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Cabezas rapadas: odio y violencia al límite

Por Armando Maronese - 29 de Agosto, 2005, 3:34, Categoría: Sociedad - Estilo de vida

Las tribus urbanas: una seguidilla de ataques sin razón. El grupo de los skinheads ya tiene más de 20 años en la Argentina y dicen que ahora están divididos ideológicamente. No sólo no pasan inadvertidos por su vestimenta, su calzado y sus cabezas rapadas. La violencia y el odio contra todos los que consideran diferentes son características que los skinheads nunca pretendieron ocultar. 

 

Nuevamente son noticia por tres hechos vandálicos, que los tuvieron como protagonistas. Seis skinheads quedaron detenidos por el asesinato de un joven integrante de la tribu urbana conocida como "gótica", crimen ocurrido en el barrio porteño de Monserrat en junio último.

 

Otros cinco skinheads son buscados por la Policía Federal, acusados de ser los que atacaron salvajemente, en el barrio porteño de Belgrano, a Guido D´Elia, un muchacho de 17 años. Otros tres cabezas rapadas menores de edad fueron detenidos, acusados de perseguir e insultar a un adolescente de fe judía, hecho también ocurrido en el barrio porteño de Belgrano. Anteayer fueron indagados por el juez federal Daniel Rafecas y después de admitir que estaban dispuestos a pedir disculpas podrían recuperar la libertad en las próximas horas.

 

"Los skinheads siempre se caracterizaron por su violencia. Ellos profesan el odio racial. Son xenófobos", dijo un jefe policial que años atrás estuvo tras los pasos de varios grupos de cabezas rapadas.

 

El presidente de la DAIA, Jorge Kirszenbaum, los definió como "un grupo altamente discriminatorio y muy violento".

 

Kirszenbaum dijo que meses atrás, un grupo de cabezas rapadas ingresó en un boliche situado en la avenida Santa Fe al 5000, donde suelen ser habitués jóvenes de la comunidad, y arrojaron un gas sobre la pista de baile.

 

Dos décadas atrás

 

El movimiento skinhead no es nuevo en la Argentina. Llegó al país hace más de 20 años. En el año 2000, eran 200 los cabezas rapadas que circulaban por la ciudad de Buenos Aires. Hoy, al parecer, esa cifra se ha duplicado, si se tienen en cuenta los cabezas rapadas que se juntan en la zona norte del Gran Buenos Aires.

 

Pero los skinheads no son una tribu urbana homogénea. Hoy están divididos en varias células que, según los estudiosos del fenómeno, se diferencian por su ideología política y sus acciones de "combate".

 

Según dijeron detectives de la Policía Federal, que años atrás participaron en investigaciones judiciales de hechos ilícitos protagonizados por cabezas rapadas, el grupo que en su momento tuvo una mayor organización fue el autodenominado Partido Nuevo Orden Social Patriótico (Pnosp), liderado por Alejandro Franze. El Pnosp, liderado por Franze, habría dejado de reunirse. Pero el movimiento tuvo desprendimientos que formaron otros grupos.

 

y Franze dijo:"Ahora todo es una payasada. Lo inventan los medios; si hasta me ofrecieron plata para que saliera a hablar. Hace dos años que no estoy haciendo política. Me dedico a vender libros; tengo el proyecto de establecer una editorial".

 

En su momento de apogeo, según las fuentes consultadas, el Pnosp actuaba en células armadas casi militarmente. Sus integrantes usaban distinta clase de ropa según la "misión" por cumplir. Vestir una campera de tela de avión negra, significaba que tenían una reunión de ámbito. Si el color de la campera era verde oliva, esa noche terminaba con un "combate".

 

El vestuario lo complementaban con pantalones negros y borceguíes, generalmente con punta de acero. El armado "político y militar" del Pnosp no terminaba en la vestimenta. Como cualquier partido político, tenía ramas juveniles, universitarias y femeninas. El grupo fue utilizado como fuerza de choque de barras bravas de fútbol y partidos políticos.

 

En una de sus últimas presentaciones ante la Justicia, en los tribunales de Comodoro Py, un ex militar de renombre tuvo como «custodia» a gente del Pnosp, con Franze a la cabeza", afirmó un jefe policial.

 

Siempre se relacionó a los skinheads con el nazismo y su odio hacia los judíos. Un par de integrantes del ex grupo de Franze, hoy forman parte de los denominados redskin, cabezas rapadas con una ideología orientada hacia el comunismo. Su identificación es sencilla: en la parte de atrás de la campera se puede leer la palabra "redskin". Se reúnen en los alrededores del Parque Avellaneda.

 

Hay otro subgrupo de skinheads denominado sharp que, a diferencia de otros, son antifascistas, pero no abandonan su odio a los punks.

 

Otro grupo que nació en Londres y ya llegó a la Argentina, se denomina Sangre y Honor (Blood and Honour, en inglés). En algunas paredes de la ciudad de Buenos Aires y en el conurbano bonaerense, se pueden ver cruces esvásticas que pudieron haber sido hechas por este subgrupo.

 

Existe una página de Internet en la que se recomiendan libros y temas musicales racistas. En abril último, en España fueron detenidos 21 integrantes de este grupo. Aquí, a los integrantes de Sangre y Honor no se los vinculó con ningún hecho delictivo, hasta ahora.

 

Preocupación judía

 

El presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), Jorge Kirszenbaum, dijo que la comunidad judía en el país está preocupada por la reiteración de hechos violentos protagonizados por los skinheads. "Estamos preocupados, porque observamos que ha proliferado la actividad de estos grupos. Por informes que tenemos, sabemos que están integrados por jóvenes de clase media que no respetan ningún código convencional, y agreden a todos aquellos a quienes ellos consideran distintos".

 

El titular de la DAIA dijo que la reiteración de hechos violentos protagonizados por los skinheads, no ocurre sólo en la Argentina. "Las actividades de esta gente también han proliferado en la ciudad de Porto Alegre, en Brasil, donde hubo un homicidio; en Montevideo, en Uruguay y en Chile". Según su presidente, la intención de la DAIA es llevar la preocupación de la comunidad judía a los poderes públicos para que tomen cartas en el asunto. En los últimos tiempos aparecieron pintadas antisemitas en la ciudad. Al respecto, Kirszenbaum sostuvo: "Queremos determinar si esos actos antisemitas fueron hechos por grupos skinhead".

 

La DAIA se solidarizó con la familia de Guido D´Elía, el joven que fue atacado y apuñalado por una horda de cabezas rapadas en Belgrano. También se interesó en la causa del adolescente judío que fue agredido y amenazado verbalmente por tres skinheads menores de edad, en el mismo barrio.

 

Mesiánicos adoradores del nazismo

 

Aparecieron en la Argentina hace dos décadas, como una burda mascarada de un movimiento extranjero de mesiánicos impulsores del odio y la violencia.

 

Se hacen llamar skinheads y vestidos con camperas negras, se envalentonan en ataques tan furiosos como cobardes, en los que actúan en patota. Adoradores de la ideología nazi, eligen sus víctimas entre aquellos que ellos juzgan "diferentes".

 

Yiya explica cómo es el movimiento en el país, para los que quieran creerle.

 

Dice que no son violentos ni nazis. "Yiya", una skinhead "arrepentida" de 21 años, estudiante universitaria, sólo aceptó, luego de repetidas llamadas, responder preguntas vía mail para dar detalles de una vida que prefiere "dejar en el pasado". Cuando se conoció el caso de la golpiza al "rolinga" de 17 años, que recibió 13 puñaladas y perdió la visión del ojo izquierdo, los testigos dijeron ver a una skinhead entre los agresores. Esto la convenció de contar su verdad y de esa forma "desmitificar" a los skinheads . Afirma que los nazis usurparon la cultura skin .

 

Ella sólo mantiene el nombre ficticio de su casilla de mail, del tiempo en que era una skinhead-girl : "yiya-murano" (conocida como "La envenenadora de Monserrat").

 

Dijo: -Me fui convirtiendo en skin a los 15 años, siendo punk. Escuchaba mucha música en común con los skinheads (ska, reggae, oi!) y, en ese entorno, fui conociendo chicos skins. Mi vida era completamente normal, iba a la escuela a la mañana, al gimnasio a la tarde, cosas normales de cualquier adolescente. Estuve cinco años como skin .

 

-No es verdad que tuve que pasar una especie de "prueba", que se conoce como "la danza", en la que se pelea.

 

-El mayor mito de que son nazis, es mentira. Otro es el de los cordones blancos, los usan como un símbolo para expresar la fraternidad entre blancos y negros. Los boludos de los nazis lo utilizan mal. El último mito es que los skinheads son violentos. No tienen enemigos, sólo que con el tiempo los nazis usurparon la estética skinhead para captar a la juventud con ideas fascistas y, tratándose de ellos, siempre van a tener enemigos a quienes culpar de los males de su país. También creen que por el hecho de ser skin somos criminales o perdidos.

 

-Nadie influyó en mí para hacerme skinhead . Sabía lo que significaba y es por eso que no vi cuál era el problema, solo éramos gente de barrio que nos reuníamos a tomar cerveza, charlar, compartir recitales, estilos de música, y siempre embanderados con el antirracismo por sobre todo. Los skinheads nacen de la mezcla racial y cultural entre jóvenes ingleses pertenecientes a un movimiento llamado mods y negros jamaiquinos. Jamás puede ser discriminatorio.

 

-Mis días eran normales, ni me sentía discriminada por la gente. Era muy chica y no me acuerdo o, mejor dicho, no sé si prestaba atención a las miradas ajenas. Con la desinformación, la gente creía que skinhead es sinónimo de nazi. Yo explicaba que el movimiento realmente no es así, pero no me creían, las cosas no les cerraban.

 

-Nos juntábamos en el gimnasio, en algún parque o en recitales. A mi vieja le contaba sobre los mitos del movimiento; no me apoyaba ni dejaba de hacerlo, siempre me enseñó a no meterme en líos y por suerte nunca la defraudé.

 

-Jamás participé de alguna pelea, mientras pertenecí al movimiento, ni presencié ninguna.

 

-La vestimenta de los skins es muy variada; pueden vestir hasta con traje y zapatos (estética heredada de los jamaiquinos). Otra vertiente más callejera, con jeans con botamanga, borceguíes, camisa o remera, camperas aviadoras y tiradores. No suelen vestir de negro. Las chicas se visten igual, también utilizan polleras de jeans o escocesas, y el pelo rapadito.

 

-No odiamos a nadie; ni a los bolivianos, ni a los paraguayos ni a los judíos. Eso se lo dejan a los pobres de cabeza e ideas, a esos nazis disfrazados a los que llaman skin-boneheads (cabezas huecas).

 

-Me preguntaron que diferencia encuentro entre la chica que soy ahora y la de antes. No voy a dejar de sentirme antirracista por sobre todo. Siempre me indignaron las injusticias y me van a seguir indignando.

 

Claro, cuesta creerle.

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AM

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