El desgaste por la acción atmosférica sobre las rocas en la Tierra, quita el bióxido de carbono permanentemente del aire, pero es un proceso lento que requiere diez mil años.
El océano absorbe el bióxido de carbono mucho más rápidamente, pero solamente hasta un punto. El gas primero se disuelve en la fina capa superficial del océano, pero esta capa superficial rápidamente se satura, declinando su capacidad de absorber más bióxido de carbono. Leer artículo completo