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La política está en los sótanos de la SIDE

Por Joaquín Morales Solá - 19 de Septiembre, 2006, 21:15, Categoría: Los Kirchner .Tiranías fascistas.

Guillermo Moreno ha vuelto a maltratar a empresarios para que los precios se disciplinen a su voluntad. Luis D'Elía no ha perdido protagonismo en la vida pública, aun cuando esa exposición lo devalúa a Kirchner en las encuestas. Las carpetas de la SIDE se están exponiendo en una extraña vidriera para frenar a opositores o para convencer a indecisos. El Presidente no imaginó nunca, además, que lo correrían con el reclamo por su parálisis y su silencio frente a actos claramente antisemitas. En verdad, algunos desastrados amigos lo han puesto en un lugar donde jamás quiso estar.

La SIDE no es una sastrería y Juan José Alvarez debió saberlo. Haber pertenecido a ese organismo durante la dictadura era un pasado que sólo podía haberlo superado haciéndolo público él mismo. Hasta su hijo le reclamó por ignorar el secreto de su padre. Esa situación personal no puede ocultar que hubo una decisión política de dar a conocer secretos del Estado que perjudican a un opositor. En la era de Kirchner no se llega a los sótanos de la SIDE sin Kirchner, aunque sólo haya dejado hacer.

El Gobierno supo que había equivocado el método y la oportunidad. Sólo le faltaba a la angustiada sociedad argentina un espectáculo público sobre las obscenidades de la política. Los aliados de Alvarez (que rodean a Roberto Lavagna) recibieron también el duro rigor del golpe. Pegaron bajo la línea de flotación, aceptó uno de ellos.

Si la política no es una serie de ingenuas casualidades, como nunca lo fue, entonces no es meramente accidental la coincidencia de las revelaciones sobre Alvarez y la dura campaña contra una de las más grandes empresas argentinas, que el Gobierno cree amiga de Lavagna. Lo único que une a Alvarez y a Techint es esa supuesta relación con el ex ministro. Desde la Venezuela amiga de Kirchner vino un mensaje como martillazo para la empresa: ¿Quién defenderá ahora a Techint si perdió la protección de Kirchner? , escribieron voceros de Chávez. Kirchner intercedió por la multinacional argentina cuando Chávez quiso manotear activos de esa empresa.

El mejor síntoma de que el Gobierno había recibido el golpe social por el inicio de la campaña sucia, fue la decisión del bloque oficialista de callar, en la sesión de los diputados, sobre el caso Alvarez. La política esperaba que ese bloque armara un griterío. El presidente del cuerpo, el kirchnerista Alberto Balestrini, frenó la embestida hasta de los kirchneristas con vida propia, como Carlos Kunkel y Diana Conti. El acuerdo sobre el silencio, que habían suscripto también los compañeros de Alvarez en el peronismo opositor, fue roto por éstos y no por el oficialismo.

Eduardo Camaño no dijo nada en la sesión del cuerpo, pero salió a los pasillos parlamentarios y meneó los antecedentes de funcionarios y legisladores kirchneristas. Camaño, amigo de Alvarez y del lavagnismo, cree que ya vienen por él y por sus manejos administrativos como presidente de la Cámara en tiempos de Duhalde y de Kirchner. Decidió pegar primero. La política se hizo entonces más pornográfica.

Lavagna sabía que Alvarez se estaba yendo de su círculo. Alvarez suele tratar de manera despectiva hasta a los próceres actuales de la política. Quiero verlo en la cancha, con pantalones cortos y botines, había dicho hace poco de Lavagna, desconfiado de las aptitudes electorales del ex ministro.

Sea como fuere, Lavagna no se comportó como un candidato hecho y derecho, más allá de la formalidad de si lo es o no lo es. Debió tener una opinión clara y convincente sobre Alvarez y sobre la decisión del Gobierno de abrir los archivos de la SIDE. Prefirió, por el contrario, opinar sin opinar. Sus menesteres no serán ahora la política de Palacio; deberá meterse en el irremediable fango de la lucha por el poder. Ninguna campaña presidencial es compasiva; la competencia con Kirchner será más feroz aún.

Kirchner se paraliza ante lo imprevisto. ¿Por qué no reaccionó antes, cuando entrevió los primeros síntomas de antisemitismo? Ni Kirchner ni su gobierno son antisemitas, pero optaron por la indiferencia ante hechos antisemitas. No hubo un pronunciamiento rápido y claro del Gobierno ni se instruyó ninguna investigación para esclarecer el patoterismo de Quebracho o los ultrajes cometidos en la Facultad de Filosofía y Letras.

Sólo el viernes el Presidente creyó necesario decir algunas palabras sobre el asunto, que motivó ya la preocupación de muchos políticos, intelectuales, profesionales y empresarios. El Gobierno prefirió ver una conspiración política contra él en esas expresiones y no una preocupación legítima contra los síntomas de segregación. En aquel discurso, Kirchner volvió a equivocarse. Desconocimiento intelectual más que otra cosa. Habló del respeto a "las razas" y eso turbó a la comunidad judía. La palabra "raza" para referirse al pueblo judío fue usada en los episodios más crueles del antisemitismo en la historia reciente de la humanidad. El pueblo judío no es una "raza"; sólo profesa una religión distinta de la mayoritaria en la Argentina. Punto.

También se mostró paternalista y ofreció "caridad cristiana" para defender a los judíos. Los judíos no son una colectividad extranjera como para recibir semejante trato. Son argentinos, muchos con raíces más profundas en el país que el propio presidente. No quiero que me proteja con caridad cristiana. Quiero ser igual que él, se ofuscó un alto dirigente de la comunidad judía.

Hasta ahora, Kirchner no pondrá la cara en Nueva York frente a los dirigentes del Congreso Judío Mundial. Lo hará Cristina Kirchner y nadie explicó por qué su marido se borró. Es sencillo: Kirchner nunca va a ningún lugar potencialmente hostil. Pero lo cierto es que la preocupación llegó ya al exterior. No hay brote antisemita. Hay inquietud por algunos hechos y por la actitud insensible del Gobierno, aclararon dirigentes judíos argentinos.

El problema del Gobierno no son sus ideas, sino sus amigos. Chávez ha llevado su posición anti israelí a una actitud muy adversa contra los judíos venezolanos. Figuras cercanas al Presidente han estado estos días en La Habana al lado del presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, que pidió la destrucción de Israel y desconoce que haya sucedido la tragedia del Holocausto. Hebe de Bonafini reclamó la desaparición del Estado de Israel. D'Elía divulga parrafadas antisionistas, no porque haya entablado un debate contra las ideas de Theodore Herzl; simplemente bordea el antisemitismo.

D'Elía y Guillermo Moreno parecen personajes anecdóticos dentro de las fronteras, pero sus métodos de barrabravas le están haciendo mucho daño a la Argentina en el exterior. D'Elía llegó ya a todos los rincones del mundo. Una investigación de la cadena CNN lo mostró el jueves de cuerpo entero. Su corresponsal en la Argentina, Carolina Cayazzo, hizo un informe sobre él según el manual de los buenos periodistas: corto, preciso y objetivo.

Los carpetazos pertenecen a una época que se ha ido y el miedo es un proyecto político estéril. Nunca durará mucho tiempo. Los peatones de la historia están preocupados por otras cosas: ¿tendrán que correr a comprar velas? ¿La crisis energética afectará el crecimiento de la economía? Tocar la campana en Wall Street, como lo hará Kirchner, no resolverá ningún problema que no se haya resuelto aquí. Ninguna sociedad se entretiene mucho tiempo hurgando en los sumideros de su historia.

Por Joaquín Morales Solá

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