Uno la ve con la bolsita en la mano, realizando compras en los almacenes de los barrios, donde en muchos de ellos aún subsiste la antigua libreta de tapas color negro, primer antecedente de la tarjeta de crédito, dicen.
También la encontramos en los muchos supermercados, que de modo estratégico pululan en la ciudad y la zona. Luego, ella se dirige a su hogar a preparar el almuerzo, antes que regresen de sus tareas marido e hijos, para compartir juntos la mesa familiar. Más o menos así, comienza la mañana de quien hoy me ocupa, el ama de casa. Leer artículo completo