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Los jóvenes y el lenguaje

Por Armando Maronese - 27 de Abril, 2006, 2:09, Categoría: Opinión

El lenguaje es uno de los aspectos que se deben tener en cuenta, a fin de lograr la integración plena de los jóvenes en la sociedad.

No olvidemos que, consciente o inconscientemente, cada generación procura diferenciarse de la anterior con una forma de hablar propia. Esto es algo normal, pues parte del proceso de crecimiento y de la búsqueda de identidad. No obstante, lo que hay que saber es que, si el lenguaje se restringe a una "jerga determinada", las habilidades lingüísticas se empobrecen. En cambio, si se lo amplía, se podrán solucionar problemas de la vida adulta y facilitar los aprendizajes.

El lenguaje es una herramienta que nos sirve para pensar, y no hay que reducirlo a un mero medio de comunicación. Por lo tanto, mientras más completo sea nuestro vocabulario, mejor entenderemos la información que recibimos y comunicaremos lo que queremos decir.

Esta afirmación acarrea consecuencias muy serias, ya que un lenguaje rico desarrolla nuestra capacidad de análisis y nos permite adquirir más elementos para organizar la relación con aquello que nos rodea, entrar, con solvencia, en el mundo de las ideas y comprender y afrontar situaciones diversas.

Ahora bien, ¿existe un lenguaje propiamente juvenil? Quizá lo que hay que ver en este cuestionamiento es que, en la búsqueda de la identidad antes mencionada, es natural que se produzca un alejamiento o una diferenciación del lenguaje de los padres, o del mundo "de los grandes", que se manifiesta en el uso de expresiones y códigos diversos.

¿Entonces? Puede ocurrir que las palabras se conviertan en escollos insalvables, y los adultos no sólo se escandalicen ante la forma de hablar de los jóvenes, sino que, incluso, no entiendan qué quieren decir. Una misma frase dicha por uno o por otro puede referirse a conceptos absolutamente diferentes.

La familia y la escuela son espacios donde el joven puede desplegar sus habilidades lingüísticas, para comunicarse correctamente hoy y afirmarse en su futura vida académica y laboral. Una forma de llevarlo a cabo es dedicando más tiempo a la conversación y discusión de temas.

Tampoco debe descuidarse el uso de la computadora: se limitan a "copiar y pegar", para preparar los trabajos prácticos, cercenando, así, la posibilidad de que se entrenen en las operaciones mentales propias de una tarea de investigación escolar. Asimismo, cada vez, se difunde más el "chateo": una verdadera caricatura de la comunicación verbal.

Muchos jóvenes prefieren el lenguaje de los medios de comunicación, porque, principalmente, utilizan sensaciones e imágenes que casi no requieren elaboración lingüística, a diferencia del colegio que funciona con códigos más complejos.

Podría abundar en muchos otros detalles y multiplicar los ejemplos; sin embargo, hay algo que me preocupa más que todo lo dicho: para establecer una buena y sana comunicación entre el mundo adulto y los jóvenes, es preciso encontrar la forma de hablar un mismo lenguaje, más allá de las palabras. Comprender al adolescente y al joven de hoy no es conocer los modismos que emplean en sus expresiones, sino penetrar en lo profundo de su corazón. Es considerar sus sueños y su ideales, y tratar de colaborar en la creación de un clima propicio que les permita alcanzarlos.

Es tarea de los adultos, padres y docentes, hallar el puente de comunicación que brinde respuestas a los interrogantes vitales; ayudar al joven a encontrar el sentido de la vida y el propio lugar en el mundo es el código comunicacional que favorece el entendimiento entre las generaciones.

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Armando Maronese

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