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Por Gustavo Calleja - 25 de Junio, 2007, 1:25, Categoría: Personalidades

            El próximo 3 de julio se cumplen 74 años de la muerte de Hipólito Yrigoyen, sin dudas, el Presidente más importante de la vida institucional argentina. En momentos en que, emulando a los detractores que tuvo en su época,  historiadores de lectura rápida, escasa investigación y conclusiones populistas conocidas de antemano, e incluso algunos autodenominados historiadores seudo progresistas al servicio de gobiernos extranjeros o multinacionales petroleras, han tratado de restarle significación a su actuación política, gestión presidencial incluida, fundándose en la deformación premeditada de hechos históricos donde, lamentablemente, se perdieron vidas.

          Tal es así que en una reciente colección editada por el diario Clarín llamada Los Mitos, Felipe Pigna destaca como trascendentes tres hechos no felices que debió afrontar Yrigoyen –la Semana Trágica, la represión patagónica a la que el escritor prochileno y defensor de los trusts internacionales del petróleo, Osvaldo Bayer, desarolló novelísticamente la documentada obra de José María Borrego llamada en La Patagonia Trágica y los sucesos de La Forestal en Santa Fe. A tal fin, Pigna eleva a la categoría de héroes a quienes servían concientemente a las multinacionales petroleras, a las ambiciones chilenas de apropiarse de la Patagonia y a grupos anarquistas "bakunianos" que pregonaban una revolución que no entendían;  todos ellos, y no Yrigoyen un gobernante legítimo, democráticamente elegido, que hacía un culto del respeto al estado de derecho, son los responsables del engaño a que fueron sometidos honestos trabajadores y que tal trágicamente culminara.

            De tal forma se trata de ignorar el trascendente cambio que provocó en la vida de la República la irrupción del Radicalismo, cuya figura principal fue Yrigoyen, que excede haber conseguido que el pueblo se expresara libremente en las urnas. Con criterio meramente calendarista se separan los períodos presidenciales de Yrigoyen y Marcelo T. de Alvear forzando una interpretración basada en considerar a este último como un conservador quedantista que se ocupó de suprimir o atenuar los avances sociales logrados por Irigoyen, cuando una simple lectura de la realidad nos muestra la continuidad de las principales líneas políticas.

           Aspectos tales como: a) las libertades públicas y la condición sagrada de los hombres sin distinción de credos, ideologías o condición económica, y el criterio rector de una democracia social al considerar que ésta no consiste sólo en el ejercicio de los derechos cívicos, sino que implica que todos dispongan en su vida de un mínimo de felicidad; b) el mantenimiento del prestigio internacional logrado por la Argentina fundado en que todos los países son sagrados para los restantes, plasmado en la posición adoptada en Versailles y en la Sociedad de las Naciones a la que Yrigoyen estimaba no adecuada para mantener una paz mundial duradera, posición coincidente con la de John M. Keynes en su obra "Las consecuencias económicas de la paz"; c) la "conquista económica y social de la Patagonia" lograda a través de Y.P.F., fundada en considerar al petróleo como un bien estratégico cuyas riquezas generadas debían quedar solamente en manos del Estado Nacional y en la necesidad de expulsar a lo que ellos llamaban los "trusts internacionales del petróleo", que culminó el 1º de agosto de 1929 cuando el Director General de Y.P.F. Enrique Mosconi (nombrado por Alvear y ratificado por Yrigoyen) anuncia la toma del mercado de los combustibles líquidos. Este hecho trascendente, al que Mosconi, Yrigoyen, Alvear y su ministro Tomás Le Bretón, consideraban  la continuidad del 9 de Julio o el Día de la Independencia Económica, dio origen al proceso de ruptura de la dependencia complementaria existente con el Imperio Inglés, consistente en venderles productos agrícolas e comprarles bienes industriales y basada, entre otros aspectos, en las importaciones de combustibles que impedían el desarrollo industrial autónomo; al mismo tiempo, constituye un antecedente de la posterior Teoría de la Dependencia y de la Sustitución de Importaciones desarrollada por Raúl Prebich y Celso Furtado. Solamente un delirante como Osvaldo Bayer puede considerar que Yrigoyen estaba al servicio del Imperio Británico; d) la recuperación del 30 % de la red ferroviaria que estaba en manos de capitales ingleses y e) así como se ocupó de la infraestructura física, priorizó también infraestructura educativa y cultural, mediante la profundización del modelo de educación emancipadora creado por Sarmiento y la concesión de los principios de la Reforma Universitaria en pro de una democratización de la universidad y la búsqueda de una cultura nacional autónoma. 

Nada fue igual después de Yrigoyen. Las luchas contra el privilegio  y a favor del igualitarismos, que el llamaba la "nativa solidaridad nacional"; la intervención estatal en defensa de los trabajadores, a cuyo favor siempre laudó ; la personería intocable de la Nación frente a los poderes internacionales. Su concepción de considerar al petróleo un bien estratégico, que debía ser explotado exclusivamente por la Nación la que debía apropiarse de todas sus riquezas generadas, prendieron de forma tal que toda la infraestructura física que hoy disfrutamos reconoce su origen en el ideario yrigoyeneano, como también la creación de YPF sirvió de guía para todas las naciones de América del Sud e incluso de otras partes del mundo. Intelectuales como Ricardo Rojas, Jorge Luis Borges y Carlos Alconada Aramburú lo admiraron y deben ser considerados como discípulos, entre otros, quienes integraron la intransigencia radical y el forjismo: Moisés Lebenshon, Arturo Illia, Amadeo Sabattini, Ricardo Balbín, Santiago del Castillo, Crisólogo Larralde, Homero Manzi, Arturo Frondizi, Arturo Jauretche, Luis Dellepiane, Gabriel Del Mazo, etc… 

            El trabajo de Osvaldo Álvarez Guerrero que adjuntamos, constituye una síntesis de sus ideas, de su vida, de su personalidad, de sus logros y de las transformaciones positivas que legó a sus compatriotas. Señala, acertadamente,  Álvarez Guerrero que Yrigoyen, "al anunciar la pérdida de su propia autonomía, la sublima en función de la liberación colectiva"; incluye también un párrafo extraído de una carta de Jorge Luis Borges a Enrique y Raúl González Tuñon, fechada en 1924 que define magistralmente a Don Hipólito: "Yrigoyen es la continuidad argentina: El caballero porteño que supo de las vehemencias del alsinismo y de la patriada grande del Parque y que persiste en una casita del sur (lugar que tiene clima de Patria, hasta para los que no somos de él, pero que mejor se acuerda con profética y esperanzada memoria de nuestro provenir). Es el caudillo que con autoridad de caudillo ha decretado la muerte inapelable de todo caudillismo; es el Presidente que sin desmemoriarse del pasado y honrándose con el se hace porvenir. Esa voluntad de heroísmo, esa vocación cívica de Yrigoyen ha sido administrada por una conducta que es lícito calificar de genial". 

            Cordialmente 

Gustavo A Calleja

Presidente 

FAI Fundación Arturo Illia para la Democracia y la Paz

D, 24 de junio de 2007

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