Calendario

<<   Septiembre 2005  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30   

Archivos

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog

Eludir el control, una vieja maña

Por Armando Maronese - 28 de Septiembre, 2005, 1:42, Categoría: Política - Políticos

La ausencia de controles eficientes hace posible la corrupción. Pero también aumenta el costo de las transacciones y la inseguridad jurídica, porque quien imagina que puede ser víctima de una injusticia y que difícilmente obtendrá reparación, encarece su servicio y cubre el riesgo.

 

Pocas cosas son tan perniciosas en el sistema democrático argentino, como la ausencia de controles o su funcionamiento insuficiente. Un sistema republicano es un mecanismo que prevé que pueden ocurrir fallas y remedios: distribuye el poder entre distintos órganos, de modo que cuando uno se excede otro u otros órganos lo limitan. Un sistema debe tender al equilibrio.

 

La Argentina, sin embargo, desafió todos los equilibrios posibles. El Poder Ejecutivo, desde los albores del país, fue creciendo hasta sobredimensionarse, en desmedro del Congreso y de la Justicia. Y ganó tanto peso y fuerza, que dejó de ser un tercio del poder para ocuparlo casi todo. Así, el Poder Ejecutivo asfixió a la República.

 

Ni el Poder Judicial, ni el Poder Legislativo, fueron capaces de limitar aquellos desbordes. Tampoco pudieron hacerlo los organismos que dependen de ellos, como la Auditoría General de la Nación o el Ministerio Público, que ganó su autonomía sólo en 1994.

 

Y, obviamente, mucha menos posibilidad de limitar al Ejecutivo tuvieron la Sindicatura General de la Nación, la Oficina Anticorrupción o los muchos cientos de tribunales administrativos que, a lo largo del siglo XX, se crearon dentro de la esfera del Poder Ejecutivo.

 

Para doblegar a los controles, el Poder Ejecutivo se valió de un arsenal de recursos. Algunos presidentes lisonjearon a los controles internos del Poder Ejecutivo o, directamente, los presionaron para evitar cualquier control.

 

Otros mandatarios se hicieron amigos de los jueces o, mejor aún, convirtieron a sus amigos en magistrados.

 

Del mismo modo, casi todos los gobiernos se preocuparon por contar con el apoyo de legisladores adictos y bien encolumnados: lo lograron haciendo que los diputados fueran elegidos, no cada uno por su propio distrito, sino por medio de una lista sábana elaborada por el partido -el presidente siempre tiene un peso decisivo sobre el partido de gobierno-, de modo que el legislador que saca los pies del plato será excluido en la próxima elección, de esa nómina. La fidelidad se paga con la banca; la independencia, con el ostracismo político.

 

Pero, por las dudas, para acallar a algún eventual díscolo, el gobierno de turno se valió de la trampa teórica de la emergencia económica.

 

Según las décadas, cambió de nombre: emergencia inmobiliaria, emergencia hipotecaria, emergencia habitacional, emergencia sanitaria, emergencia laboral, emergencia previsional, en fin, innumerables caras de la emergencia económica que el Poder Ejecutivo de cada época, durante los últimos 80 años, invocó para restringir los derechos individuales más allá de lo que permite la Constitución y, a la vez, con la excusa de la urgencia y la necesidad, acalló a los controles.

 

Pasaron los años y los nombres de los presidentes cambiaron, pero las mañas políticas para torcer los controles siguieron plenamente vigentes.

.

AM

.

 

Permalink :: Comentar | Referencias (0)

Blog alojado en ZoomBlog.com