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El Viagra es efectivo contra el jet lag

Por Nora Bär - 9 de Junio, 2007, 16:38, Categoría: Ciencia - Salud

Hallazgo de investigadores argentinos en experimentos con hámsteres. Mostraron que, en dosis menores que las de uso habitual, puede adelantar seis horas el reloj biológico. Hace un tiempo, mientras asistía a una reunión científica en Valencia, Diego Golombek, director del Laboratorio de Cronobiología de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) -además de escritor y director de una conocida colección de divulgación de temas científicos-, tuvo la idea más enloquecida que pueda concebirse: se le ocurrió que podría acelerar el reloj biológico de sus hámsteres de experimentación dándoles Viagra (o Sildenafil, su nombre genérico).

Lo más sorprendente, sin embargo, es que no estaba equivocado. De hecho, según un trabajo que se publica en Proceedings of the National Academy of Sciences, la célebre pastillita azul utilizada para tratar la disfunción eréctil podría tener un efecto colateral imprevisto: en la dosis adecuada, ayudaría a contrarrestar los efectos del jet lag y de los cambios de turno laborales.

Para probarlo, Golombek, Patricia Agostino y Santiago Plano, los tres autores del estudio, les administraron a un grupo de hámsteres de su laboratorio una pequeña dosis de Sildenafil antes de crearles un abrupto desfase de seis horas (variando los horarios de luz y oscuridad, más o menos como si viajaran de América latina a Europa). El resultado fue significativo: los animales medicados se adaptaron al cambio horario un 50% más rápido que sus congéneres del grupo de control.

Golombek, Agostino y Plano estudian las vías moleculares que permiten que se sincronice nuestro reloj interno; el mismo que nos indica, por ejemplo, cuándo dormir y cuándo despertarnos. "Estas vías son importantísimas -explica Golombek-, porque el reloj es «circadiano»; es decir, no tiene un ciclo de exactamente 24 horas, sino aproximado. Por lo tanto, si no se ajusta, pierde sentido adaptativo."

Pero ¿cómo se "pone en hora"? En nuestro planeta, la señal más fidedigna para sincronizarlo es la luz. Y esto es precisamente lo que les interesaba desentrañar a los investigadores de la UNQ cuando pensaron el experimento: de qué forma "dialogan" la luz y el reloj biológico en el lenguaje molecular de la bioquímica.

Se sabe desde hace mucho que la luz ingresa por los ojos y llega a un área profunda del cerebro donde están alojados los núcleos supraquiasmáticos, dos estructuras anatómicas bien definidas del hipotálamo que, en los roedores, tienen aproximadamente 10.000 neuronas cada una.

"Se comprobó que estas células reciben información del ojo, porque si uno le inyecta a éste un colorante, después de unos días llega al hipotálamo-dice Golombek-. Así fue, precisamente, como se descubrió el reloj biológico."

Claro que este mecanismo de relojería que gobierna muchos de los procesos de nuestro organismo tiene sus complejidades. La luz lo sincroniza de dos maneras: haciendo que se acelere (adelantándolo) o que funcione más lento (retrasándolo), pero utiliza un "lenguaje" diferente en cada caso; es decir, usa moléculas distintas para indicarle que funcione más rápido o más despacio.

Golombek y sus colegas se especializan en los mecanismos por los cuales la luz hace que el reloj ande más rápido, un proceso gobernado por una molécula llamada guanosina monofosfato cíclico (GMPc). "Si se la bloquea experimentalmente, la luz no se puede «comunicar» con el reloj -dice el investigador-. Pero si se aumenta su concentración, se logra que el reloj se acelere." En el caso de los ciclos de sueño-vigilia, esto se traduciría en que uno tiene sueño más temprano.

De modo que la hipótesis que dio origen al experimento fue que si aumentaban los niveles de GMPc, el mensaje de la luz sería mayor. Eso podía hacerse de dos maneras: aumentando su síntesis o inhibiendo su degradación. Decidieron probar modulando la degradación, porque ya se conocían inhibidores farmacológicos de la enzima que degrada el GMPc probados clínicamente.

"Así fue como se me prendió la lamparita -confiesa Golombek-. Porque lo que hace el Sildenafil es inhibir la enzima que «rompe el GMPc», con lo cual hay más GMPc en los tejidos periféricos. Eso resulta en vasodilatación y por eso funciona para la disfunción eréctil." Es decir, que el delirio era sólo aparente.

"El Sildenafil inhibe la enzima fosfodiesterasa 5 [PDE], que es la que «rompe» el GMPc -cuenta "Pato" Agostino (la encargada de ir a la farmacia a comprar el Viagra)-. Probamos con varias dosis y la más efectiva fue la intermedia, de 3,5 mg/kg."

La investigación muestra que el Sildenafil no sólo sería útil para adelantar el reloj biológico, sino también para amplificar el efecto de la luz, algo muy conveniente en los casos en que es necesario adaptarse a cambios de turnos laborales. "Para su uso en humanos, la idea es encontrar una dosis suberectogénica, porque uno querrá curarse del jet lag , pero no tener ciertos efectos secundarios", bromea Golombek. Los científicos estarían encantados de poder hacer el desarrollo clínico.

Por Nora Bär

S, 09 de junio de 2007

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