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Las catástrofes que anticipan los científicos

Por Armando Maronese - 25 de Octubre, 2005, 20:46, Categoría: Catástrofes naturales y ocasionadas por el hombre

Prevén sismos, volcanes y un gran tsunami en Nueva York. California y Tokio, devastadas por poderosos terremotos. Nueva York, hundida tras un enorme tsunami.

 

La humanidad entera amenazada por décadas de un invierno surrealista como consecuencia de la erupción de un gigantesco volcán. Todo eso ocurrirá, advierten los científicos. Sólo es cuestión de tiempo.

 

Hay catástrofes que no pueden prevenirse, tal como quedó demostrado en las últimas semanas en el sur de Estados Unidos. Después del huracán Katrina, que arrasó con Nueva Orleáns, el mes pasado, ahora llegó Rita, y pese a ser un fenómeno totalmente anunciado, en las últimas 48 horas provocó inundaciones, incendios y trastornos de todo tipo.

 

Estos fenómenos son apenas una muestra de otros que acechan al mundo. Más de 600 desastres naturales ocurren cada año en el planeta, según un informe del Banco Mundial y del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, publicado en marzo último. El trabajo destaca que más de la mitad de la población mundial -cerca de 3400 millones de personas- vive en áreas donde su vida puede resultar gravemente afectada por alguna de las siguientes catástrofes: sequías extremas, inundaciones, terremotos, volcanes, ciclones o deslizamientos de tierra.

 

Unos 36 millones de ellas residen en California, el estado más poblado y próspero de Estados Unidos, que podría sufrir una tragedia de dimensiones similares al paso de Katrina por Nueva Orleáns cuando llegue el temido Big One. Se trata de un fuerte terremoto en la falla de San Andrés que se prevé para dentro de los próximos 20 o 30 años. Oficialmente se estima que podría provocar hasta 18.000 muertes, un promedio de 120.000 heridos y daños superiores a los 250.000 millones de dólares, además de dejar a cientos de miles de personas sin hogar.

 

Se cree que el Big One dañará los más de 1.500 kilómetros de diques y represas a lo largo del delta del río Sacramento, en el centro del estado. Esto podría dejar bajo el agua a una de las zonas agrícolas más fértiles del mundo, contaminar dos tercios del agua potable en California e inundar varias ciudades de la región, con poblaciones superiores al millón de habitantes.

 

Otro gran terremoto podría devastar dentro de los próximos 20 años la ciudad de Tokio, una de las más pobladas del planeta -con 35 millones de habitantes-, construida sobre la unión de tres placas tectónicas. El último sismo de gran magnitud allí tuvo lugar en 1923. Dejó 200.000 muertos y provocó daños que hoy serían equivalentes a unos 50.000 millones de dólares. Otro similar, según advirtió el año pasado el gobierno japonés, podría matar a 12.000 personas y destruir 850.000 hogares.

 

Los expertos señalan que una catástrofe semejante provocaría también el derrumbe de la economía japonesa, ya que los daños se estiman en siete billones de dólares. Por lo tanto, el país tendría que dejar de invertir en el exterior para reconstruir su capital y las consecuencias del sismo se sentirían a nivel mundial. También está previsto que dentro de la próxima década se repita un fuerte sismo en México, similar al que en 1985 dañó o derrumbó más de 10.000 edificios en la capital de ese país.

 

Los científicos advierten además sobre la llegada de un gran tsunami, aún mayor que el que devastó Asia a fines del año pasado. Dicen que podría originarse por una serie de erupciones volcánicas en La Palma -una de las islas Canarias, ubicadas al noroeste del continente africano-, que provocaran el hundimiento de parte de la isla.

 

Esto, a su vez, produciría olas de 40 kilómetros de largo y 650 metros de alto, que viajarán a 800 kilómetros por hora. No sólo llegarán hasta el oeste de Europa y parte de Gran Bretaña, sino también hasta Caribe y el este de Estados Unidos, donde golpearán todo lo que existe a menos de 20 kilómetros de la costa. Importantes ciudades como Boston, Nueva York y Miami, por ejemplo, podrían quedar bajo el agua.

 

Aunque podrían pasar varios siglos o miles de años antes de que esto ocurriera, este desastre natural podría dejar un millón de muertos. "Ocurrirá; es sólo cuestión de tiempo", afirmó al respecto el reconocido profesor Bill McGuire, director del Benfield Hazard Research Centre (BHRC), de la University College London (UCL).

 

En el mundo hay 1.511 volcanes que permanecen activos, y muchos otros que "duermen" y pueden despertar en cualquier momento, según el Instituto Smithsoniano. Se estima que el 10% de la población mundial vive bajo la amenaza de erupciones volcánicas. En estos momentos, por ejemplo, hay más de 10.000 personas que podrían resultar afectadas por la inminente erupción del volcán Ilamatepec, en El Salvador, a cuyo pie está la segunda ciudad del país.

 

Pero hay una amenaza aún mayor: los "supervolcanes", cuyas erupciones amenazan la vida en todo el planeta. "No queremos parecer sensacionalistas, pero ésto [la erupción de un supervolcán] va a ocurrir", advirtió hace poco el profesor Stephen Self, geólogo de la Universidad de Milton Keynes. Este experto integró el equipo de científicos que elaboró un documental sobre el tema, producido por Discovery Channel y la BBC y emitido en marzo de este año.

 

Los científicos no pueden predecir la fecha en que llegue una catástrofe de ese tipo, pero tienen en cuenta que en los últimos dos millones de años hubo dos "supererupciones" cada 100.000 años. La última ocurrió en la isla de Sumatra (Indonesia), hace unos 74.000 años, y dejó a la humanidad al borde de la extinción.

 

Por otra parte, los científicos tampoco saben dónde tendrá lugar la próxima "supererupción", aunque sí tienen identificados a los supervolcanes y siguen con atención a uno en especial: el que duerme bajo Yellowstone, el parque nacional más importante de Estados Unidos, visitado cada año por millones de personas.

 

Este gigante ya entró en erupción en tres oportunidades -hace 2,1 millones de años; hace 1,2 millón de años y hace 640.000 años-, y cuando vuelva a despertar no pasará indadvertido: lo hará con la fuerza de 1.000 bombas de Hiroshima, la explosión se oirá en todo el mundo y las cenizas y el gas que emane alcanzarán la atmósfera en segundos. El cielo se oscurecerá, caerá una lluvia negra y la temperatura bajará entre 5 y 10 grados en todo el planeta. Ese desolador invierno podría durar años o décadas.

 

Pero hay una amenaza todavía más escalofriante, y proviene del espacio. Se cree que algunos de los grandes cambios climáticos del planeta, e incluso extinciones masivas como las de los dinosaurios, fueron provocados por cometas o asteroides que chocaron contra la Tierra. Lo mismo podría ocurrir con los seres humanos.

 

Los científicos calculan que las órbitas de entre 500 y 1.000 asteroides de más de un kilómetro de diámetro cruzan la órbita terrestre. "Tarde o temprano, uno de ellos chocará contra nuestro planeta", asegura la Agencia Espacial Europea (ESA) en su página web ( www.esa.int ).

 

Según los expertos, hay posibilidades de que esto ocurra en 2034 o 2036. Está previsto que el asteroide 2004 MN4 pase muy cerca de la Tierra en 2029, lo que podría aumentar la frecuencia de su órbita y crear la posibilidad de nuevos encuentros cercanos cada cinco años. Si choca, podría devastar una gran superficie, provocar tsunamis o desatar un largo "invierno" como el mencionado.

La probabilidad de que una tragedia de este tipo tenga lugar, aclara ESA, es de una en un millón. Sin embargo, la agencia advierte sobre sus posibles consecuencias: "La civilización quedaría destruida y podría desaparecer el 90% de la población mundial".

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