La idea de que Perón manejaba los tiempos y empujaba o retrasaba la historia según su conveniencia, ha sido siempre una verdad indiscutida para el peronismo. Ese, según parece, fue un componente muy importante de su arte de la conducción. Sin embargo, ni los hechos ocurridos, ni las fechas, ni sus protagonistas, pueden demostrar semejante disparate. Nadie maneja los tiempos, porque sería como decidir sobre las tormentas o los terremotos. Leer artículo completo