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Argentina impulsa la energía nuclear

Por Armando Maronese - 29 de Agosto, 2006, 14:42, Categoría: Tecnología

Los gobiernos militares tenían un plan de energía nuclear en la década del 70 similar al que impulsa el Gobierno. Años después, los gobiernos de Alfonsín y de Menem detuvieron el crecimiento de la energía nuclear. Las obras de Atucha II, que habían comenzado en 1981, quedaron paralizadas en 1994, cuando el gobierno menemista privatizó las centrales nucleares del país. Atucha II estaba construida casi en un 80%: la terminación de las obras se detuvo cuando sobraba energía. Pero ahora falta. Nuestro país debería impulsar la energía nuclear como una política de Estado y desarrollarla en el tiempo más allá de los vaivenes, y las conveniencias geopolíticas debido a los altos precios del petróleo y los límites de las reservas.

Cuando la Argentina, presiones de EE.UU. mediante, firmó el Tratado de Tlatelolco, desactivó su desarrollo nuclear que era uno de los más importantes a nivel regional y mundial. Ahora, también bajo la mirada hegemónica de EE.UU. pero sobre Irán, el gobierno kirchnerista lanzó el nuevo plan nuclear argentino. Aunque pocos lo recuerden, el plan es muy similar al de los gobiernos militares de principios de la década del 70. A causa de las marchas y contramarchas de los distintos gobiernos, ahora la Argentina, que fuera uno de los primeros del mundo en avanzar en el desarrollo del sector sobre todo en las décadas del 60 y 70, hoy debe apresurarse para ponerse al nivel que alcanzó Brasil en los últimos años. Esta revalorización de la actividad nuclear no es exclusiva de la Argentina, es un tema de actualidad en todo el mundo por los altos precios del petróleo y los límites de las reservas.

El plan K contempla la terminación de Atucha II, tercer planta nuclear, y la posibilidad de construir una cuarta central de este tipo. La iniciativa pretende incrementar la oferta energética del país y tendrá un impacto en la geopolítica global muy concreto: aliviará las presiones que hoy recibe Irán de parte del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas.

Hasta el momento en la Argentina funcionan dos centrales nucleares: Atucha I y Embalse Río Tercero. La próxima semana se iniciarán las obras civiles en Atucha II. El Poder Ejecutivo aspira a tener a Atucha II operando entre el 2009 y el 2010. Las dos centrales que pretende construir el gobierno argentino sumarán 1.600 megavatios al sistema y su costo se aproxima los 900 millones de dólares. Atucha II –iniciada hace 26 años- está construida en un 80% y está ubicada a 120 kilómetros de la Capital Federal, en la ciudad bonaerense de Lima, contigua a Atucha I.

El anuncio de reactivación de la actividad atómica en la Argentina descansa en cuatro pilares: la terminación de la central Atucha II, los inicios de un estudio de prefactibilidad para la construcción de la cuarta generadora nuclear, la extensión de la vida útil de la central de Embalse y la reanudación de la producción de uranio enriquecido.

Involucrado así en la geopolítica de Medio Oriente a través del plan de enriquecimiento de uranio, es inevitable que auxiliará a Irán.

La ceremonia de lanzamiento se desarrollará desde las 18 en el Salón Sur de la Casa de Gobierno y contará con la presencia del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, entre otras autoridades. La obra aún no está adjudicada y compiten por la licitación cuatro empresas.

Las obras de Atucha II, que habían comenzado en 1981, quedaron paralizadas en 1994, cuando el gobierno que presidía Carlos Menem privatizó las centrales nucleares del país.
Tanto Atucha II como el resto de las centrales, están diseñadas para usar uranio enriquecido como combustible para producir electricidad. Además, Argentina cuenta una planta de producción de agua pesada.

El plan nuclear que presentará este miércoles el gobierno K seguramente implique mayores recursos económicos para el enriquecimiento de uranio.

La construcción de estas centrales, cuya apertura de sobres real se hizo el viernes en las oficinas capitalinas de la Central General Belgrano (unas 40 cajas con documentación), se basa en el financiamiento a través de un Fondo de inversión mixto entre las generadoras eléctricas y el Estado nacional a partir de una inversión de 900 millones de dólares.

El secretario de Energía, Daniel Cameron, señaló que el sector privado podría hacerse cargo de la totalidad del financiamiento de las centrales de ciclo combinado, de Campana en la provincia de Buenos Aires y Timbúes en la de Santa Fe.

Espectantes, y preocupados por la cercanía de las centrales atómicas con la frontera del Uruguay, distintos medios del país vecino dicen que con la terminación de Atucha II y las plantas de procesamiento de agua pesada, Argentina está potencialmente capacitado para construir una bomba atómica. Sin embargo, aclaran que Argentina en 1994 firmó un acuerdo de cooperación para el uso pacífico de la energía nuclear.

Atucha II se ubica en la localidad de Lima, a 100 kilómetros de Buenos Aires. Y presten atención a este dato, esto queda a 330 kilómetros de Montevideo, a 170 de Colonia y a sólo 150 de Fray Bentos distancia bastante lejana  y además se realizará un enriquecimiento de uranio a niveles muy bajos, que lo que se precisa para armar una bomba atómica. Además, Atucha II contará con una esfera de acero que absorberá la radioactividad que generará la planta, evitando consecuencias ambientales negativas para el país vecino.

Así, Argentina contará con un mayor volumen de producción de energía eléctrica que venderá a otros países, entre ellos Uruguay.

Dentro del paquete de medidas, y sin dar mayores precisiones, el Gobierno también anunció que "ya está en marcha un estudio de prefactibilidad para la construcción de una cuarta central nuclear". De Vido resaltó que la institución canadiense Atomic Energy Of Canada Limited (AECL) trabajará con el gobierno argentino en el desarrollo, diseño, construcción, puesta en servicio y operación para la terminación de Atucha II.

El Gobierno también avanzará en la puesta en marcha de un estudio para extender la vida útil de la central Embalse, que en 2011 dejaría de estar operativa.

Sobre el tema, el presidente de Nucleoeléctrica Argentina -una sociedad anónima de propiedad del Estado que es la encargada de vender la energía nuclear en el mercado eléctrico mayorista y que será encargada de la terminación de Atucha II-, Eduardo Messi, dijo que "estaba programado que una entrara en servicio cuando la otra dejara de operar". Finalmente, De Vido anunció que "la Argentina retomará la producción de uranio enriquecido, una medida que seguramente no pasará desapercibida, ya que es una sustancia que se utiliza para fabricar explosivos de alto poder de destrucción. "Resulta indispensable que la Argentina restablezca sus capacidades en ciertas áreas tecnológicas tales como la del enriquecimiento de uranio. A tal fin, se ha decidido reanudar las actividades de enriquecimiento en el complejo tecnológico Pilcaniyeu [ubicado en San Juan], consolidando la tecnología originalmente usada en los años 80 y evaluando la posibilidad de aplicar nuevas tecnologías innovativas", agregó el ministro. El uranio también se utiliza para la producción de elementos de uso hospitalario, como radioisótopos.

PREOCUPACIÓN POR EL EJE IRÁN-CHÁVEZ-ARGENTINA: Sin dudas la preocupación existe, no se habla sólo del desarrollo del Plan Nuclear argentino, sino de transferencia de tecnología para Irán , en estos momentos el eje del mal ... Años antes, se reveló que el desarrollo de mísiles , en medio oriente con tecnología argentina , similar al proyecto vector Cóndor II. Una Planta similar a la de Córdoba existía en oriente medio, el dato fue dado a conocer por la extinta revista Página 30.

Al respecto se publica un análisis del tema: Fuentes en Medio Oriente dignas de todo crédito vinculadas a la República Islámica de Irán y a su Comisión de Energía Atómica (CEA), han dejado trascender que esta institución oficial ha dado instrucciones precisas para intentar la reanudación de negociaciones con la Argentina -que se suponen deberían ser secretas-, con el objeto de intentar la transferencia de tecnología, la provisión de dióxido de uranio (se utiliza en la fabricación de los elementos combustibles para las centrales nucleares) y, eventualmente, la contratación de científicos y especialistas de nuestro país para formar un grupo gerenciador de proyectos en el sector, en lo que también hay precedentes.

A Irán se ha sumado también Siria, en una maniobra que parece sinceramente concertada entre ambos países, tal vez con el acompañamiento de Cuba y Venezuela, y que puede consistir en una operación no sólo tendiente a procurar tecnología, material, productos y servicios como los arriba indicados, sino también orientada a desestabilizar las ya deterioradas relaciones de los Estados Unidos de Norteamérica.

Ambas informaciones podrían ser fácilmente verificadas por los medios de comunicación, si requirieran a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el nombre del personal iraní y sirio que visitó sectores dependientes de esa institución hace poco tiempo y razones de su presencia, más allá de que el motivo real pueda aparecer encubierto bajo un pueril pretexto y que incluso eso sea desconocido por nuestras autoridades. Resulta a todas luces obvio, que tales visitas se han hecho para interiorizarse y actualizarse sobre los progresos logrados por la Argentina en materia nuclear durante el largo período que abarca una década y media desde que fueron interrumpidas las negociaciones.

Las aspiraciones de Irán en cuanto a realizar operaciones con instituciones oficiales y privadas vinculadas al sector nuclear de la Argentina, son de antigua data y fueron interrumpidas abruptamente por el Gobierno del ex Presidente Carlos Saúl Menem.

No pocos expertos en Medio Oriente y especialistas en contraterrorismo -entre quienes se incluye este analista-, han coincidido en que el daño causado a Irán por la rescisión de contratos y la interrupción de toda operación en materia nuclear, fue una de las causas que generaron la decisión de ese país de ordenar a sus válidos terroristas del Hizballah libanés que atacaran blancos en la Argentina, prestando además en el caso de la AMIA la apoyatura de inteligencia preoperacional y logística necesarios, para que esta segunda agresión pudiera concretarse.

Conectada al incumplimiento de promesas del ex presidente Carlos S. Menem durante la campaña electoral de 1989, se encuentra la República Árabe Siria, que como es de público conocimiento había requerido al entonces primer mandatario argentino la provisión de un reactor nuclear, quien contestó afirmativamente el pedido y luego canceló tal proyecto sin brindar explicación alguna.

Es lógico suponer entonces, que haya existido un conocimiento previo por parte del Gobierno de Siria y, sobre todo, de su entonces Presidente, Hafez Al-Assad, de que la Argentina era uno de los nuevos blancos designados por las organizaciones terroristas islamistas chiítas dependientes e inspiradas por Irán. Solamente quienes desconocen el complejo proceso de toma de decisiones que involucran a Estados con organizaciones y grupos terroristas, pueden negar que brazos armados del Hizballah atentarían contra un país gobernado por un mandatario de origen árabe y sirio sin la aquiescencia del fallecido mandatario de Siria y su círculo íntimo, además de otros actores involucrados.

Ello explica, además, las maniobras de encubrimiento posteriores al atentado contra la AMIA por parte de algunos miembros del círculo íntimo de Carlos Saúl Menem, como asimismo que las mafias existentes en la Triple Frontera, conectadas tanto a Irán como a Siria y al Hizballah en operaciones de terrorismo, narcotráfico y lavado de dinero, hayan podido prestar un importante apoyo logístico a las células de ataque, incluyendo el lanzado contra la Embajada de Israel en 1992.

Cabe en este momento preguntarse, si las operaciones de acercamiento a la CNEA de la Argentina por parte de Irán y de Siria, se basan realmente en un interés real en obtener acuerdos de cooperación en el campo de la energía nuclear con nuestro país o, por el contrario, estos dos países se han unido a Venezuela y Cuba en la conformación de un frente político internacional de desafío y confrontación a los EE.UU., en un campo de tan altísima sensibilidad en este momento, y se proponen sumar a la Argentina a dicho frente.

Si Irán y Siria pensaran seriamente, que una negociación de esa naturaleza con la Argentina tendría un final adecuado a sus pretensiones, ello constituiría un tremendo error de discernimiento. Además, si nuestro país alentara dichas pretensiones y luego no pudiera cumplirlas, quedaría nuevamente expuesto a terribles represalias, como ocurrió ya en 1992 y 1994.

Asimismo, resulta harto sospechoso que tales intentos de acercamiento se realicen en momentos en que la causa AMIA ha ingresado en una nueva y definitiva etapa, lo cuál a las hipótesis aquí vertidas, habría que agregarles el potencial "incentivo" que Irán podría ofrecer para distraer una vez más el curso de las investigaciones, como sucedió en la aún no probada versión del testigo "C", el disidente iraní Abolghasem Mesbahi.

Si por el contrario todo formara parte de una maniobra política y la Argentina quedara de alguna manera involucrada o bajo sospecha de realizar tratativas en el campo nuclear con Siria, Irán e incluso Venezuela, el daño de las relaciones del actual Gobierno con los EE.UU. y Europa sería realmente altísimo e irreparable.

Llama la atención asimismo, las crecientes relaciones políticas y comerciales que existen en este momento entre Venezuela, Cuba e Irán, que se han materializado con visitas de delegaciones de este último país a La Habana y Caracas en las últimas semanas.

Si bien resulta prematuro e imprudente acusar sin pruebas al presidente Hugo Chávez de alentar el acercamiento de Irán y Siria a la Argentina en materia nuclear, es lógico deducir que si nuestro país está dispuesto a desafiar a los EE.UU., en el caso de Venezuela, sea por afinidad política, sea por necesidad económica para hacer frente a pagos de la deuda externa, tal vez las autoridades iraníes, quienes disponen de enormes recursos financieros a su disposición para proyectos especiales, hayan tomado debida nota de que una multimillonaria suma de dinero podría convencer al presidente Néstor Kirchner de acceder a sus demandas.

El Gobierno Nacional debe tener una muy clara posición pública sobre este delicado asunto, sin perjuicio de que las decisiones que pueda tomar en el sector nuclear, deberían estar determinadas por la defensa de nuestros intereses nacionales, que no pasan tanto por complacer a poderosos terceros, como los EE.UU., sino en alejar a la República Argentina de ciertos actores de la arena internacional, que han tenido y siguen teniendo una estrecha relación con organizaciones terroristas y criminales internacionales, que han dejado una huella sangrienta en nuestro país y en el mundo.

Armando Maronese

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Fuente: Sep-Calderón

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