La Corte Suprema de Justicia calla, estupefacta y molesta. Kirchner llegó hasta ella con sus agravios de tribuna porque no le gustó el documento más breve, preciso y medido que haya dado ese tribunal. Los jueces supremos no se prestarán a la escalada de agresiones, salvo que la escalada no cesara. En otro escenario, el mismo presidente se envolvió en lo que él llama la bandera malvinera para provocar el momento de mayor, e inútil, tensión con Londres desde la inexplicable guerra en las islas Malvinas, un manotazo agónico de la vieja dictadura. Leer artículo completo