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Kirchner ordenó a sus funcionarios no asistir a la 120ª Exposición Rural

Por Armando Maronese - 30 de Julio, 2006, 22:40, Categoría: Los Kirchner .Tiranías fascistas.

Durante la semana, con el eco reciente del exitoso paro ganadero, el presidente Néstor Kirchner les fue diciendo uno por uno, a sus funcionarios, que no concurrieran al acto de inauguración de la 120 Exposición de la Sociedad Rural, que se hizo ayer. Según reveló una alta fuente gubernamental, el último en enterarse fue el subsecretario de Agricultura, Javier De Urquiza, en un almuerzo con el dirigente ruralista Enrique Crotto, el jueves último, en el mismo predio ganadero.

Kirchner había decidido previamente desairar a la Entidad. Le había dicho al vicepresidente, Daniel Scioli, que no se molestara en apurar su regreso del Perú para aparecer por la inauguración. Scioli reemplazó anteayer al primer mandatario en Lima en la asunción del nuevo presidente peruano, Alan García. También la ministra de Economía, Felisa Miceli, y el secretario de Agricultura, Miguel Campos, habían sido instruidos para faltar a la cita.

Por un lado fue una demostración de fuerza. No se va a aflojar en la pulseada con el campo, dijo la fuente gubernamental. Por el otro, fue una maniobra para preservar la imagen presidencial y dejarla a resguardo de una eventual silbatina y de insultos de los productores enojados por la política oficial de presión sobre el sector. Sólo De Urquiza, hasta el jueves, aún quedaba en negociaciones con los ruralistas sobre si ir o no al acto.

En ello estaba cuando almorzaba ese día con Crotto y con el empresario Cristiano Rattazzi, de la automotriz Fiat, en uno de los restaurantes de la Rural. Sus interlocutores intentaban convencerlo de que si hacía un discurso breve y neutral, no sería abucheado. "Te lo garantizamos", le decían, cuando de pronto sonó el teléfono celular de De Urquiza. Era el Presidente. Se disculpó y se alejó unos metros. Kirchner fue cortante: "No hay negociación posible. Nadie va a la Rural". De Urquiza quedó inmóvil.

Una alta fuente gubernamental, confió que Kirchner considera que los ganaderos no pueden reclamar diálogo y a la vez criticar la política oficial. "Eso es cinismo e incoherencia. Se la pasan insultando a Kirchner, pero luego dicen que sería bueno que vaya al acto", ironizó un funcionario kirchnerista. "Con ese contexto, era seguro que Kirchner iba a ser agredido e insultado. Podían dedicarle una silbatina y... ¿qué ganaba?", agregó el informante. En Balcarce 50 sostienen que el campo debió preparar el clima, no para que hubiera aplausos, acaso, pero sí para que primaran el respeto y la neutralidad.

"No asistió ni Scioli, el más dialoguista", se ufanaban ayer en la Casa Rosada y agregaban: el Presidente no podía exponer su buena imagen pública a una tribuna hostil.

El peso de las encuestas - En una ronda de análisis de cuatro encuestas recientes, en la Presidencia decían que era en vano arriesgar todo en la Rural. Esos sondeos arrojaban una imagen positiva promedio del 75% para la gestión del Gobierno y que Kirchner o Cristina Kirchner ganarían hoy las elecciones en primera vuelta.

Señalaban que una amplia mayoría social acepta la política oficial de control de la inflación, lo que aparecía como el gran fantasma para este año. "Estamos por el buen camino", decían. Sólo un tema preocupó: la inseguridad aparece como la gran deuda pendiente y a lo que la gente le asigna la mayor importancia. "Tenemos que movernos rápido y algo se hará en materia de seguridad", aseguró el informante. También algunos puntos perdió el Gobierno con el debate sobre los decretos de necesidad y urgencia y los superpoderes.

Sin presencia oficial, la Rural criticó al Gobierno - Con firmes críticas a la política oficial y, a la vez, un claro llamado al diálogo, ayer quedó inaugurada oficialmente la 120a. Exposición Rural de Palermo en un acto atípico, porque por primera vez en la historia de la muestra no participó del acto ningún funcionario del Gobierno.

El único discurso fue el del dueño de casa, Luciano Miguens, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), que mantuvo un delicado equilibrio entre la crítica frontal y una apelación a las autoridades nacionales para "sentarse a hablar".

Miguens se quejó de la decisión unilateral del Gobierno de suspender las exportaciones de carnes. "Lo único que bajó fue el precio de la hacienda en una proporción que jamás llegó al mostrador y se perdieron mil millones de pesos por la caída simultánea de las exportaciones y el precio del ganado en pie", aseguró.

El palco oficial, donde suelen ubicarse los dirigentes, invitados internacionales, empresarios y funcionarios, dejó una sensación contradictoria. Sucede que el Gobierno logró con su ausencia estar más presente que nunca. En definitiva, todos los asistentes al acto hablaron del vacío de funcionarios, que pareció consensuado.

Ante la falta de una alocución oficial, Miguens, apeló a algunos párrafos de un discurso que pronunció, en 1875, el jefe nacional de Agricultura de la presidencia de Nicolás Avellaneda. "Fomentemos a todo trance la agricultura y la ganadería y la crisis desaparecerá sin sacrificio ni violencia", parafraseó el dirigente.

El conflicto entre la administración de Néstor Kirchner y el campo, potenciado por el paro del agro de cuatro días que concluyó el martes pasado, terminó reflejándose claramente en el predio palermitano. "Los funcionarios tampoco deberían temer al disenso. La autoridad no se impone por decreto. Por el contrario, se fortalece con el intercambio de criterios y de opiniones, aunque sean divergentes", señaló Miguens, y agregó que a los argentinos nos sobran los "enfrentamientos" y que es hora de poner las "mayores energías" en la construcción de acuerdos y consensos.

A la inauguración asistieron los ministros de Agricultura de Brasil, Luiz Carlos Guedes; el de Chile, Alvaro Rojas Marín, y el de Angola, Gilberto Buta Lutucuta.

"Formulamos esta apelación a la conciencia de toda la ciudadanía, a gobernantes y gobernados, a dirigentes y dirigidos, para que se reconozca la significación del ser agropecuario en la Argentina", dijo Miguens.

En la misma semana en que Kirchner anunció el plan ganadero para aumentar la producción de carnes y descomprimir la tensión con el campo, ayer el palco apareció desierto.

"Desde el campo propiciamos una discusión abierta, franca y leal sobre los problemas del sector, donde en lugar de desplantes y amenazas para impresionarnos encontremos ideas y propuestas para convencernos", pidió el presidente de la SRA.

En plena crisis por el aumento de los precios de la carne, Kirchner había acusado a los productores de "avaros", porque en enero pasado algunas entidades del campo se habían negado a firmar un acuerdo de precios. Más tarde, en marzo pasado, el Presidente decidió suspender las exportaciones de carnes con el objetivo de rebajar los valores de los cortes en el mostrador. Esa medida fue flexibilizada hasta en un 70%, pero el malestar del campo ya estaba instalado.

"Este año no ha sido uno más para el campo. En él se decidió unilateral y erróneamente suspender la exportación de nuestro producto más emblemático y de mayor calidad [la carne]. Esta medida implicó una profunda disidencia con el sector oficial e inauguró un acalorado debate, aún vigente", admitió Miguens.

La gota que colmó el vaso para los productores, fue el efecto desparejo que provocó la medida restrictiva en la cadena de la carne. "El más perjudicado fue el productor. El más beneficiado no fue el consumidor. Sí bajó la carne: hasta más del 30% al productor y sólo el 5% en las carnicerías. ¿Quién fue el ganador? ¿Ganó el país, acaso?", expresó el dirigente.

Y añadió: "Se nos acusó de la suba en el precio de la carne. Se nos calificó de egoístas, de avaros, de especuladores, suponiendo que éramos capaces de digitar a nuestro arbitrio la oferta de los mercados. No somos formadores de precios". Censuró de la misma forma, las retenciones a las exportaciones de los lácteos.

A pesar de las críticas, Miguens evitó la arenga contra el Gobierno en un contexto muy propicio por el fuerte malestar de los productores. En su discurso, en ningún momento invocó personalmente al Presidente o a otros funcionarios. "Como dirigentes, preferimos la madurez del consenso a la esterilidad del enfrentamiento", expresó. Incluso en un momento esbozó un mensaje interno dirigido a sus asociados: "Sentarse a hablar no es traicionar ni resignar principios: es imaginar fórmulas y buscar alternativas".

Al cierre del discurso, Miguens se frenó. Por primera vez, no iba a haber un mensaje oficial que le siguiera al suyo. El dirigente llamó al frente a los presidentes de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías y al de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), Fernando Gioino y, en compañía de los dos dirigentes, dijo la frase final reservada para las autoridades: "Bueno, dejo inaugurada la Exposición Rural de Palermo".

Armando Maronese

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