Decimos a boca llena, que procedemos de un pueblo en cuya historia está presente la emigración. Decimos que llevamos en las venas cultura de inmigrantes. Pero decimos también que ahora no es lo mismo, pues los que llegan lo hacen a un sitio que es pequeño, fragmentado y escaso. Y que por tanto las comparaciones huelgan. Por eso hablamos de una ley de residencia, olvidando que el mismo derecho a ello lo tendrán los que viven en Jerez de la Frontera, y que un canario tendrá que tener allí sus topes de estancia y bien documentados sus papeles, cuando ellos ejerzan el derecho legal que nosotros hoy reclamamos. Leer artículo completo