Calendario

<<   Junio 2006  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30   

Archivos

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog

La dieta en las carabelas

Por Armando Maronese - 23 de Junio, 2006, 23:07, Categoría: Historia

A estas alturas del tiempo, sabemos perfectamente qué alimentos cruzaron el Atlántico, en uno u otro sentido, a raíz de los viajes de Colón y cómo esos alimentos modificaron los hábitos gastronómicos de una y otra orilla.

Lo que es menos sabido es que comían, durante sus viajes, los miembros de las expediciones colombinas. En los siglos XV y XVI, la vida de a bordo no era precisamente confortable, como no era completa ni demasiado agradable la dieta. Y, además, en el largo viaje de España a las llamadas Indias Occidentales, no había demasiados lugares para avituallarse.

El historiador y gastroarqueólogo vallisoletano (natural de Valladolid) Julio Valles, acaba de publicar un interesante libro titulado "Saberes y sabores del legado colombino", con motivo del V centenario de la muerte de Cristóbal Colón y, en su capítulo II, bajo el título "Comer en el mar", narra precisamente eso: que se comía en las naves castellanas.

 

He aquí la lista de bastimentos para el cuarto y último viaje colombino, que partió de Cádiz el 11 de mayo de 1502, con 4 navíos y 150 hombres: 2.000 arrobas de vino, 800 quintales de bizcocho, 200 tocinos, 8 pipas de aceite, 8 toneles de vinagre, 24 vacas encecinadas, 80 docenas de pollos, 60 docenas de pescados, 2.000 quesos, 12 cahíces de garbanzos, 8 cahíces de habas, mostaza, oruga, ajos y cebollas.

Digamos que cada arroba de vino era 15 litros; no parece que fuese a faltar. Cada quintal equivalía a 100 libras y cada cahíz a 3 fanegas (unos 150 litros). La relación no incluye el agua. La última carga de agua antes de cruzar el océano se hacía en las islas Canarias, normalmente en la Gomera.

El bizcocho también llamado galleta, era el pan que se cocía dos veces, de ahí su nombre, como el francés "biscuit". Esas dos cocciones garantizaban una larga vida a ese pan, pero una vida que los tripulantes debían compartir con gusanos y gorgojos. El bizcocho, duro como una piedra, se mojaba en agua o en vino para hacerlo masticable.

El agua. Otro problema. Se descomponía con facilidad y, al final, era un líquido nada apetecible. La verdad es que la vida a bordo no era, precisamente, cómoda; no se parecía en nada a la que llevan los pasajeros de los modernos cruceros turísticos, en los que no falta nada.

Dejando de lado la oruga, que es lo que hoy está tan de moda con el nombre de "rúcula", faltaban alimentos vegetales frescos; los garbanzos y las habas eran, entonces –los primeros lo siguen siendo-, legumbres secas. En otras expediciones, los bastimentos incluían arroz y miel, pero faltan en ésta.

De todos modos, lo peor era el escorbuto, producido por carencia de vitamina C. El escorbuto fue la plaga en los navíos hasta que, bastante después, se comenzó a utilizar el zumo de limón, o de lima en el caso de la Royal Navy, para evitarlo. Al parecer, la isla de Curaçao tiene que ver con la cura de esta plaga.

Cuentan que un barco portugués desembarcó en esa isla, aún sin nombre occidental, a dos marineros afectados de escorbuto para que, al menos, pasaran sus últimos días en un paraíso. Cuando, pasado algún tiempo, el buque regresó a la isla, encontró a los dos presuntos cadáveres en perfecto estado de salud, debido a su dieta que incluía, sobre todo, fruta. Así que bautizaron a la isla como "Isla de la Curación", que es lo que significa "curaçao" en portugués y no corazón, como cree mucha gente.

Armando Maronese

.

Permalink :: Comentar | Referencias (0)

Blog alojado en ZoomBlog.com