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Sida, una expresión de violencia de género

Por Armando Maronese - 30 de Junio, 2006, 21:47, Categoría: Ciencia - Salud

El aumento de casos de mujeres infectadas y enfermas de SIDA en el mundo, ha puesto en evidencia las condiciones de desigualdad social y económica en que vive la mayor parte de ellas. Actualmente, el 42 por ciento de las personas infectadas y enfermas de SIDA a escala mundial son mujeres. De cada 7.000 nuevas infecciones que ocurren diariamente, el 50 por ciento corresponden a mujeres. Dos tercios de ellas son jóvenes, pobres y casadas. En Sao Paulo, el SIDA es la principal causa de muerte en mujeres de 15 a 19 años (8º Encuentro Internacional de Salud de la Mujer, Río de Janeiro, 1997).

El Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) fue identificado por primera vez en la década de los ochenta y desde entonces, ha representado un reto en el ámbito mundial en cuanto a su control y tratamiento. En 1997, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), informó que había 5.8 millones de nuevas infecciones de VIH. Las regiones más afectadas son Asia, África, América Latina y el Caribe. Se estima que a nivel mundial hay 30.6 millones de personas viven con VIH/SIDA.

Hace quince años, cuando aparecieron los primeros casos de SIDA en el mundo occidental, las mujeres, especialmente las de nuestro continente, se veían ajenas a esta enfermedad. El reconocimiento de la magnitud del VIH/SIDA en las mujeres, ocurrió recién a finales de la década de los ochenta, cuando las organizaciones de salud, y los grupos de mujeres se involucraron más activamente.

En este contexto, ONUSIDA ha venido impulsando campañas de prevención, y al mismo tiempo, creado programas para ofrecer cuidado y apoyo a las personas afectadas a fin de aliviar el impacto de la epidemia. Se calcula que en América Latina y el Caribe, dos millones de personas han contraído el VIH; el 20 por ciento de ellas son mujeres (Sánchez Fonseca, PANOS, 1996).

En el Día Internacional de Lucha contra el SIDA, que se celebra el 1º de diciembre, es oportuno llamar la atención sobre las graves consecuencias de esta enfermedad en las vidas de miles de mujeres. Además, este año hay un doble motivo para ello. Las Naciones Unidas recuerdan el cincuentenario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y, a su vez, llevan a cabo una serie de acciones alrededor de la Campaña por los Derechos Humanos de las Mujeres, Una vida sin violencia es un derecho nuestro.

Sexualidad y poder

Enfrentar la epidemia de VIH/SIDA con perspectiva de género, es reconocer que la discriminación contra las mujeres constituye un factor determinante en sus vidas, porque no les permite tomar decisiones con autonomía y libertad, sobre todo en el plano de la sexualidad y las relaciones de pareja. Las mujeres están educadas para ser el sexo débil, y son tratadas de esta manera por sus cónyuges, familias, religiones y la sociedad en general.

La especialista y asesora en Género y VIH de ONUSIDA, Madhu Bala Nath, se pregunta al respecto: "¿Puede una mujer concebir la posibilidad de dejar de depender de la fidelidad mutua, cuando ha sido socializada en el principio de que el hombre es la autoridad suprema? ¿Podría sugerir el sexo seguro a su pareja, cuando la mención del profiláctico implica la posibilidad de la infidelidad? El abuso intra familiar es común en todo el mundo, ¿acaso los hombres usan preservativos para violar a las mujeres?" (Campaña de las N.U. por los Derechos Humanos de las Mujeres y las Niñas, contra la violencia, 1998).

Los hombres tienen el dinero, la fuerza física y el derecho definido por su sexo para exigir a las mujeres relaciones sexuales específicas. La amenaza constante de violencia, sirve para lograr que una mujer se sienta vulnerable y permita que el varón mantenga el control de las decisiones sobre tener o no tener sexo. A su vez, estar casada, ser monógama y/o tener una relación estable, no garantiza que una mujer se vea libre de contraer la enfermedad. En tal medida, el riesgo de la infección está determinado por el comportamiento sexual de su pareja. En algunas regiones del mundo, Latinoamérica incluida, las relaciones heterosexuales constituyen hoy el método más frecuente de transmisión, dando lugar a las tres cuartas partes de las nuevas infecciones por VIH (Sánchez Fonseca, PANOS, 1996).

Como observa el experto Jonathan Mann, "el problema central de la infección con VIH en las mujeres, no puede solucionarse con posters, campañas de información o sistemas de distribución de profilácticos. El punto central no es tecnológico o biológico: es el rol o estatus inferior de las mujeres. Al punto que cuando los derechos humanos y dignidad de las mujeres no son respetados, la sociedad crea y favorece su vulnerabilidad al VIH" (Decidamos, 1995).

Violencia y vulnerabilidad

La violencia en las relaciones sexuales y en particular la violación, constituyen una fuente de transmisión del VIH. En este círculo de violencia, las más afectadas aparecen las mujeres que ejercen la prostitución, que son culpabilizadas por los clientes de transmitirles la enfermedad. Con el auge del llamado turismo sexual y la migración, cada vez más mujeres y niñas adquieren el contagio. Las llamadas redes de traficantes de personas se aprovechan de la situación de pobreza, desempleo y abandono familiar de miles de mujeres para engañarlas, con la promesa de tener un trabajo y ganar dinero, forzándolas a ejercer la prostitución.

Otro aspecto de la vulnerabilidad femenina frente a esta enfermedad, es el vinculado a la edad, y situación económica. El SIDA es más frecuente entre las jóvenes y las pobres. No es casual, el virus afecta principalmente a los sectores discriminados de la población, que carecen de educación básica, de buenas viviendas, de alimentación adecuada y que no tienen acceso a servicios médicos de calidad. Además, las drogas para combatir la enfermedad son inalcanzables por su alto costo o no se encuentran disponibles. El VIH es la tercera causa de muerte en varones entre los 25 y 44 años, y la decimotercera entre mujeres de la misma edad (CIMAC, 1998).

También las campañas terroristas de sectores católicos de derecha que se oponen al uso del profiláctico (condón), contribuyen a aumentar la desinformación y a reforzar la ignorancia en la población, especialmente entre los y las jóvenes que están potencialmente expuestos/as al contagio. Según datos de CONASIDA de Méjico, de las 53 mil personas registradas con SIDA desde enero de 1998, ninguna utilizó el condón como medida de protección. De los casi 10 mil jóvenes infectados, 8.000 varones y 2.000 mujeres, el 70 por ciento adquirió la enfermedad en la adolescencia (CIMAC, 1998). Al respecto, ONUSIDA afirma que quienes usan correctamente el condón tienen una posibilidad entre 90 mil de adquirir el virus.

En el caso de las mujeres, esto es doblemente dramático, pues llevan solas la carga del sustento familiar en un entorno de pobreza extrema. No es raro que para poder subsistir tengan varias parejas, situación que las coloca en una posición de desventaja, pues deben someterse a la voluntad de sus maridos con todos los riesgos que esto implica para su vida y su salud. Un aspecto igualmente grave es el referido a la discriminación y condena moral a que se ven sometidas. Se suele calificar al SIDA de "un castigo a la inmoralidad". Los casos de maltrato, de pérdida de empleo, divorcios y abandono familiar, son muy comunes y constituyen un atropello a los derechos humanos de las mujeres, especialmente de las que viven con VHI/SIDA.

El riesgo de la maternidad

La transmisión del virus del SIDA de madre a hijo, está infectando a alrededor de 300.000 bebés cada año, la mayoría de ellos en los países en desarrollo y muchos a través de la lactancia materna. Las muertes maternas causadas por el virus en África, Asia y América Latina, dejaran a casi 42 millones de niñas y niños huérfanos para el año 2.010 (Noticias Actuales de Población, UNFPA, 1998).

En República Dominicana, un estudio reciente indica que el SIDA es ya la primera causa de muerte en mujeres en edad reproductiva. El 59,4 por ciento del total de mujeres con esta enfermedad, corresponde a quienes tienen entre 15 y 34 años. La posibilidad de dar a luz hijos con el virus, va de un 25 por ciento a un 50 por ciento. Asimismo, los riesgos de transmisión de VIH de madre a hija por lactancia, se estiman entre 16 y 25 por ciento (Fempress/Tertulia, 1998). En Bolivia se han contabilizado 13 casos de transmisiones del VIH por vía sanguínea en mujeres embarazadas. Seis de ellos fueron por transmisión perinatal. En todos los casos los recién nacidos fallecieron(PANOS, 1997).

Defensa de los derechos humanos

Si se quiere mejorar la condición de las mujeres, incluyendo las que han contraído el virus del SIDA, hay que empezar por defender sus derechos en un contexto amplio de los derechos humanos. Tal cosa implica erradicar las desigualdades de género a través de leyes, políticas públicas y programas que les garanticen bienestar económico para ellas y sus familias, acceso a la educación, a una buena atención de salud, a estar libres de toda forma de violencia, a tener un trabajo seguro, a decidir cuándo, con quién y cómo tener relaciones sexuales. La III Conferencia Mundial sobre Población y Desarrollo (El Cairo, 1994), ratificó la validez de los derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos de las mujeres. Esto quiere decir que las mujeres deben tener la libertad de tomar sus propias decisiones en materia de sexualidad y procreación, así como acceder a la información y métodos anticonceptivos.

Al mismo tiempo, se debe promover medidas de prevención del VIH/SIDA para todas las mujeres basadas en el derecho a expresar su sexualidad como ellas lo deseen. Frente el avance de la pandemia es fundamental apoyar los estudios clínicos y epidemiológicos sobre los efectos del VIH/SIDA en las mujeres, garantizando su acceso a métodos de prevención. Recientemente el sistema de salud colombiano ha implementado un modelo de atención integral y gratuito a víctimas de violencia sexista, que incluye examen médico, exámenes para detectar el VIH/SIDA, y asesoría sicológica (PANOS, 1998).

En algunos países de la región, se viene promoviendo la organización de mujeres que han contraído esta enfermedad. En Perú se creó recientemente el Frente Nacional de Mujeres que viven con VIH/SIDA que cuenta con 75 integrantes. Su objetivo es concientizar a la sociedad sobre su situación a través de campañas para modificar conductas y actitudes discriminatorias, y crear las condiciones para su auto sostenimiento y el de sus familias con la generación de microempresas.

Otra experiencia parecida se ha registrado en Colombia. En mayo del presente año tuvo lugar en Bogotá el Primer Encuentro Nacional de Mujeres Viviendo con VIH/SIDA. Las participantes acordaron poner en marcha una Red Nacional con el objetivo de obtener recursos económicos y crear espacios de reconocimiento social. También demandaron mayor difusión de los derechos sexuales y reproductivos, respeto a su derecho de elegir la custodia de sus hijos tras su muerte y exigir un mayor estímulo a la investigación en VIH/SIDA. Una de las participantes en este evento expresó: "El encuentro me llenó de fuerza por la vida..., me hizo entender que no estoy muerta".

EL SIDA EN CIFRAS

En la región, más del 80 por ciento de todas las mujeres infectadas contrajeron el virus a través de su pareja. Las restantes se infectan por transfusión sanguínea o compartiendo jeringas contaminadas (Decidamos, 1998).

Méjico ocupa el tercer lugar en el mundo de casos de SIDA, de ese total, el 90 por ciento de las personas que son seropositivas no saben que están infectadas (CIMAC, 1998).

En Puerto Rico, el SIDA es la primera causa de muerte en las mujeres entre 25 y 34 años. En 1990, en el hospital de San Juan, 1 de cada 26 mujeres embarazadas estaba infectada con VIH (SIDA América, 1992).

De acuerdo a datos proporcionados en 1997 por ONUSIDA, Brasil ocupa el segundo lugar, en el continente americano después de Estados Unidos, en número de casos reportados de infecciones por VIH. A su vez, un informe dado a conocer durante la Conferencia Panamericana sobre SIDA, mostró que muchos de los nuevos casos de infección ocurren entre mujeres casadas, niñas y niños.

Datos extraoficiales, reportan en Honduras poco más de 50.000 personas infectadas, de las cuales se estima que 25.000 son hombres, 14.000 son mujeres y 900 niñas y niños de 5 años.

El Ministerio de Salud de Argentina, reportó al 31 de marzo de 1998, 12.320 personas con SIDA, 9.793 varones y 2.415 mujeres. Este país en relación al resto de América Latina, presenta el segundo lugar, después de Brasil, en las tasas de incidencia del SIDA. (Decidamos, 1998).

Armando Maronese

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Fuente:

Centro de Información y Documentación de Isis Internacional.

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