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Salieron a la luz las historias de los detenidos de EE.UU. en Guantánamo

Por Armando Maronese - 7 de Abril, 2006, 23:31, Categoría: EE.UU. y sus acciones

La guerra que no termina. El Pentágono divulgó una lista de arrestados bajo sospecha de ser talibanes o de pertenecer a Al-Qaeda. Los prisioneros relatan cómo fueron capturados. Hay entre ellos ex combatientes y varios con nacionalidad británica. De 490 detenidos, sólo diez fueron acusados formalmente.

GUANTANAMO, Cuba.- El Pentágono ofreció un atisbo del mundo secreto de Guantánamo, y difundió los nombres y países natales de muchos detenidos que han estado encarcelados en la aislada prisión militar durante períodos de hasta cuatro años. Allí se descubren las historias de un fanatizado "guerrero de la fe", sediento de matar soldados norteamericanos, de un granjero afgano sólo preocupado por alimentar a su familia y hasta de un rico londinense que dijo que espiaba para la inteligencia británica.

Un juicio por la libertad de información iniciado por Associated Press, obligó al Departamento de Defensa a entregar alrededor de 5.000 páginas de transcripciones de interrogatorios realizados a puertas cerradas a los detenidos, casi todos ellos acusados de estar vinculados con los talibanes o con Al- Qaeda, tras la guerra contra el terrorismo impulsada por Washington luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Aunque el Pentágono no ha proporcionado la lista completa de detenidos, las transcripciones ofrecen el panorama más detallado hasta el momento de quiénes han estado encarcelados en Guantánamo, que se ha transformado en foco de las críticas internacionales, en parte debido al velo de secreto que el gobierno ha tendido sobre ella. Actualmente la prisión alberga 490 detenidos y sólo diez, han sido formalmente acusados con cargos penales.

El Pentágono difundió los documentos, después de que un juez federal rechazó el argumento esgrimido por el presidente George W. Bush, quien afirmaba que el hecho de difundir los nombres, los países de origen y otra información, violaría la privacidad de los detenidos y podría ponerlos en peligro, a ellos y a sus familias.

Mohammed Gul, quien dijo que era granjero y dueño de una estación de servicio en su Afganistán natal, declaró que había sido erróneamente apresado como soldado talibán, cuando volvió a su país desde Arabia Saudita para cuidar a su esposa enferma. "No quiero pasar más tiempo aquí, ni un minuto más", le dijo al tribunal. Otro detenido fue acusado de contratar a un contrabandista vinculado con grupos militantes musulmanes, para que lo ayudara a llegar hasta Estados Unidos desde Paquistán. El prisionero dijo que llegó a Méjico, después de volar a Guatemala, pero aclara que no tenía intención alguna de atacar a EE.UU. "Sólo quería encontrar un trabajo que me permitiera ganar algo de dinero".

Zahir Shah, un afgano acusado de pertenecer a un grupo islámico militante y de tener en su poder un lanzador de cohetes y otras armas en su casa, admite haber tenido rifles. Dice que eran para su protección, ya que tenía una disputa con un primo, e insiste en que no combatió contra los soldados estadounidenses. La única vez que disparó contra algo, según dice, fue en una salida de cacería. "Lo único que hacía en Afganistán era ser granjero; cultivábamos trigo, maíz, vegetales y sandías".

Alzado en armas

Un detenido identificado como Abdul Hakim Bukhary niega ser miembro de Al-Qaeda, pero reconoce haber viajado desde su país natal, Arabia Saudita, hasta Afganistán para combatir a las fuerzas estadounidenses, y dice que conoció a Ben Laden 15 años atrás, mientras luchaba contra las tropas rusas en Afganistán. Elogia a sus captores por la calidad de la prisión. "Aquí los prisioneros están en el paraíso", afirmó. "Los estadounidenses son muy buenos. Nos dan tres comidas. ¡Jugo de fruta y todo!". Sin embargo, agrega que desea regresar junto a su familia. Otro prisionero es Bishar al-Rawi, un londinense hijo de un acaudalado matrimonio jordano-iraquí. Fue arrestado en Gambia, África, cuando ingresaba a ese país, y acusado de haber albergado en Londres al clérigo radical jordano Abu Qatada. Al-Rawi dijo que era inocente y que había ayudado a la inteligencia británica, el MI5, para seguir de cerca a la comunidad musulmana en Londres.

Los documentos no consignan los nombres de los que aún permanecen en Guantánamo y de los ex prisioneros. En muchas transcripciones, los detenidos procuran convencer al tribunal de que sólo desempeñaron un papel mínimo como combatientes. "No sabía que mi entrenamiento sería considerado como el de un miembro de Al-Qaeda. Sólo trataba de ayudar a los musulmanes", dijo el detenido, Mesh Arsad Al Rashid. Los documentos contienen nombres de algunos ex prisioneros conocidos, como Moazzam Begg y Feroz Ali Abbasi, ambos ciudadanos británicos. Una nota manuscrita muestra a Abbasi al solicitar status de prisionero de guerra.

Abbasi se queja de que en dos ocasiones, oficiales de la policía militar tuvieron relaciones sexuales delante de él, en tanto otros trataron de hacerle comer un plato de cerdo, alimento prohibido para la fe islámica. Algunos, agregó, lo confundieron para que rezara de cara al norte, hacia Estados Unidos, en vez de que lo hiciera hacia La Meca como se les exige a los musulmanes. Al igual que los demás prisioneros, a Abbasi no se le permitió ver ninguna prueba en su contra.

Casi todas las audiencias de Guantánamo, se llevaron a cabo para determinar si los detenidos eran "combatientes enemigos". Esa clasificación, según dicen los abogados del gobierno de Bush, priva a los detenidos de las protecciones que la Convención de Ginebra confiere a los prisioneros de guerra y permite que se los mantenga en reclusión indefinidamente sin acusaciones formales. Los documentos difundidos el año pasado -también a causa de una demanda iniciada por AP-, incluía transcripciones de 317 audiencias, pero los nombres y las nacionalidades de los detenidos estaban borrados. Los documentos actuales son los mismos, pero esta vez sin censura.

Un vocero militar de EE.UU. en Guantánamo, dijo que el Pentágono estaba incómodo por verse obligado a entregar las transcripciones. "La información personal de los detenidos sólo se retuvo con objeto de proteger la privacidad de los prisioneros y por su propia seguridad", dijo el comandante Chito Peppler. Los observadores de derechos humanos dijeron que el hecho de mantener en secreto la identidad de los prisioneros, puede conducir a abusos.

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Armando Maronese

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Fuente: AP

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