Ser joven, ser mujer y haber asistido poco y nada a las aulas. Esas tres condiciones, definen el perfil de personas con mayor probabilidad de ser uno de los miles y miles de trabajadores, cuya realidad se esconde tras un índice alarmante: en la Argentina, más de cuatro de cada diez asalariados no cuenta con la protección social que disponen las leyes. Es decir: no tienen aportes para prever su jubilación, tampoco acceden a una obra social que cuide su salud, ni cuentan con la cobertura de un seguro ante la eventualidad de un accidente en el trabajo. No cobrarán una compensación económica si son despedidos y lo más probable es que sus ingresos no lleguen al salario básico, al que está obligado el empleador, y que no se les reconozcan vacaciones ni aguinaldo. Leer artículo completo