La espectacularidad que adquirió la noticia sobre la aparición del cuerpo intacto de Francisco Baeza, un sacerdote sepultado hace 54 años, llevó a la comunidad salesiana a la que pertenecía, y también a su familia, a relativizar el episodio que, en principio, se creyó en un milagro. Al mismo tiempo, fueron variadas las opiniones desde el ámbito científico al momento de buscar una explicación al fenómeno. Leer artículo completo