Calendario

<<   Abril 2006  >>
LMMiJVSD
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30

Archivos

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog

Las máscaras de la educación - 4 de 6

Por Armando Maronese - 27 de Abril, 2006, 21:02, Categoría: Cultura - Educación - Literatura

Lo paradójico de la educación con valores. La actual crisis de valores y la falta de un acuerdo sobre qué valores y cómo debemos transmitirlos, hace que la tarea educativa se torne, cada vez, más difícil y, hasta a veces, se estime imposible de llevarla a cabo.

Todo proceso educativo debe ser entendido como un medio eficaz para lograr un cambio de la sociedad en la que vivimos y mejorarla. Esto implica que la educación debería facilitar un proceso de desarrollo en los niños y jóvenes, dentro de un ambiente de confianza que los ayude a asumir el riesgo de descubrir lo que son, lo que sienten y lo que quieren. Por lo tanto, la educación no sólo es un motor de la reproducción social o integración en el sistema sociocultural, sino que, también, debe actuar en forma liberadora en cuanto potencia el crecimiento personal y grupal. De esta manera, formará personas capaces de discernir y competir en los diversos procesos de acción, a fin de generar cambios sociales, culturales y políticos.

Hace un tiempo, no muy lejano, se consideraba que el progreso de las ciencias, de las artes y de las ideologías políticas contribuiría a liberar, a toda la humanidad, de la ignorancia, de la pobreza, de la incultura, y que la escuela, como fiel representante de ese pensamiento, engendraría personas ilustradas y dueñas de su destino. Esa sociedad creía en el futuro. Nuestra sociedad, aún en busca de su identidad, no tiene confianza ni fe en el futuro. Un gran porcentaje de nuestros jóvenes, contagiados por la desazón de muchos adultos, no creen en un porvenir pleno de posibilidades y solamente quieren vivir el aquí y ahora. Se encuentran acuciados por los medios masivos de comunicación, invadidos en forma constante por la publicidad, en un torbellino de consumo, que sólo alienta "el tener" sobre "el ser".

La escuela se encuentra ante uno de sus más grandes desafíos: la necesidad de potenciar un tipo de enseñanza que favorezca el aprendizaje reflexivo para que la profecía del ministro Filmus sobre que "Ésta es la primera generación de jóvenes que va a estar peor que sus padres" no sea una realidad. Para esto, debemos reconocer que educar es más que brindar información; es enseñar cómo llegar a ser responsable, cómo cumplir con los deberes, cómo aprender a pensar, cómo expresar un sentimiento como el enojo sin caer en la agresión, cómo adquirir el hábito de la lectura, cómo compensar las dificultades o limitaciones en el proceso de aprendizaje. Es fundamental, entonces, ver a "la reflexión como un proceso liberador que impulsa más allá del puro conocer y permite pasar a la acción de una manera más consciente". Ver la realidad desde la reflexión crítica invita al compromiso del cambio. Una educación que deja de lado la reflexión, el juicio crítico y la búsqueda de sentido, probablemente, caiga en el "activismo", o sea, en la fantasía de que se hace, cuando, en realidad, ese hacer es el resultado de procedimientos manipuladores de otros.

Y no es menos importante tener en cuenta que la reflexión favorece la aparición de otros valores. La educación en valores es trascendental para la formación de actores que piensen y actúen en busca del bien común de la sociedad.

Si realizamos un recorrido por los idearios y objetivos institucionales, como los de cada asignatura, observaremos que el tema de los valores está siempre presente explícita o implícitamente (convertidos en "la nota de concepto"). Si algunos docentes meditaran en la forma en que colocan esos conceptos que intentan demostrar las actitudes de los alumnos, creo que no se animarían a ponerse en jueces de valores y actitudes.

Educar es descubrir y enseñar el valor de cada uno, en sus fortalezas y debilidades.

Pero ¿con qué criterio los calificamos (cualificamos)?, ¿con nuestra propia subjetividad? Esta subjetividad se construye sobre la base de modelos y acontecimientos que hoy muchos docentes critican. Quiero aclarar que no se trata de no evaluar, sino de no calificar. Propongo que, para ser equitativo con todos los alumnos, se emplee una tabla que cuantifique las conductas y actitudes que cada alumno tiene frente a un valor.

Por otra parte, la escuela se halla sumergida en una sociedad que esparce un discurso axiológico saturado de incoherencias que dificulta una educación en valores. Tanto los docentes como los alumnos reciben un doble mensaje que envicia toda educación que pretenda un accionar axiológico, ya que lo cotidiano está sometido y dominado por el éxito de algo que se dicen valores y no lo son: el hedonismo superficial, pragmático, acomodaticio e individualista. La educación en valores es la base mínima, el punto de partida para cualquier proyecto de sociedad. "El destino de un país pasa, en buena medida por sus aulas".

Todos los que están involucrados, de un modo u otro, en la tarea educativa deben comprometerse a ayudar a nuestros alumnos a ENTENDER (¿por qué las cosas son como son?), a SER (autonomía personal solidaria) y a ACTUAR (actitud responsable), desde la coherencia entre teoría y práctica, entre discurso y acción. Sólo así la educación verdadera será praxis, "reflexión del hombre sobre el mundo para transformarlo".

.

Armando Maronese

.

Permalink :: Comentar | Referencias (0)

Blog alojado en ZoomBlog.com