Calendario

<<   Marzo 2007  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  

Archivos

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog

Una mirada hacia el comienzo del nuevo período escolar

Por Armando Maronese - 14 de Marzo, 2007, 17:47, Categoría: Cultura - Educación - Literatura

La escuela, como institución educativa, está compuesta por un conjunto de personas, personal docente y no docente, que se hallan vinculados a ella como miembros de una actividad común: la educación, y se supone que comulgan con los objetivos propuestos por esta. Hay una relación constante entre la persona y la institución. Esa relación será positiva en la medida en que se sientan perteneciendo a ella. Sólo el sentimiento de pertenencia puede convertir a la escuela en una unidad organizada y duradera a través del tiempo. Es condición principal que esta relación exista de lo contrario esta destina a la desaparición aunque tenga una existencia legal.

Debemos dejar en claro que el tipo de vínculo que se establece, está determinado por las necesidades básicas de la personalidad de los individuos. Esto es muy importante, en tanto y en cuanto, se pueden proyectar sobre las instituciones conflictos individuales y "de receptáculo de necesidades personales", que nada tendría que ver con ella. Como es el caso de un directivo , que no tiene resuelta su autoestima y ejerce el poder indiscriminadamente y sin medir consecuencias hacia profesores y alumnos, generando conflictos con el solo hecho de tapar su incapacidad para llevar con eficacia en el desempeño del rol.

Asimismo, docentes que no han logrado una personalidad afectivamente madura, usarán a la escuela como medio para sostener sus vidas y cada conflicto, encuentro o desencuentro con sus alumnos, pares o directivos lo vivirán como una amenaza a su débil identidad. Esto nos lleva aún más a asegurar que cada uno posee conductas, intereses y necesidades que le son propios y que se deben respetar como el otro debe respetar los nuestros (asertividad; tan poco usada en nuestras instituciones).

En toda institución y aun más en las educativas, debe haber una profunda aceptación del otro y de su libertad. Puesto esto en marcha, podemos hablar de las posibilidades de una acción grupal que potencia la capacidad de sus integrantes, y les permite por si mismos hallar soluciones creativas a sus problemas.

Si la institución es sana, posibilitará el crecimiento de su comunidad educativa. Constituirá , más allá de sus objetivos, un aprendizaje y un desarrollo de las potencialidades de sus miembros. Entonces debemos tener en cuenta que las instituciones, en este caso la escuela, no está fuera de esto. También se enferman y sus modos de vincularse se tornan patológicos cuando lo real no guarda relación con lo expresado en sus idearios; se forma hacia un ideal de persona libre, participativa y responsable y el vínculo que realmente se vive, es el de coerción y represión tanto de directivos a profesores y de estos a sus alumnos.

Su acción es contraria a lo que se enseña. Aquí es donde los profesores de las llamadas Ciencias Sociales deben revisar sus conductas: ¿realmente están educando para la democracia?. Deben cuidar que el funcionamiento institucional sea una tarea deshumanizante, desconociendo los legítimos derechos de las personas en aras del mal ejercicio del poder. No se puede educar en la autonomía a los alumnos si lo que enseñan es solo a obedecer, no decidir ni participar ni asumir responsabilidades. Es hora ya que los docentes hagan un replanteo, si a veces no constituyen el mayor obstáculo en la educación de nuestros jóvenes y niños, formándolos según modelos autoritarios o individualistas generando una cultura opresor-oprimido. Deben descubrir, realmente, qué concepción de educación encierra nuestro sistema de creencias y más, qué sistema de creencias pone de manifiesto toda la institución a través de los encargados de conducirla. Toda forma de autoritarismo, demagogia, paternalismo y burocracia, deben desaparecer para siempre por antipedagógicas. Sólo de esta manera, la escuela estará al servicio de la realización personal de toda su comunidad educativa.

La mayor parte de los conflictos de una institución, que no son más, a última instancia que conflictos personales entre sus miembros, son generados por la falta de comunicación. Una escuela sin comunicación no es escuela. De esto debemos ser todos concientes y hacernos responsables de lo que aportamos al conflicto. Claro que es mucho más fácil desplazar el conflicto, como estamos acostumbrados, y ubicarlo fuera de nosotros: echarle la culpa al otro de lo que sucede. Bien sabemos que los jóvenes de hoy son demasiado difíciles y, en muchos casos, hirientes al extremo, pero el docente debe ver con su instinto o tratar de averiguar, si tal o cual alumno esta pasando por una situación de conflictiva personal, la cual muchos no saben notar o están incapacitados afectivamente para contener.

Hugo Polcan decía, que desplazar un conflicto no es resolverlo. Hay muchas quejas en una institución, ero éstas no manifiestan la verdad del conflicto, pero deben ser tenidas en cuenta ya que "el que ahoga las quejas de sus subordinados, se venda los propios ojos para los problemas que hoy podría resolver, pero que mañana lo pueden hacer sucumbir".

Vivimos en constantes cambios sociales, culturales, económicos y lo peor que puede hacer una institución educativa, es adoptar una conducta estereotipada donde sólo se le dé importancia al cumplimiento formal de las obligaciones, desatendiendo otro tipo de situaciones que pertenecen al orden de lo emocional. Esta institución se condena al fracaso y arrastra con ella a todos sus miembros que no han sabido percibir la nueva lectura a los tiempos que les toca vivir.

"La escuela no es la antes". Sí, es verdad, "no es la de antes", por lo tanto la metodología que se aplicaba en esos tiempos ya no nos sirve. La educación compromete todas las áreas de la persona, no sólo las intelectuales. Esto debe ser tenido muy en cuenta, ya que educar es una vida que toca otra vida. Se puede tanto ayudar a construir como destruir. No podemos negar que entre el alumno y su maestro o profesor, existe una corriente afectiva que incide directamente sobre los aprendizajes. Un docente ya no puede negar que los jóvenes y niños identifican el contenido de una materia con la persona que lo imparte. Alguien dijo: "el alumno aprende si ama a su maestro". ¿Qué están haciendo algunos maestros o profesores para ser amados por nuestros alumnos? Ellos educan con su testimonio. No sólo deben considerar que pasa, pedagógicamente, dentro de las aulas, sino que sucede con las relaciones y conductas en toda la institución.

Este nuevo ciclo escolar –que acaba de comenzar-, debe llenar de interrogantes y dudas sobre cual es la función correcta como educadores. ¿Seguir siendo cómplices de la desvalorización de la personas a través de la educación o hacerse cargo de sus propias debilidades y fomentar una transformación? ¿Dejar de lado la parálisis a la que los llevo la rutina costumbrista o perder el miedo a los cambios? Las crisis ayudan a crecer.

Fueron elegidos para ayudar a otros a que se valoren por lo que son. No caigan en el pozo común, que sólo se valoren por lo que creen que deben valorarse. A veces me pregunto sobre la omnipotencia que tienen algunos miembros de la comunidad educativa, en decir que tiene que hacer el otro y no saben que hacer con sus vidas. Reflexionemos: "no se puede dar lo que no se tiene".

Armando Maronese

Mi, 14 de marzo de 2007

Permalink :: 2 Comentarios :: Comentar | Referencias (0)

Blog alojado en ZoomBlog.com