Coincidieron en una asamblea de vecinos. Uno estaba por principio en contra de todo lo que el gobierno había hecho. Se parecía a uno que guardaba una carretilla de helados, que no quería que el calor los derritiera. El otro estaba a favor y presumía de los avances sociales que habían ocurrido en el país. Era como quien llevaba en sus manos una antorcha con fuego que todo lo purificase. Leer artículo completo