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Las manos de Perón y las manos del Che

Por Armando Maronese - 20 de Octubre, 2005, 22:16, Categoría: Peronismo: régimen, caída e historia

El 10 de junio de 1987, desconocidos ingresaron en la bóveda en donde descansan los restos del General Perón y seccionaron sus manos. Fingieron entrar por la claraboya blindada pero el juez Far Suau, encargado de la investigación, descubrió que los perpetradores tenían llave. ¿Por qué se tomaron la molestia de trabajar durante horas sobre el blindex si tenían la llave? Evidentemente para cubrir sus pasos.

El juez Far Suau, quien llevó adelante una escrupulosa investigación, murió un año después en un accidente automovilístico, su auto no tenía frenos. Pocos meses después, el Jefe de Policía, Juan Pirker, murió por una intoxicación medicamentosa con sus remedios contra el asma. El comisario Carlos Zunino, uno de los que investigó desde el principio la profanación, sufrió un intento de homicidio en una emboscada de la que resultó inválido. El cuidador del cementerio, Luis Lavagno fue asesinado a golpes después de haber denunciado amenazas y asegurar que estaba "muerto de miedo".

Pero, ¿quienes pudieron tener la llave de la bóveda y el poder suficiente para ordenar estas muertes? La respuesta es simple, nadie más que el gobierno: el gobierno de Alfonsín. Aunque la bóveda pertenece a la familia Perón, la copia de la llave estaba en manos de la Dirección General de Cementerios de la Ciudad de Buenos Aires, por ser el cuerpo de Perón, patrimonio cultural e histórico de la Nación. Pero, ¿por qué Alfonsín querría profanar el cuerpo de Perón? Muy simple, por lo único que vive y respira Alfonsín: poder político.

Las elecciones se avecinaban y era una práctica común que Alfonsín anunciase complots en contra de la democracia, o sea él. En el año 1985, también antes de las elecciones, una ola de llamados falsos anunciando bombas en escuelas y en edificios públicos, terminó con la orden de detención de 12 personas sin mediar Estado de Sitio. Digo la "orden" porque sólo uno de ellos fue detenido, los otros habían muerto, o hacían varias décadas que vivían en el extranjero. Sólo dos vivían en el país: el periodista del diario "La Prensa" conocido por el seudónimo "Daniel Lupa" mordaz crítico del gobierno de Alfonsín y el periodista Jorge Vago. Vago pudo cruzar al Paraguay y pedir asilo político pero "Daniel Lupa" fue detenido durante dos meses.

Su detención fue un escándalo internacional, se acusaba a un periodista prácticamente en silla de ruedas de incitar a la población a poner bombas en escuelas primarias. Era un sapo difícil de digerir para los que todavía, dos años después de la elección de Alfonsín, creían que era un demócrata. Difícil de digerir y de creer, las publicaciones de Daniel "Lupa" y Jorge Vago, se caracterizaban por el reducido número de lectores. "La Prensa" durante la dirección de Máximo Gainza era un periódico de elite, moderadamente derechista y "Prensa Confidencial" de Jorge Vago, tenía una tirada diaria de algunos cientos de ejemplares.

En el ´87 Alfonsín intentó repetir la pantomima de ponerse como víctima de misteriosos conspiradores que resucitaban como por resorte, meses antes de cada elección. La estrategia era: "me atacan, soy la democracia y si me atacan, atacan a la democracia, vótenme!"

El 10 de junio de 1987 seccionaron las manos de Perón y el 6 de agosto, menos de dos meses después, la gente votó en contra de Alfonsín. Las manos nunca aparecieron aunque hay varias hipótesis sobre lo que pudo haber pasado con ellas. La más consistente es la que da cuenta de que quien llevó adelante la profanación y el encubrimiento fue el Ministro del Interior de Alfonsín, Enrique "Coti" Nosiglia.

Probablemente, al "Coti", hermano de María Magdalena Nosiglia, cuyo nombre de guerra en el ERP era "Nora", no se le escapó la historia necrófila de los célebres cadáveres de argentinos famosos. El cadáver de Eva Perón estuvo dando vuelta al mundo durante quince años. El cadáver del General Pedro Aramburu también fue negado a sus deudos durante mucho tiempo y según el periodista-historiador, Rubín, los Montoneros intentaron canjearlo por el de Evita.

Otro cadáver de un argentino tristemente célebre fue profanado: en este caso no fue por revancha ni por política sino por cuestiones prácticas, la identificación. Al cadáver del Che Guevara también le fueron seccionadas las manos. Fusilado en el pequeño pueblo de Higuera en Bolivia no había en las cercanías de este lugar, morgue ni comodidades para preservar un cadáver, por eso las autoridades militares decidieron que para garantizar su identificación se le seccionaran las manos y se hiciera una máscara de su rostro.

Según algunos, el resto del cadáver fue quemado, según otros fue enterrado en una pista de aterrizaje cercana. Nunca se volvió a saber de las manos del Che Guevara, pese a que su cadáver fue desenterrado por indicación de los dos militares bolivianos que dirigieron el operativo, y luego de la orden del mismo presidente de Bolivia para que "hagan memoria" de donde lo pusieron.

Los restos del Che Guevara fueron enviados a Cuba en el ´95, pero las manos nunca aparecieron. Donde pudieron enviarse las manos y la máscara para facilitar su identificación y reconocimiento por testigos? Al único país fuera de Cuba que contaba con sus huellas digitales y suficientes testigos que lo conocieron en vida, Argentina.

¿Estuvieron las manos del Che en Argentina todo el tiempo? ¿Siguen aquí? ¿El robo de las manos de Perón fue un intercambio? Sólo Alfonsín, Nosiglia y pocos allegados saben la verdad.

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AM

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