Quizás el peronismo ya no existe. Tal vez sólo el poder, que retiene desde la gran crisis de principios de siglo, le resguarda las apariencias de una vida que ha terminado. ¿Cómo se explicaría, si no, que la viuda de Perón cumpla ahora un régimen de libertad condicional, en su domicilio, bajo un gobierno de signo peronista? El infortunio de Isabel tiene su explicación en la historia -¡cómo no!-, pero también en la crisis terminal que se abatió sobre el sistema de partidos, incluido el peronismo. Leer artículo completo