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Dequeísmo – Queísmo

Por Armando Maronese - 27 de Agosto, 2005, 3:16, Categoría: Gramática - Idioma

El dequeísmo o mal uso de la forma de que, es uno de los errores que, en mayor proporción, atenta contra el buen decir en todos los niveles culturales y sociales de nuestro país, y de gran parte de la América hispana.  

 

Pero, se debe hacer una advertencia a quienes se enrolan en el grupo de los que sostienen que "nunca hay que decir de que", ya ese prejuicio los lleva a cometer otro error tanto o más grave que el mismo dequeísmo, esto es, el queísmo.

 

Contrariamente a lo que la mayoría de las personas supone, los casos en los que es imprescindible utilizar la forma de que, son más numerosos que los que no aceptan su uso; pero aquellos donde es incorrecto son más frecuentes y, sobre todo, más evidentes.

 

Muchas personas, incluso en elevados niveles sociales y culturales, suelen omitir de manera sistemática el uso del "de que" para evitar caer en una estigmatizante falla lingüística: el dequeísmo y no advierten que están cayendo en otra: el queísmo.

 

Por lo general, los ejemplos que se presentan pueden estar incluidos  en cualquiera de estos dos casos:

 

a) cuando la oración principal es completada por una oración subordinada.

b) cuando la oración principal es completada por un objeto directo (conocimientos gramaticales de 6º y 7º grado de la escuela primaria).

 

Caso a) - Si se analiza, por ejemplo, la oración "estoy convencido de que es verdad": la llamada oración principal es "estoy convencido de..." y, por supuesto, la oración subordinada es "que es verdad"; pues bien, hay que recordar que cuando la oración principal contiene la palabra "de" en su pregunta, la respuesta será invariablemente "de que...".

 

Dicho de otra forma, a la pregunta ¿de qué estoy convencido?, se responde: estoy convencido de que es verdad.

 

Caso b) – Cuando la oración principal es completada por objeto directo, en este caso, la construcción se completa diciendo estoy convencido de... nuestro triunfo (objeto directo), en donde no es necesaria la utilización del "que".

 

Queda claro que, cuando "de" no forma parte de la oración principal, tampoco deberá aparecer en la respuesta, ya que, en caso de hacerlo, se cae inevitablemente en el dequeísmo, tal como lo demuestra este ejemplo: Pienso de que tienes razón...

 

"¿Qué pienso?". Pienso... que tienes razón y no pienso de que tienes razón. Lo mismo, con la pregunta ¿qué dijo?, (sin el "de"), donde se responderá "dijo... que él siempre habla con sinceridad (oración subordinada) o bien, dijo... la verdad (objeto directo).

 

Asimismo, hay que tener en cuenta que existen ciertos verbos que exigen, en algunas de sus conjugaciones, la presencia de la preposición "de": Me enteré de que te vas; nos alegramos de que sea así; la persuadieron de que no fuera; etcétera.

 

En cambio, hay otros cuatro verbos que admiten las dos formas de construcción: dudar, advertir, olvidar y asegurar.

 

Dudo que sea verdad, o dudo de que sea verdad; te advierto que no lo hagas, o te advierto de que lo no hagas; olvidé que tenía que ir, u olvidé de que tenía que ir; se aseguró que no lo seguían, o se aseguró de que no lo seguían.

 

Más arriba hice referencia a que hay casos en los que el uso del "de que" son más numerosos, aunque menos frecuentes que aquellos en los que su utilización es indebida. Éstos son algunos de esos ejemplos, en los que se podrá aplicar el análisis de reconocimiento, según lo explicado más arriba.

 

Estoy seguro de que vendrán; tuvimos la certeza de que era el hombre indicado; te esperaba, con la esperanza de que me acompañaras; estás convencido de que lo engañaron; a pesar de que te advertí, no me obedeciste; lo digo en el sentido de que eso me conviene; el hecho de que seas mi amigo no te autoriza; el herido hizo señas de que lo levantaran; los defectos de que adolecen algunas personas; la persuadieron de que debía irse; eso de que tu lleves la mejor parte, tenemos que discutirlo; este libro tiene la aspiración de que los lectores lo encuentren útil; etcétera.

 

Jamás hay que utilizar ninguno de estos giros:  Pienso de que merecimos ganar; les prometo de que cumpliremos; sostengo de que mi defendido es inocente; será necesario de que nos ayuden; etcétera.

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AM

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