Calendario

<<   Octubre 2005  >>
LMMiJVSD
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
31       

Archivos

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog

La realidad, más allá del exitismo

Por Armando Maronese - 4 de Octubre, 2005, 22:07, Categoría: Política - Políticos

Chirac gruñe contra Kirchner en París; lo acusa de haber cometido una "expoliación" contra la francesa Suez. Bush lo escuchó hablar a Kirchner en las Naciones Unidas y no sintió nada nuevo; coincidió con sus párrafos sobre el terrorismo y se aburrió con sus repetidas diatribas contra el Fondo Monetario.

 

Rodríguez Zapatero lo atendió con simpatía durante poco más de media hora y hablaron de algunos problemas concretos, pero de manera muy genérica. Rato se sintió humanamente agredido en público. Pero los argentinos ya dan por descontado un acuerdo con el Fondo, que colocaron en su próximo presupuesto.

 

Pongamos las cosas en su lugar. El mundo no se ha inclinado ante Kirchner; sólo un exitismo provinciano puede convertir en hazaña lo que fue una larga y habitual tertulia entre líderes diferentes. ¿Cayó mal en España el manejo noticioso espectacular de la reunión de Kirchner con Rodríguez Zapatero? No. Eso ya lo descontamos. Con cada reunión pasa lo mismo, dijeron en Madrid, entre sonrisas.

 

"Expoliación" significa despojo con violencia, según la Real Academia Española. Es posible que el gobierno francés esté dramatizando. Chirac creyó que, luego de su intervención personal ante Kirchner en enero último, cualquier novedad sobre la empresa Suez le sería anunciada previamente. No hubo ninguna comunicación. El gobierno argentino todavía duda sobre si Chirac dijo lo que quiso decir o si se apartó del conflicto. Un estadista como Chirac sólo desliza sus ideas, no golpea la mesa.

 

Quizá no hubo comunicación al gobierno francés porque Kirchner nunca creyó que fuera cierto el anuncio oficial de la empresa de que comenzaba el proceso de rescisión unilateral del contrato. Como siempre, se hundió primero en un mundo sombrío de conspiraciones y extorsiones. Deducciones que descartaron la información. Dos ministros al menos (Lavagna y De Vido), fueron notificados de la decisión de la empresa antes de que tomara estado público. ¿Le informaron a Kirchner o Kirchner se enteró por los diarios?

 

El núcleo del problema no fue el arreglo o el desarreglo, sino las formas del final. El contrato de Aguas Argentinas fue siempre polémico y estuvo sometido a una revisión casi constante. Había métodos posibles hasta para un divorcio en buenos términos. Lo cierto es que el proceso de rescisión ya fue; el directorio de la casa central de Suez, en París, tratará la retirada.

 

Kirchner y Chirac han coincidido en muchas cosas (y siguen coincidiendo), pero el mal manejo de este caso podría teñir toda la relación. El líder francés hubiera aceptado hasta una desvinculación cordial de Suez de la Argentina para no afectar al país ni a la empresa en el escenario internacional.

 

El síntoma del desagrado oficial de Francia estuvo en la actitud del primer ministro, De Villepin, el político francés con la carrera más meteórica de los últimos tiempos y uno de los pocos que podrían suceder a Chirac. De Villepin no hizo ningún intento para hablar con Kirchner en Nueva York. Kirchner también lo eludió.

 

Una parte importante del diálogo con Rodríguez Zapatero se lo llevó un repaso de los problemas de la región. La reunión fue amigable y simpática. Hablaron a grandes trazos del problema de Aguas Argentinas. Claridad, primero: nunca habrá participación accionaria del Estado español en ninguna solución de esa empresa. Estamos privatizando los servicios en España y no vamos a regresar a ellos en la Argentina, dijo un diplomático en Madrid.

 

Zapatero tiene una relación política privilegiada con La Caixa, un conglomerado financiero e industrial con acciones en casi todas las empresas españolas radicadas en la Argentina. La Caixa es accionista minoritaria de Aguas Argentinas a través de Aguas de Barcelona, controlada en parte, a su vez, por Suez. El respetado patriarca de La Caixa, Ricardo Fornesa, tuvo el viernes último palabras de apoyo y gestos de distinción para el embajador argentino en España, Carlos Bettini.

 

¿Significa eso que La Caixa podría desairar a su aliado estratégico en el mundo, el grupo Suez? Imposible. La entidad catalana sólo se ofreció como intermediario para arreglar una salida sin escándalo de ambas empresas de la Argentina. Hasta podría hacer un aporte circunstancial de técnicos si se produjera un bache en el servicio de agua potable. Punto. El resto es pura ensoñación.

 

La promesa de Zapatero fue la de abrir una instancia de diálogo con esos empresarios aliados suyos. Jamás explayó una certeza.

 

Un conflicto más directo, tratado en Nueva York por ambos líderes, fue el de Aerolíneas Argentinas, también en manos de españoles. Alberto Fernández debió llamar al subsecretario de Transporte Aerocomercial, Ricardo Cirielli, para ordenarle que se callara la boca; había propuesto la renacionalización de la compañía aérea. Cirielli es un dirigente del sindicato de los mecánicos aeronáuticos, más preocupado por la interna gremial y por sus bataholas con el presidente de Aerolíneas, Antonio Mata, que por sus funciones en el Estado.

 

Encerrada en sí misma, esa empresa aérea es renuente a explicar sus problemas y sus posiciones. Tiene la suerte de que el gobierno español ha garantizado que ninguna de las acusaciones que se le hacen aquí fue comprobada en España. Nos quedaremos tranquilos mientras el gobierno español siga garantizando la gestión de la empresa, aseguraron al lado de Kirchner.

 

Pero es el Estado argentino el que ha perdido capacidad de arbitraje. El secretario de Transporte, Ricardo Jaime, está impugnado moralmente desde que la Justicia ordenó que se investigara su gestión. Su subalterno, Cirielli, está pendiente de sus bases sindicales y ya no es un árbitro confiable para nadie.

 

Diplomáticos norteamericanos dijeron en Washington, que ninguna empresa proveedora de agua los consultó sobre la conveniencia de desembarcar en la Argentina. Kirchner habla de que tiene una empresa norteamericana en el bolsillo para reemplazar a Suez. Aquellos diplomáticos subrayaron que cualquier empresa de los Estados Unidos analizará primero el trato que se le dio aquí al resto de las privatizadas.

 

Kirchner puso en el presupuesto que mandó al Congreso, algunos números que descontaban un acuerdo con el Fondo, aunque reduciendo la deuda. En el Consejo de Seguridad se lo tomó por las solapas a Rato para enrostrarle, delante de los líderes más importantes del mundo, los errores del Fondo.

 

Antes, había tenido con Rato un diálogo sereno, propio de dos personas que, a veces, opinan distinto. Ninguno perdió los estribos. Los trascendidos oficiales hablaron de un reto que nunca existió.

 

Las críticas de Kirchner al Fondo tienen buenos argumentos, que podrían ser eclipsados por las malas formas. De hecho, Zapatero y el sensato Ricardo Lagos compartieron la idea de un cambio de parámetros en el organismo multilateral. Hace diez días, en Bruselas, el propio Lavagna sorprendió a dirigentes de la Unión Europea cuando les relató el resurgimiento argentino sin la ayuda de la comunidad internacional.

 

El problema es que ahora Rato quedó personalmente dolido por aquel escarnio público. ¿Quería Kirchner una rendición incondicional, casi humillante, de Rato? Nunca lo conseguirá.

 

Nada ha sido malo ni nada ha sido espectacular ni épico. La única dificultad radica en un gobierno que confunde deducciones con informaciones, esperanzas con realidades y promesas con certidumbres.

.

AM

.

Permalink :: Comentar | Referencias (0)

Blog alojado en ZoomBlog.com