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Matan en un bombardeo al líder de Al-Qaeda en Irak

Por Armando Maronese - 10 de Junio, 2006, 1:45, Categoría: EE.UU. y sus acciones

BAGDAD.- El líder de la red terrorista Al-Qaeda en Irak, el jordano Abu Mussab al-Zarqawi, que encabezó una sangrienta campaña de ataques suicidas y secuestros en este país, murió anteayer por la tarde en un ataque aéreo estadounidense, en un logro para muchos aún más significativo que la captura de Saddam Hussein, en 2003.

La noticia, que provocó alivio en todo el mundo, abre expectativas de que se avance en la pacificación de Irak y en la desarticulación de Al-Qaeda. Sin embargo, la red terrorista internacional, que ayer reconoció el fallecimiento de su líder, prometió que vengará su muerte y ya nombró sucesor.

Al-Zarqawi, de 39 años, era la persona más buscada del mundo después del número uno de la organización, el magnate saudí Osama ben Laden, y su lugarteniente, el egipcio Ayman al-Zawahiri. La muerte del líder terrorista -que habría sido entregado-, provocó fuertes reacciones de los principales líderes mundiales. El presidente estadounidense, George W. Bush, dijo ayer que es "un duro golpe" al terrorismo internacional, pero advirtió que vendrán "días difíciles" en Irak y que eso requeriría que la población estadounidense "siga teniendo paciencia".

El deceso fue confirmado en una conferencia de prensa conjunta en Bagdad por el primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, y el general estadounidense George Casey, que dirige la Fuerza Multinacional en Irak. "Al-Zarqawi fue eliminado", dijo el premier iraquí. El ataque dejó otros siete muertos, entre ellos el consejero espiritual de Al-Zarqawi, Abdul Rahman, una mujer y un chico.

Las fuerzas estadounidenses en Irak, difundieron una fotografía del cadáver del líder de la organización terrorista, mientras que el Pentágono exhibió ayer una gigantografía de su rostro. Al-Zarqawi fue identificado "gracias a sus huellas dactilares, su rostro y sus cicatrices", dijo Casey.

El general estadounidense precisó que el líder terrorista "murió durante un bombardeo aéreo a una guarida aislada, 8 kilómetros al norte de Baquba", localidad ubicada 65 kilómetros al norte de Bagdad. El ataque se realizó "sobre la base de las informaciones que facilitaron varios responsables de su organización, según las cuales iba a participar en una reunión" cerca de Baquba, dijo Casey.

Washington había establecido una recompensa de 25 millones de dólares por la cabeza del líder de Al-Qaeda en Irak, el mismo monto que dará a quien entregue a Ben Laden. El premier Al-Maliki, que fue nombrado hace semanas y que necesitaba desesperadamente un logro para consolidar su autoridad, expresó ayer al canal de televisión Al-Arabiya que se entregará la recompensa. "Cumpliremos nuestra promesa", afirmó, sin dar más detalles de quién será el beneficiario.

La mano derecha de Al-Zarqawi, Kudeir Abbas al-Juburi, alias Abu Adnan, también fue capturada y podría aportar información valiosa a las fuerzas de la ocupación, según fuentes iraquíes. Las fuerzas estadounidenses confirmaron la ubicación de Al-Zarqawi basándose en informes de inteligencia iraquíes e "hicieron justicia con el terrorista más buscado de Irak", señaló Bush, en los jardines de la Casa Blanca.

Por su parte, el primer ministro británico, Tony Blair, sostuvo que esperaba que la insurgencia iraquí buscara venganza. "Habrá furiosos intentos (...) con la muerte de Al-Zarqawi de contraatacar", sostuvo Blair, y agregó que su muerte no terminará con la ola de violencia en Irak, pero que era un hecho "importante".

Sigue la violencia

Ayer, dos bombas mataron a 15 personas en Bagdad e hirieron a otras 36, en un recordatorio del constante derramamiento de sangre en el país. Al-Qaeda en Irak confirmó la muerte de Al-Zarqawi y, en un sitio de Internet, juró continuar su "guerra santa". "Queremos informarles de la maravillosa noticia del martirio del guerrero jeque Abu Mussab al-Zarqawi", dice la declaración de Abu Abdel-Rahman al-Iraqi, número dos del grupo.

Al-Zarqawi, a quien Ben Laden llamaba "el príncipe de Al-Qaeda en Irak", simbolizaba la insurgencia islámica radical contra la ocupación estadounidense e inspiró a una interminable cantidad de militantes en todo el mundo árabe para que entregaran sus vidas en misiones suicidas en Irak. También inició hostilidades contra la mayoría chiita de Irak, lo que reforzó los temores de que intentara desencadenar una guerra civil. Funcionarios iraquíes y estadounidenses afirman que formó una alianza con algunos de los ex agentes de Saddam Hussein, beneficiándose de su dinero, armas y recursos de inteligencia para realizar su campaña.

Los comandantes militares norteamericanos han dicho que Al-Zarqawi, personalmente, decapitó a personas secuestradas por sus seguidores y lo identificaron como el cerebro detrás del ataque con un coche bomba que destruyó la sede de las Naciones Unidas en Bagdad y dejó 22 muertos, entre ellos el brasileño Sergio Viera de Mello, el responsable de la misión de la ONU en Irak.

Paul Bigley, hermano del ingeniero británico Ken Bigley, que fue decapitado por el grupo de Al-Zarqawi, dijo que el líder militante debería pudrirse en el infierno. "El hombre era un animal y se merecía lo que le sucedió", declaró Bigley al noticiero de Canal Cuatro de Inglaterra.

Cómo fue el operativo militar

Durante varias semanas, las fuerzas armadas norteamericanas estuvieron rastreando minuciosamente los pasos de Abu Mussab al-Zarqawi, antes de que dos aviones de caza F-16 lanzaran dos bombas de más de 225 kilos sobre la guarida en la que se escondía.

Sin saberlo, fue el guía espiritual del líder de Al-Qaeda en Irak, el sheik Abdul-Rahman, el que les dio las coordenadas exactas de la ubicación de Al-Zarqawi. Un batallón especial estadounidense lo venía siguiendo en los últimos días hasta anteayer, cuando llegó al refugio donde se escondía el hombre más buscado de Irak.

Según el comandante en jefe de las tropas estadounidenses en Irak, George Casey, informaciones procedentes de miembros de Al-Qaeda fueron clave para localizar al guía espiritual de Al-Zarqawi. Igualmente, no quedó claro si se trató de un informante voluntario, interesado en la recompensa de 25 millones ofrecida por el líder de Al-Qaeda en Irak, o de un detenido que confesó durante un interrogatorio.

Otro elemento fundamental para hallar al huidizo líder terrorista, fue uno de los últimos videos propagandísticos que divulgó, en el que se lo ve caminando en una zona desértica y con arbustos bajos, típicos de la zona donde se escondía. Una vez localizado el blanco, dos F-16 bombardearon el lugar y mataron al terrorista, a su guía espiritual y a seis personas más. "El certero ataque aéreo fue realizado a las 18.15 hora local [de anteayer]", detalló Casey.

Para Bush, un alivio muy necesario

"¡Hoy es un gran día para la democracia!", saludó el vocero jefe para América latina del Departamento de Defensa, Jeffrey Gordon. El clima de regocijo en el Pentágono, era palpable horas después de confirmarse la muerte del jefe de Al-Qaeda en Irak, Abu Mussab al-Zarqawi. "Su muerte es un gran avance en la lucha contra el terror -afirmó-. Por supuesto que alguien intentará reemplazarlo, pero es un retroceso para la insurgencia."

La muerte de Al-Zarqawi representa el primer gran éxito para Estados Unidos en su "guerra contra el terror", por encima incluso de la captura del dictador iraquí Saddam Hussein.

Bajo las bombas norteamericanas cayó el primer líder que, sin duda, pertenecía a Al-Qaeda, la red que golpeó el 11 de septiembre de 2001. La cúpula del poder de Estados Unidos optó, sin embargo, por mostrarse más cauta esta vez. En un país donde el apoyo público a la campaña bélica cae cada día -ronda ahora el 35%-, el gobierno utilizó la noticia para pedir más respaldo y recordar la sucesión de desafíos que aún hay en el horizonte.

"Dada la naturaleza de las redes terroristas, en realidad de esta red de redes, la muerte de Al-Zarqawi, aunque enormemente importante, no significa el fin de la violencia en Irak", recordó el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, el hombre más resistido de la administración republicana.

La reacción del presidente George W. Bush resultó aún más notable. No tanto por lo que dijo -que la muerte de Zarqawi significa "un golpe severo para Al Qaeda"- como por lo que optó por silenciar.

Evitó predecir, como tantas veces en el pasado, que éste podía ser "un punto de inflexión" en la campaña en Irak. Así ocurrió cuando el electorado iraquí eligió un nuevo Parlamento y, otra vez, cuando se aprobó la nueva Constitución iraquí. Pero no ayer.

Bush felicitó a las tropas y dijo que Al-Zarqawi encontró "su propio final". Pero también subrayó que "la difícil y necesaria misión continúa en Irak", ya que cabe "esperar que los terroristas e insurgentes continuarán sin él", al igual que "la violencia sectaria". El presidente reconoció así, lo que el mando militar en el terreno sostiene desde hace años: el núcleo de la violencia en Irak se origina allí y no proviene de otros países de Medio Oriente, aun cuando se importen guerrilleros de Irán o de Arabia Saudita.

Como dos boxeadores

Es una incógnita, mientras tanto, si la muerte de Al-Zarqawi, anunciada ayer hasta el agotamiento por todos los medios de comunicación norteamericanos, contribuirá a un repunte en el apoyo a Bush o para las campañas en Irak y Afganistán. La lucha entre la Casa Blanca y la insurgencia se asemeja cada vez más a un combate de boxeo.

La superpotencia militar da golpes de knock-out, pero muy cada tanto; los insurgentes golpean ligero, pero todos los días. Sólo ayer, el Pentágono anunció la muerte de seis soldados; anteayer, la de otros cinco; el martes, la de dos más. Son anuncios que golpean, día tras día, en la opinión pública.

"Hay una cantidad enorme de furia, porque estamos en una guerra que para mucha gente se inició con engaños y mentiras y que luego fue mal conducida, de un modo que costó la vida de nuestros soldados", argumentó ayer el director de Campaña por el Futuro de Estados Unidos, Robert Borosage, una entidad liberal.

Desde otra posición ideológica, la analista de opinión pública del conservador American Enterprise Institute, Karlyn Bowman, llegó a una conclusión casi idéntica: "Las posturas frente la guerra, si bien no son absolutas, sí están muy arraigadas. Dudo de que esto [el final de Al-Zarqawi] tenga mucho impacto en la opinión pública", señaló.

La muerte del sanguinario líder terrorista podría aportarle algo de aire a la Casa Blanca en un año de elecciones legislativas, pero poco. Menos que lo que le aportó la caída de Saddam Hussein, estimó Bowman. Sin duda hubo un pequeño aumento en el respaldo a Bush después de la captura de Saddam, pero eso fue muy en el inicio de la guerra y la gente tenía más esperanzas entonces", comparó.

Los que vienen

El gobierno estadounidense mira al bombardeo en el que murió Al-Zarqawi con otros ojos. No sólo porque murió el líder de Al-Qaeda en Irak. También porque murieron junto con él varios de sus colaboradores, quizá sus hipotéticos sucesores.

"Uno espera que otros miembros de esa organización intenten asumir roles de liderazgo, pero esa gente probablemente no tenga las mismas cualidades de liderazgo o la misma experiencia", dijo ayer el vocero del Departamento de Estado, Sean McCormack. La renovación de la insurgencia comenzó casi de inmediato, como la serpiente de múltiples y crecientes cabezas. Horas después de anunciada la muerte de Al-Zarqawi, trascendió que el jeque iraquí Abu Abdul Rahman al-Iraqi ocuparía el lugar vacante. Y mientras es probable que el recuerdo de Al-Zarqawi lo erija en un mártir de dimensiones místicas para la resistencia iraquí, su muerte también recordó a los norteamericanos una pregunta de respuesta incierta. Si ubicar al líder terrorista iraquí tomó más de tres años, ¿cuánto más demorará rastrear a Osama ben Laden?

Ben Laden sigue siendo la presa difícil

Aunque las fuerzas norteamericanas hayan podido ubicar y matar al terrorista más buscado de Irak, encontrar al terrorista más buscado de Paquistán y Afganistán será una tarea mucho más compleja, según advirtieron ayer expertos y funcionarios.

A diferencia de Abu Mussab al-Zarqawi, Osama ben Laden, cerebro de los atentados del 11 de Septiembre y líder de la red Al-Qaeda, evita usar teléfonos satelitales e Internet; está escondido en remotos e inaccesibles lugares y está protegido por tribus ferozmente leales; es además mucho menos visible que su lugarteniente en Irak. "Ben Laden es un líder terrorista mucho más difícil de atrapar, en comparación con Al-Zarqawi. El no se involucra en las operaciones diarias y cuenta con un apoyo mucho más leal de su gente", dijo Talat Masood, un general retirado paquistaní.

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Armando Maronese

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Agencias Reuters, AFP, ANSA, AP y EFE

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