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23 de diciembre de 2001: Rodríguez Saá anuncia el default

Por Armando Maronese - 26 de Diciembre, 2006, 17:15, Categoría: Política - Políticos

El domingo 23 de diciembre de 2001, Adolfo Rodríguez Saá cometió uno de los mayores errores de su trayectoria política: dejó la Gobernación de San Luis por una efímera Presidencia interina de la Nación, cargo que le arrebató la Provincia de Buenos Aires apenas una semana después (que buscaba el poder para licuar sus pasivos). La decisión más importante que tomó Rodríguez Saá, fue declarar el incumplimiento de pagos de la deuda pública externa, renegociación que terminaría concretando Néstor Kirchner años después.

Adolfo Rodríguez Saá -nacido el 25 de julio de 1947-, es un político argentino que ocupó la gobernación de Provincia de San Luis durante 18 años (1983-2001). En 2001, tras la renuncia de Fernando De la Rúa a la presidencia de la nación, la Asamblea legislativa convocada por el senador nacional Ramón Puerta —en ejercicio del Poder Ejecutivo—, lo eligió Presidente de la Nación interino.

El gobierno de Rodríguez Saá duró sólo 7 días. Durante ese periodo anunció la suspensión de pagos de la deuda externa con los acreedores privados y anunció la entrada en circulación de una nueva moneda, llamada Argentino —que nunca vio la luz—.

La Argentina suspendió sus pagos sin tener un plan de renegociación en carpeta. Había 3 opciones, pero Rodríguez Saá ni lo llegó a imaginar: reprogramar en forma unilateral, alargando plazos pero manteniendo condiciones; o reprogramar con quitas de capital pero en un plazo breve; o ir al "default" e iniciar una larga negociación sin hoja de ruta (negociación que aún sigue, porque la Argentina sigue parcialmente en default con el Club de París y con los bonistas "colgados").

En cuanto a la nueva moneda, se supone que en carpeta estaba la salida de la Convertibilidad, pero de eso se encargó brutalmente Eduardo Duhalde días después. En verdad, la crisis era el tipo de cambio fijo 1 a 1, no la Convertibilidad. Pero los políticos argentinos son brutos, y eso facilita la tarea de los que medran con la ignorancia.

Domingo Cavallo había puesto en duda el 1 a 1 cuando intentó mezclar el euro en el coeficiente convertible de la moneda, una decisión inútil y a destiempo, como casi todo lo que hizo Cavallo desde 1995 a la fecha.

Probablemente, mantener la Convertibilidad pero flotar en cuanto a la paridad, hubiese sido lo correcto, pero eso no hubiese podido licuar los pasivos domésticos tomados en moneda extranjera, que es lo que buscaban algunas empresas, en una feroz redistribución de la riqueza en contra de los asalariados y pequeños ahorristas.

Rodríguez Saá, elegido por 90 días, tras lo cual habría elecciones a las que él amenaza con presentarse, terminó renunciando una semana después de asumir el cargo, igual que el senador nacional Ramón Puerta, número 3 del organigrama, quedando en el ejercicio del Poder Ejecutivo el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, quien —de acuerdo a la Ley 20.972—, convocó a la Asamblea legislativa que elegiría a Eduardo Duhalde como presidente interino.

En el año 2003, Rodríguez Saá se presentó como candidato a Presidente de la Nación, obteniendo el 14,3% de los votos, posicionándose así en 5to. lugar.

Alberto Paronetto escribió así lo ocurrido durante esos días:

Domingo 23 de diciembre de 2001 - El flamante presidente Adolfo Rodríguez Saá, electo por 169 votos (peronistas, cavallistas y bussistas) contra 138 de los partidos de oposición, en su discurso inaugural, ante la Asamblea Legislativa, declara el default, "No siento que sea justo definir a la llamada deuda externa argentina como el endeudamiento contraído por el Estado argentino frente a los acreedores extranjeros que merezca definir nuestra posición con la frase: debemos honrar los compromisos asumidos. Siento que las cosas no son así. No podemos obviar con crudeza que algunos dicen que la llamada deuda externa, al menos parcialmente, es el más grande negociado económico que haya vivido la historia argentina.

"Este concepto se agrava porque su tratamiento siempre se ha realizado en escenarios reducidos, en oficinas a puertas cerradas, con decisiones desconocidas y a espaldas del interés general. Y lo que es más grave, se ha priorizado el pago de la llamada deuda externa frente a la deuda que este país tiene con sus propios compatriotas.

Agrega, "Vamos a tomar el toro por las astas, vamos a hablar de la deuda externa. En primer lugar, anuncio que el Estado argentino suspenderá el pago de la deuda externa. Esto no significa el repudio de la deuda externa, esto no significa una actitud fundamentalista. Muy por el contrario, se trata del primer acto de gobierno que tiene carácter racional para darle al tema de la deuda externa el tratamiento correcto.

"Propondremos en el curso de la semana que viene la implementación de una tercera moneda a fin de inyectar liquidez al consumo popular. Esto no perjudicará a nadie y llevará beneficio a los hogares argentinos. Una devaluación significaría disminuir el salario de los trabajadores en la misma proporción, sumado a la posibilidad cierta de un descontrolado incremento de precios afectando el consumo de los sectores asalariados o con ingresos fijos."

Relata el diario La Nación, que a cuatro horas de haber jurado y pronunciado su discurso y ya en el despacho presidencial decía: "Al final soy el único que me banqué suspender el pago de la deuda externa". Estaba agotado, sin el saco y con la camisa un poco arrugada. Se miraba en un televisor que repetía su discurso frente a la Asamblea Legislativa y sonreía. "Es una decisión fuerte y estoy convencido..., ¿qué nos van a hacer?."

El entonces senador nacional Eduardo Duhalde, sostiene que los organismos internacionales "van a tener que respetar la decisión" del gobierno argentino en torno a la suspensión del pago de la deuda externa.

"Van a tener que respetar la decisión de los argentinos", expresó Duhalde al ser consultado sobre el impacto que tendrá en el FMI y otros organismos internacionales, la postura del actual gobierno tras mantener una reunión con el nuevo presidente Adolfo Rodríguez Saá en la Casa Rosada.

Asimismo, indicó que, "hay un apoyo absoluto de todo el movimiento nacional peronista con esta decisión", al tiempo que indicó que el Presidente le encomendó la tarea de "representarlo" ante distintos presidentes europeos "en una misión reservada", aunque no dio más precisiones.

Jueves 27 de diciembre de 2001

El titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Horst Köhler, envía una carta al presidente Adolfo Rodríguez Saá, en la que expresa que el organismo está dispuesto a trabajar para "desarrollar una solución sustentable para los problemas económicos de la Argentina".

Domingo 30 de diciembre de 2001

Renuncia a la presidencia Adolfo Rodríguez Saá.

El periodista Claudio Zlotnik, relató en el diario Página/12 lo que fue el primer día en la Presidencia de la Nación de Rodríguez Saá (un hombre que se ufana de nunca dormir, vaya uno a saber cómo lo lograba. Ramón Puerta lo fue a visitar un día a la Quinta de Olivos, eran la 1 de la madrugada y Alberto Rodríguez Saá estaba por encender el fuego...).

"Aunque la historia registra varias crisis de la deuda, ayer fue la primera vez que la Argentina declaró formalmente la cesación de pagos. En oportunidades anteriores, como en 1982 o 1987 –esa última vez bajo el gobierno de Raúl Alfonsín–, la Argentina incumplió con los vencimientos y en algún momento sólo hizo pagos simbólicos. Pero siempre evitó una declaración formal de la quiebra. "Vamos a tomar el toro por las astas. Anuncio que el Estado argentino suspenderá el pago de la deuda externa, y esos fondos serán utilizados para los planes de creación de fuentes de trabajo y progreso social", sentenció Adolfo Rodríguez Saá en su discurso ante la Asamblea Legislativa.

Lejos de asemejarse a una decisión revolucionaria, a esta altura de la crisis el default era una medida aconsejada hasta por los propios acreedores externos, a quienes les costaba comprender la actitud empecinada de Domingo Cavallo. La formulación oficial de la cesación de pagos se concretó después del estallido social que dejó 27 muertos, cuyo desenlace fue la renuncia de Fernando de la Rúa y el regreso del peronismo al poder.

El anuncio fue acompañado por un fuerte aplauso de los legisladores que siguieron el discurso de Rodríguez Saá en el Congreso. Los gobernadores del partido peronista con aspiraciones a asumir la presidencia después de marzo, José Manuel de la Sota, Néstor Kirchner y Carlos Ruckauf, dijeron que la decisión implicó el sinceramiento de una situación insostenible. Lo mismo opinó, desde la UCR, Rodolfo Terragno.

El default fue una de las pocas definiciones del flamante Gobierno. Desde el Palacio de Hacienda, el bonaerense Rodolfo Frigeri –secretario de Hacienda, Finanzas e Ingresos Públicos–, dejó trascender que aún no tiene cerrados los detalles del nuevo plan económico. En base a las escuetas declaraciones del flamante jefe de Estado, se infiere que ya no se girarán dólares hacia el exterior de las reservas del Banco Central. Y que también habrá una renegociación con los organismos multilaterales. Nunca antes la Argentina dejó de pagarles a estas instituciones, y aún resta conocer cuál modalidad se adoptará ahora. (...)"

Jorge Asis le ha buscado también una explicación a lo ocurrido (Asis fue compañero de fórmula -en una efímera fórmula- que se había imaginado para competir en las internas del partido peronista contra Eduardo Duhalde y Ramón Ortega, en 1999).

"(...) Semejante instancia demencial de finales de 2001 fue construida por un delirio colectivo que su sonrisa privatizó. La candidez brillante de su mirada acaparó mediáticamente el bochorno exclusivamente para él. Y quienes en su oportunidad se pusieron de pie para aplaudirlo, hoy sacan número para tomar distancia y olvidarlo. Y aplauden a Kirchner por la salida supuestamente triunfal del default.

La ceremonia funciona, en cierto modo, con el sello definitorio de aquella mítica quema del cajón de Herminio Iglesias. Fue en marzo de 1983. Año del Chancho de Agua. A propósito, Herminio Iglesias es una Serpiente de Tierra, de 1929. Y de aquel incauto incendio, jamás se pudo políticamente reponer. Cualquier espontáneo de mis discípulos que suponga conocer de astrología china, sabe que la Serpiente y el Chancho son oponentes. Es decir, naturalmente antagónicos.

Curiosamente Herminio Iglesias, la Serpiente, quemó aquel torpe ataúd durante el Año del Chancho de 1983. Y paradójicamente fue durante el año 2001, Año de la Serpiente de Metal, en que el Chancho, Rodríguez Saa, anunció la suspensión de pagos que enardeció aquel facilismo de la impune popular.

De manera que el sujeto estudio de nuestra prospectiva, Adolfo Rodríguez Saa, arribó de carambola a la presidencia de la Argentina exactamente en el año en que se encontraba más desguarnecido y vulnerable. Produce entonces aquella escena liminar, en el momento de su máxima debilidad astral.

Por lo tanto, tampoco es casualidad que en el año 2001 le caiga a Eduardo Duhalde la ficha de la presidencia que tanto supo trabajarse.

Y lo que son las casualidades, Duhalde es una Serpiente de Metal, de 1941. Téngase en cuenta que Duhalde estaba en el 2001 con sesenta años. Como Rodríguez Saa estará en el 2007. En el año que coinciden su animal y su elemento. (...)"

Martín Granovsky, hoy presidente de Télam, escribió al asumir Rodríguez Saá una elogiosa nota sobre el default, titulada "Sonríe, Bush te ama":

"Nadie puede robar", dijo como si fuera una instrucción especial. La orden partió de Adolfo Rodríguez Saá durante la primera reunión de gabinete, ayer por la tarde, y siguió a una catarata de anuncios que reprodujo los del mensaje presidencial: congelamiento total de vacantes en la administración pública y un plan de empleo mínimo para un millón de personas. También el aviso de que venderá no solo los autos sino también los aviones presidenciales, una medida a dos puntas. La primera, hacia Fernando de la Rúa, que no cumplió la promesa electoral de desprenderse del Tango-01. La segunda, hacia Carlos Menem, que perderá un símbolo de su presidencia con protocolo imperial.

Pero lo que verdaderamente puso feliz a Rodríguez Saá, de acuerdo con lo que transmitió a sus ministros y secretarios, fueron mensajes de apoyo del brasileño Fernando Henrique Cardoso, del italiano Carlo Ciampi, del español José María Aznar y, sobre todo, un mensaje de George Bush que le entregó el embajador James Walsh. "Le desea todo el éxito del mundo en su gestión", presentó Walsh. El texto define a la Argentina como "un aliado, un vecino y un amigo", y dice confiar en que las relaciones entre Buenos Aires y Washington sigan tan bien como en los últimos 20 años, una cifra que, si no es licencia poética, incluye curiosamente a la guerra de las Malvinas de 1982.

En los días agónicos de Fernando de la Rúa, radicales y peronistas se preguntaban quién ocupaba el corazón de los Estados Unidos. Un dato alegraba a los radicales: el Departamento de Estado del país del norte, había fletado de vuelta a una comitiva peronista bonaerense que viajó para pedir apoyo a un relevo anticipado. Una clave daba aliento a los peronistas: nunca los dejaron al margen ni olvidaron el romance en tiempos de Carlos Menem.

En realidad, papá George quería a los dos chicos por igual. Solo que cuando se trata de relaciones bilaterales, el razonamiento estadounidense es bien pragmático:

- Primero se fijan si alguno es antiestadounidense.

- Si no lo es, el apoyo va para quien gobierna.

- Si el fin del gobierno es inevitable y el relevo tampoco es antiestadounidense, lo lamentan un segundo y al segundo siguiente ya están trabajando con el nuevo equipo.

Un ejemplo: cuando De la Rúa se iba, un funcionario radical dijo haber escuchado de un estadounidense que el peronismo había dado un "golpe institucional", pero que Washington ni lo diría en público.

Sin embargo, el espíritu práctico no debe leerse como apoyo automático. Si la Argentina sigue, como es previsible, la línea de relaciones carnales o intensas con los Estados Unidos, el único tema abierto es el de la deuda. Y en este punto juega a favor del nuevo gobierno, que Walsh haya visitado la Casa Rosada justo después del anuncio de la suspensión de pagos, y que la carta de Bush no contenga, según el embajador, ninguna referencia a la moratoria".

Los años pasaron, y...

Armando Maronese

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