documentos sellados, firmados por las autoridades que les daban carácter de certificados, letras o pagarés, todo lo cual -a partir de 1816-, terminó siendo calificado sin mayor preámbulo como "papel moneda".

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La provincia de Buenos Aires se inundó de estos "valores" que equivalían a la moneda, antecedentes de los Patacones y los Lecop y todos sus hermanos provincianos inventados casi 200 años después. Nada nuevo bajo el sol.

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En 1822 se inauguró el Banco de Buenos Aires y, simultáneamente, se lanzó el primer papel moneda bancario. Tenía un inconveniente: su alto valor facial: el billete de $ 1.000 equivalía a 62,5 onzas de oro y, el menor, de $ 20, a 1 onza y 2 escudos. Pero también una ventaja, ya que esos mismos niveles implicaban una circulación restringida, lo que obviamente no facilitaba los desvelos de los falsificadores.

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Falsos originales a pluma - Hasta sólo un año después. La puesta en plaza de billetes de 1, 3 y 5 pesos (emisión que llegó a casi $ 300.000.-), que eran producidos con un trabajo artesanal -dibujo a pluma-, dio lugar a una falsificación pionera, antecedente de las innumerables que la sucederían.

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El periódico El Argos denunció que "merced a la notable calidad de la plata ilegítima", ésta era recibida sin la menor sospecha por los empleados del banco. La policía finalmente detuvo al autor de estas perfeccionadas reproducciones, un grabador llamado Marcelo Valdivia, quien fue procesado y condenado a muerte. Como era muy joven, la pena se conmutó por 8 años de cárcel. Pero antes se lo sentó durante un día entero, esposado, en la Plaza Mayor, con un cartel en el pecho que decía: "Detenido por falsificador".

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Valdivia tuvo varios émulos poco después, y ello fue lo que determinó encargar, a partir de 1827, la emisión de nuestra moneda en otros países, sobre todo en EEUU, que contaban con maquinaria más sofisticada.

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Con seda de Rusia - Curiosamente, el dinero que circulaba en el país se fabricaba con seda y lienzo importados de Rusia y, como dato aún más insólito, los billetes argentinos venían con imágenes de George Washington, Thomas Jefferson, Benjamin Franklin y Simón Bolívar que, además de no generar enconos nacionalistas, eran imposibles de reproducir por los falsificadores vernáculos.

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En 1852 se intentó dejar ese tutelaje monetario, que aparte de los Estados Unidos sumaba emisiones en Inglaterra y Francia, pero sólo se logró una producción tan burda que proliferó como nunca el dinero falso, hasta el punto que los billetes de $ 500, 1.000 y 5.000 tuvieron que ser incinerados, dejando únicamente en circulación los de $ 5, 10, 100 y 200.

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En 1880 y 1884, dos imprentas locales -Kraft y Lange- hicieron billetes, aunque sólo de baja nominación. Hubo que esperar hasta fines del siglo XIX, cuando la Argentina empezó a contar con tecnología adecuada para modificar esa historia: entonces fue al revés y se pasó a ser fabricante de la moneda de varios países sudamericanos.

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Pero, por supuesto, todavía se falsifica en el país. También la tecnología de la falsificación va mejorando su nivel. El delito siempre se aggiorna.

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Armando Maronese

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