El PRO vive una crisis inédita: la convivencia entre Jorge Sobisch y Ricardo López Murphy es imposible; y Mauricio Macri no sabe/no contesta. En este escenario ocurrió la fuga de Paola Spátola, tan previsible que solamente obliga a preguntarse porqué no ocurrió antes (se veía inevitable ya antes de los comicios del 23 de octubre, pero López Murphy dijo que debía premiarse "su lealtad"), que no tuvo la espectacularidad de la traición de Eduardo Lorenzo, Borocotó, solamente porque casi nadie conoce a Spatola. La centroderecha argentina no sabe hacia dónde ir. Leer artículo completo