El caso Skanska dejó de ser, definitivamente, una "cuestión entre privados". Esa fue la definición que el Gobierno le había dado siempre al escándalo, incluso el propio presidente Kirchner. La innecesaria polémica sobre si esos presuntos sobornos eran una cuestión privada o pública (en rigor, siempre fue pública), la cortó con un solo golpe el juez federal Guillermo Montenegro. Lo asestó cuando firmó la citación a indagatoria del presidente del Enargas, Fulvio Madaro, y del administrador de Nación Fideicomisos, Néstor Ulloa. Una declaración indagatoria puede ser seguida de la decisión del juez de poner presos a los indagados. Leer artículo completo