Calendario

<<   Julio 2006  >>
LMMiJVSD
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
31       

Archivos

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog

Tiempos violentos

Por Guillermo Ramón Gil - 19 de Julio, 2006, 3:23, Categoría: Opinión

Una de las funciones del periodismo, como nosotros lo entendemos, es desentrañar la realidad que a veces no es percibida en su total magnitud por quienes están inmersos en ella. Esta tarea, difícil por cierto, porque implica sustraerse temporalmente al vértigo diario, y pocas veces es hecha por quienes escribimos crónicas del tiempo que nos toca vivir.

En el caso de la violencia diaria y la inseguridad pública, pasa exactamente eso: muchos colegas escriben largas columnas exigiendo solución a estos problemas, pero sin advertir claramente que ya nunca volveremos a la tranquilidad de la que gozábamos hacen 20 ó 30 años atrás.

Es algo difícil de admitir, pero debemos hacerlo porque la violencia, tal como está planteada, ha llegado para quedarse entre nosotros. La inseguridad, que quizás sea posible revertir en alguna medida, tampoco descenderá a los niveles que conocimos tiempo atrás y esto tiene su explicación. Basta con mirar la programación de cualquier canal de televisión de aire o por cable.

Si nos tomamos algunos minutos, podremos ver que casi la totalidad de las series, nacionales o extranjeras, tienen un cuota de violencia explícita en cada una de sus emisiones.

Encontraremos programas de personas dedicadas a investigar escenas de crímenes más o menos truculentos; películas sobre guerras pasadas, presentes y futuras; programas de historia de diferentes guerras; noticieros en los que se muestran, cada vez con menor pudor en aras del deber de informar al público, escenas de crímenes reales; series de policías que persiguen a perpetradores de crímenes "especiales" (violación, abuso de menores y otros); programas sobre asesinos seriales y sus modus operandi; programas sobre médicos forenses y/o detectives médicos y podríamos seguir con una lista interminable en la que la violencia, en todas sus formas, es el tema central.

Las otrora "rosadas" novelas nacionales, hoy tampoco pueden omitir alguno que otro asesinato de algún personaje menor porque pareciera que sin ese ingrediente no sería exitoso.

Todo lo anterior, no implica que la culpa de la actual violencia sea de la televisión o el cine, sino que muestra una penosa realidad que a veces nos empeñamos en no ver: vivimos en un mundo notablemente más violento y eso, nos guste o no, es válido en todo el planeta.

También, de tanto verlo, empezamos a aceptar los "daños colaterales" que producen los "ataques inteligentes" de las grandes potencias y que involucran generalmente a civiles, adultos y niños, que poco y nada tienen que ver con el conflicto bélico que cegó sus vidas.

Estos actos repugnantes e inmorales, que no hace tanto tiempo le hubieran costado el puesto al responsable de tamaño error, son hoy aceptados casi sin discusión por muchos medios, quienes dan la cifra de muertos con la misma liviandad con la que se anuncia el resultado de un partido de fútbol. A lo sumo, colocan como fondo una música acorde al luctuoso anuncio.

Tampoco es responsabilidad de los medios que esto suceda, sino de los gobiernos que asesinan a mansalva y con el más absoluto desprecio por la vida humana.

Observando las jugueterías es notorio el porcentaje de juguetes que, de una u otra forma, se relacionan con la violencia. Esto tampoco sucedía antes con la magnitud que sucede ahora. Los video juegos y juegos para PC más exitosos son aquellos en los que la sangre salpica al jugador desde el inicio mismo del juego. Los más "benignos" nos permiten conquistar civilizaciones esplendorosas a fuerza de destruir ejércitos enteros aunque en estos casos los detalles sangrientos estén atenuados.

Como puede observarse, todo en el mundo actual apunta hacia la violencia como método para conseguir lo que uno quiere y pretender, en este contexto, que decaiga la violencia es una absoluta ingenuidad.

Para lograr una sociedad más pacífica sería necesario cambiar los paradigmas de éxito con que hoy nos movemos. Hoy poco o nada importan los medios para conseguir los objetivos que suelen ser el fin supremo en función de los cuáles todo es válido.

Se podrá, y deberíamos hacerlo, mejorar la eficiencia de las fuerzas de seguridad en alguna medida, como sucede en países más organizados y con mayores recursos que nosotros, pero no es posible volver en el tiempo y el tiempo que nos ha tocado vivir es mucho más violento que el que conocimos hasta no hace mucho.

Un país como el nuestro, que ha aumentado notablemente su población, tiene más personas altas, más personas bajas, más personas con exceso de peso y, obviamente, más personas violentas y dispuestas a violar la ley y esta situación se da en todos los países del mundo incluso en los más avanzados.

Acostumbrarse a vivir en una ciudad y en un mundo más violentos es, lamentablemente, nuestra opción más sensata porque no podremos cambiarlo en mucho tiempo. Sólo si reconocemos esta situación, sus causas y los modos de revertirla empezaremos a cambiar lo que hoy nos preocupa.

Si seguimos creyendo que la inseguridad y la violencia es sólo responsabilidad del gobierno de turno, seguiremos engañándonos y nada cambiará. Este es el planteo que creemos debe hacer el periodismo serio y no sólo pedir que se vaya tal o cuál ministro cada vez que muere alguien socialmente importante. No es con actitudes histéricas como se solucionan los problemas sociales sino con inteligencia y mucho esfuerzo.

Guillermo Ramón Gil

guillermo@famdiver.com.ar

.

Permalink :: Comentar | Referencias (0)

Blog alojado en ZoomBlog.com