El hombre es un ser itinerante. Un viajero que conoce cuál ha sido su puerto de salida y que asume cuál será su puerto de llegada, aún desconociendo cuándo, cómo ni dónde encontrará el punto de culminación de su destino. En esta tensión existente entre su salida y su llegada, se juega el emocionante viaje, la gran aventura del proyecto humano. Leer artículo completo