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Mujer trabajando

Por Armando Maronese - 22 de Febrero, 2007, 21:44, Categoría: Sociedad - Estilo de vida

Uno suele hablar de los hijos, de los padres y de las enseñanzas. Pero hay otro tema muy importante a mi entender. Hace unos días estuve leyendo un viejo artículo y lo volví a leer y a releer.  Me hizo acordar a los viejos tiempos de recién casado, cuando yo le decía a mi esposa que debía dejar de trabajar. Ella ya trabajaba antes de casarnos. Ya teníamos un hijo, pero siempre había algo que lo impedía: más carestía de vida, muchos etcétera, pero lo que más pesaba era el afán de superarnos, en lo personal, en la vida.

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Pasó el tiempo, tuvimos una hija, luego otra y mi esposa seguía trabajando, pero siempre estaba ese algo que impedía que ella dejara su trabajo. Era un buen trabajo y ganaba bien, pero yo veía cuanto trabajaba, pues aparte de su trabajo intenso, luego tenía su casa y sus hijos y aunque yo la ayudaba en todo lo que podía, ella era siempre la que más trabajaba.

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¿Quién es el que dice que el hombre trabaja más que la mujer?. Hablan pero no saben lo que dicen.  Por eso, siempre fui un convencido, de que cuando la mujer trabaja el hombre debe -sí o sí-, compartir con ella el trabajo de la casa y de los hijos, aunque tengamos en casa una mujer que la ayude.

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Yo no tenía ningún problema en limpiar la casa, ayudarla a cocinar, bañar a los chicos, ensuciarme las manos con caca al cambiarles los pañales..., porque debe ser así. Pero claro, no todos pensamos igual. Hay integrantes de sociedades machistas y no machistas. Hombres machistas o no.

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Igualmente considero, que es bastante difícil para el hombre aceptar completamente el trabajo de su mujer. Pero en mi caso –aclaro-, no era por ese tonto sentimiento de: ¡cómo va a trabajar para ayudarme, la casa la mantengo yo!, yo soy el macho. No, no era por eso. Era porque me molestaba sobremanera la gran cantidad de horas que trabajaba, fuera y dentro de nuestro hogar y, al final del día, quedaba desmoronada. Y cuando la mujer trabaja de esa manera, siempre hay algo importante que se descuida o se relega, sea lo que sea. Una salida, una cena romántica, un baile..., hay muchas cosas.

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Y es lógico que ello suceda, por más que se diga que no, es así. Por suerte, yo siempre trabajé y mucho, gracias a Dios.

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Pero los nuevos tiempos, han mostrado un avance femenino en el espacio público que podría llegar a repercutir en la relación de pareja, si el esposo es muy tradicionalista o conservador.

Durante muchos años, la típica pareja occidental estuvo conformada por el hombre situado en el espacio público, es decir el ámbito laboral y la mujer en el privado, es decir el hogar y los hijos.

Sin embargo los tiempos han cambiado y hoy en día -mejor diría: hace años ya-, no resulta nada extraño encontrar parejas en donde son ambos, o incluso solamente ella, quienes desarrollan sus actividades fuera de la casa. Y en muchas oportunidades, la mujer es responsable de logros y éxitos que sin duda echan por tierra los tradicionales roles de las parejas.

¿Cuál es, entonces, la actitud de los hombres frente a la inversión de los tradicionales papeles en la pareja.? Que difícil.

Según afirman los especialistas, la edad juega un rol clave en la aceptación de convivir con una mujer exitosa. Mientras que los más jóvenes parecen poder aceptar, de forma casi natural, la posibilidad de que los roles se intercambien constantemente y, en algunos casos, deban ser ellos los "amos de casa", los más adultos muestran ciertas dificultades a adaptarse a estos cambios. 

En efecto, en los casos de las parejas más adultas, se ha podido observar que muchos hombres parecen experimentar una disminución de sus capacidades, como fortaleza e incluso vigor sexual, cuando la mujer los supera en el ámbito laboral, muy posiblemente por que han sido criados desde muy pequeños, con la concepción de que la identidad masculina tenía justamente relación con superar y cuidar de la mujer.

Pero lo cierto es que, ya desde hace varios años, el género femenino ha estado conquistando -por meritos propios-, espacios que en el pasado eran exclusivamente reservados para los hombres y, consecuentemente, comenzó a disputar al hombre los mismos espacios de poder.

Así, a muchos hombres adultos, se les presenta la dificultad de tener que enfrentar una nueva realidad, con un esquema mental formado con otros valores y tipos de identidades.

Según los expertos, en la mayoría de los casos estas dificultades pueden ser solucionadas con el diálogo, pero yo digo que para ellos es fácil decirlo pues en realidad es bastante difícil en los hechos, por supuesto. De hecho, si bien una mujer puede tener brillo y peso propio en el ámbito público, podría sin embargo tener falencias en otros espacios, en los cuales el hombre regresaría al espacio de "cuidador" de su pareja. Mediante el diálogo, todos estos puntos pueden ser puestos a la vista de ambos, lo que provocaría que los dos se den cuenta de los necesarios que siguen siendo para el otro.

Muchas veces, en los casos donde no hay diálogo y el hombre vive con envidia o celos el lugar que su mujer ha logrado conquistar -a fuerza de mucho trabajo-, esta podría sentir culpa de sus éxitos y no disfrutar así de los mismos o incluso, echarlos por la borda. Ésta situación repercutiría indudablemente en la relación de la pareja y, tarde o temprano, perjudicaría el vínculo.

Por eso, es clave que en los casos de pareja con mujeres exitosas, se viva la relación como una organización cooperativa, donde tanto el hombre como la mujer tengan muy en claro que el éxito de ella, tiene mucha relación con la motivación y estimulación que le dispensa él.   

Con todo, los hombres más seguros de sí mismos y de su masculinidad, son aquellos que pueden aceptar sin problemas el éxito y superación de su mujer, puesto que saben que el mismo no tiene relación con el amor, afecto y cuidado, que puedan dispensarse entre sí.

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Incluso, en muchos casos, estos hombres sienten un gran orgullo por el éxito personal de su pareja, puesto que los hace sentir muy bien el hecho de saber que conviven con una mujer importante y protagonista, y son conscientes que gran parte de su éxito tiene relación con ellos.

Además, aquellos hombres que pueden asumir con motivación y sin mayores dificultades el éxito de sus parejas, deberían saber que ese éxito podrá ser muy beneficioso para ellos y su familia, desde el momento en que sus hijos aprenderán a aceptar este intercambio de roles desde muy chicos y, en el caso de las niñas, las estimulará a seguir los pasos de sus madres.  

A ellos, los hombres, por la parte que les quepa, les quitará la responsabilidad de ser los únicos o principales sustentos del hogar y les dará un mayor espacio para dedicarse a sus hijos.

Con ello se tendría una ayuda sumamente importante –hoy en día-, puesto que la vida está tremendamente dura y tendrían que estar agradecidos de poder trabajar ambos.

¿Saben cuantos hombres se encuentran sin trabajo?. Igualmente considero, que cuando el hombre está desocupado y la mujer no, se crean ideas terribles en él y, a pesar de lo que digan algunos, no es tan sencillo el asunto.

Por más que se diga que no, el tema es difícil. Concuerdo con que los jóvenes de hoy, toman estas cosas de diferente manera que los que tenemos ya unos años de más. Nos enseñaron otra cosa de niños y esa idea se arraigó muy profundamente. ¿No les parece?

Armando Maronese

J, 22 de febrero de 2007

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