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Sofocado por la inminente derrota porteña Kirchner, necesita un triunfo en Río Negro

Por Armando Maronese - 4 de Junio, 2007, 0:21, Categoría: Los Kirchner .Tiranías fascistas.

Con la cantada derrota del candidato kirchnerista en la Ciudad de Buenos Aires, Daniel Filmus, Néstor Kirchner en la provincia de Río Negro se juega mucho. Cualquiera de los dos candidatos, Miguel Saiz o Miguel Pichetto, levantarán la bandera kirchnerista. Pero el Gobierno quiere que gane Pichetto: es el jefe del bloque de senadores K y es íntimo amigo de Cristina Kirchner. Y en medio de la difícil situación política del Presidente, un éxito de la tropa propia sería vital para oxigenar la política kirchnerista.

Sólo siete provincias elegirán gobernador junto a las elecciones presidenciales del 28 de  octubre. Las demás votarán antes. Los gobernadores se esmeran así antes de la presidencial y  pueden distraer fuerzas para octubre: el dato no es menor para un Kirchner que quiere pelear voto a voto.

Los gobernadores prefirieron adelantarlas porque prefieren tener sus propios triunfos y  capitalizarlos: ganar ellos mismos y no deberle su triunfo a Kirchner. Algunas provincias  adelantan las elecciones por que la Constitución lo ordena, tal es el caso de Santa Fe o Entre  Ríos.

Pero otras por conveniencia política. Mario Das Neves, de Chubut, dijo que era para amortiguar  la derrota de Kirchner en la Capital Federal, pero en realidad la intención era despegarla de la  presidencial, dicen en la Casa Rosada. Dejar que los gobernadores se jueguen antes de la  presidencial va contra el manual del buen caudillo.

La pelea entonces en Río negro será entre el radical Miguel Saiz, quien busca repetir, y el peronista Miguel Pichetto, quien se viene preparando desde hace varios años buscando interrumpir la hegemonía radical en Río Negro, cuyo poder retiene desde 1983, cuando el alfonsinista Osvaldo Álvarez Guerrero derrotó al peronista ortodoxo, Mario Franco. Horacio Masacessi, primero, y Pablo Verani, después, fueron los continuadores de una hegemonía política que se mantiene.

A los dos principales contendores parece unirlos un fino denominador común: su pertenencia al  Planeta K. Pichetto, como presidente del bloque de senadores nacionales del partido peronista, se dio cuenta  de las cualidades de Néstor Kirchner cuando arribó a ese nada despreciable cargo y conoció las  bondades de estar cerca de Cristina Fernández de Kirchner, después de haber militado con el  mismo fervor y disciplina arrodillado en las alfombras de Carlos Menem y Eduardo Duhalde. Claro que  siempre mantuvo mejor sintonía con la primera dama que con su marido al punto que -fiel a su  estrategia de no bajar a aquellos distritos donde cualquiera de los ganadores sirve a su  propio proyecto-, el Presidente no arriesgó el mínimo apoyo que podría haber inclinado la  balanza a favor de su fiel escudero. Prueba de ello fue la ausencia a último momento del  ministro de Trabajo, Carlos Tomada, a un acto de Pichetto en Cipolletti.

Saiz, por su lado, se vio obligado a subirse a la ola kirchnerista, cuando su liderazgo comenzó  a temblar hace dos años en la despiadada interna radical. Con la Carta de la Concertación en  una mano y la simpatía de la Casa Rosada, en la otra, logró el apoyo necesario para  estabilizar su administración y disciplinar a los díscolos, como el vicegobernador Mario De  Reges, quien en más de un momento amenazó con dejarse seducir por los coqueteos del diputado  nacional Julio Arriaga, vice de Pichetto y líder del Frente Grande, quien en algún momento  también sirvió al esquema de poder de los radicales provinciales.

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Saiz, por su lado, se vio obligado a subirse a la ola kirchnerista, cuando su liderazgo comenzó  a temblar hace dos años en la despiadada interna radical. Con la Carta de la Concertación en  una mano y la simpatía de la Casa Rosada, en la otra, logró el apoyo necesario para  estabilizar su administración y disciplinar a los díscolos, como el vicegobernador Mario De  Reges, quien en más de un momento amenazó con dejarse seducir por los coqueteos del diputado  nacional Julio Arriaga, vice de Pichetto y líder del Frente Grande, quien en algún momento  también sirvió al esquema de poder de los radicales provinciales.

Saiz, por su lado, se vio obligado a subirse a la ola kirchnerista, cuando su liderazgo comenzó  a temblar hace dos años en la despiadada interna radical. Con la Carta de la Concertación en  una mano y la simpatía de la Casa Rosada, en la otra, logró el apoyo necesario para  estabilizar su administración y disciplinar a los díscolos, como el vicegobernador Mario De  Reges, quien en más de un momento amenazó con dejarse seducir por los coqueteos del diputado  nacional Julio Arriaga, vice de Pichetto y líder del Frente Grande, quien en algún momento  también sirvió al esquema de poder de los radicales provinciales.

De todos modos, Arriaga, quien además preside el Club de Fútbol de Cipolletti -el más  renombrado en la Patagonia-, no oculta sus esperanzas de armar su propia alianza para 2011.

Bajo la impronta de un Kirchner sobrevolando el escenario político rionegrino, ambos  contendedores llegan al día "D" con posibilidades parejas aunque -parecería-, con leve ventaja  para el radical ya que, salvo en Cipolletti y en San Carlos de Bariloche, las encuestas lo dan  primero por pocos puntos, según Rouvier y Asociados, el encuestador oficial del Presidente.

La clave se juega en General Roca, tradicional distrito radical, pero desde donde hace cuatro  años gobierna Carlos Soria, ex jefe de la SIDE de Eduardo Duhalde. Los pichetistas creen que  si Soria juega a fondo, el resultado puede ser distinto del que marcan las encuestas. Es que  su vieja sociedad con Verani, caudillo del radicalismo roquense, despierta toda clase de  conjeturas aunque muchas de ellas fantasiosas.

Pero el ex espía en jefe se maneja impávido. Recién a último momento y después de una reunión  con Kirchner hace dos meses, se decidió por apoyar al senador aunque lo condicionó por la más  alta bendición para la próxima gobernación, porque conoce que los pactos en política -sobre  todo en el peronismo- se firman pero no se cumplen.

Armando Maronese

D, 03 de junio de 2007

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