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Según Raúl Alfonsín, la Triple A comenzó antes de Isabel Perón

Por Armando Maronese - 26 de Enero, 2007, 18:41, Categoría: Peronismo: régimen, caída e historia

Raúl Alfonsín le explicó, por escrito, al juez federal Héctor Acosta, que "es público y notorio que el accionar de la "Triple A" comenzó con anterioridad a la presidencia de María Estela Martínez de Perón". Así, Alfonsín se convierte en un testigo importante en favor de la inocencia de la ex Presidenta y el debate regresa a la Presidencia de Juan Perón y éste entra en escena.

Comunicado de Raúl Alfonsín: He presentado ante el Juzgado Federal de Mendoza a cargo del Dr. Héctor Acosta, una manifestación en la que expreso textualmente:

Desde ya, niego enfáticamente la absurda especie de que existiera algún acuerdo, expreso o tácito, destinado a que no se investigaran los hechos ocurridos antes del 24 de marzo de 1976, como condición para obtener "apoyo político" al juzgamiento de los crímenes de la dictadura.

La absoluta falsedad de la versión que desmiento categóricamente, se encuentra corroborada por hechos de público y notorio conocimiento.

Un aspecto central de las políticas públicas que impulsé como primer presidente de la recuperación democrática, fue la aplicación de la ley común para los principales responsables de la violencia que había asolado al país en la década del setenta. Entendía que la democracia no podía instaurarse sobre una claudicación ética, por lo que debía reestablecerse, a través de la justicia, el principio de "no impunidad" para todas aquellas conductas que sembraron la violencia y la muerte entre los argentinos.

El principal obstáculo para ello, era la vigencia de la ley de facto 22.924 que dispuso la extinción de las acciones penales, desde el 25 de mayo de 1973, para todos los delitos cometidos con motivación o finalidad terrorista o subversiva y para todos aquellos destinados a prevenirlos, conjurarlos o reprimirlos.

Durante la campaña electoral, a diferencia de lo propuesto por el partido peronista, que sostenía la teoría de "lo pasado, pisado", con el propósito de garantizar así la paz futura, sostuve que esa norma carecía de vigencia y que iba a impulsar su anulación. En consecuencia, una vez que asumí el cargo de presidente con que me honró el pueblo argentino, envié al Congreso el correspondiente proyecto.

El Honorable Congreso de la Nación, con el voto de casi todos los partidos, sancionó la ley 23.040 que declaró insanablemente nula y carente de todo efecto jurídico a la mencionada ley de facto, con lo que quedó expedita la persecución penal para todos los delitos cometidos desde el 25 de mayo de 1973, ya fueran de terroristas o de represores, militares o civiles.

Simultáneamente, dicté el decreto nº 157/83 por el que declaré la necesidad de promover acciones penales respecto de los máximos dirigentes de las organizaciones terroristas, y el nº 158/83, en mi carácter de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, para que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas sometiera a juicio sumario a los integrantes de las Juntas Militares que usurparon el gobierno constitucional, por la comisión de los delitos de homicidio, privación ilegal de la libertad y tormentos.

A los efectos de ayudar a la colección de elementos de prueba y esclarecer la verdad, constituí una Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas, integrada por importantes personalidades y legisladores. Para esa tarea la Comisión no tuvo ningún límite temporal, pues debía ocuparse de "los hechos relacionados con la desaparición de personas en el país" (art. 1º del decreto nº 187/83).

Es cierto que el partido peronista se negó a designar representantes en la Comisión.

Fácil es de advertir, que no existía obstáculo legal alguno para que los jueces de la democracia investigaran posibles delitos cometidos antes del 24 de marzo de 1976. Conviene recordar que estos hechos eran competencia de la justicia civil, mientras que los cometidos por personal militar o policial bajo su dependencia, lo eran a través del procedimiento especial establecido al respecto por la ley 23.049. A mayor abundamiento, me permito acompañar al presente un ejemplar de mi libro "Memoria Política." (Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires 2004), cuyo capítulo 2 ("La reconstrucción del estado de derecho 1983-1986", pág. 33 y sigts.) puede informar a V.S., en caso de que lo entienda necesario, acerca de las políticas que creí necesarias en el punto para el país.

Tampoco está de más tener presente, que el expediente en el que se investigaban los crímenes de la organización paraestatal denominada "Triple A", cobró impulso cuando se logró ubicar en el extranjero y posteriormente extraditar a José López Rega, que aparecía como el conductor de ese grupo delictivo. El nombrado murió estando sometido al correspondiente proceso penal.

Los sucesos que acabo de narrar, cuya notoriedad me exime de mayores comentarios, evidencian que la hipótesis de un supuesto "pacto" con el peronismo resulta descabellada. Antes bien, promoví la actuación de la justicia respecto de todas las formas de violencia que padeció la Argentina. Los decretos de indulto del presidente Menem clausuraron la persecución de quienes estaban sometidos a proceso.

Respecto de la causa de la "Triple A", la muerte de López Rega, la no ubicación de otros responsables y la inexistencia, en aquella época, de la novedosa regla del derecho internacional consuetudinario de los delitos de lesa humanidad, entiendo que obstaculizaron la prosecución de las actuaciones. De cualquier modo, reitero a V.S. que nada impidió la actuación de los jueces con relación a delitos cometidos antes del 24 de marzo de 1976, y me enorgullezco de que durante mi gobierno la justicia actuó con total independencia del poder político.

Por lo demás, es público y notorio que el accionar de la "Triple A" comenzó con anterioridad a la  presidencia de María Estela Martínez de Perón.

En cuanto al supuesto intercambio de correspondencia con la Sra. de Perón, manifiesto que este no ha existido.

Raúl Alfonsín

Buenos Aires, 26 de Enero de 2007

Armando Maronese

Fuente: Ansa

V, 26 de enero de 2007

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