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Discuten si perteneció a Rivadavia una casa que está en arreglo

Por Armando Maronese - 5 de Agosto, 2005, 0:40, Categoría: Historia

Desde sectores oficiales relacionados con el patrimonio arquitectónico, niegan que sea la casa en la que vivió Bernardino Rivadavia. O hablan de dificultades para confirmarlo, y dicen que a causa de ello no pueden otorgarle categoría de monumento histórico nacional, pero admiten varias presentaciones en ese sentido por parte de especialistas en el tema.  

Sólo cuenta con el nivel de protección "cautelar" que le asignó el gobierno de la ciudad por el valor simbólico de su antigüedad. Este prohíbe efectuar modificaciones sustanciales en la estructura.

Lo curioso es que un libro editado en 2003 por la Secretaría de Cultura porteña, "San Telmo y Monserrat", incluye una estupenda fotografía de la vivienda, al pie de la cual se lee: "Casa de Bernardino Rivadavia".

Quienes no tienen ninguna duda son el arquitecto Daniel Fernández y sus asesores -expertos en el acervo urbano-, Alejandro Ruiz Luque y el doctor Felipe Monk. El trío de profesionales, bajo la conducción del primero, lleva a cabo tareas de consolidación, recuperación y puesta en valor del edificio de la calle Defensa 360, cuya propietaria actual es Susana Bencich. El costo del emprendimiento asciende a los 200.000 pesos.

Señalan que la confusión se debe a que, efectivamente, Rivadavia nació a una cuadra de allí, en Defensa 463, en una residencia que perteneció a Benito González de Rivadavia, padre del primer presidente argentino pero, aparentemente, después éste alquiló la de Defensa 360, que habitó hasta 1826, cuando -ya casado con Juana del Pino-, volvió a ocupar el hogar paterno, que había heredado y en el que nacieron sus cuatro hijos.

No faltan prestigiosos entendidos que así lo han sostenido, como Ricardo de Lafuente Machain, Juan Antonio Buschiazzo y Arnaldo Cunietti-Ferrando.

"¿Cómo se tasa la historia?", pregunta Fernández cuando se le consulta por el valor que tendría hoy la propiedad. "Desde sus tejados, en 1806, se les tiraba a los ingleses que se habían hecho fuertes en una torre de la iglesia de Santo Domingo", comenta. Episodio por el cual la arteria se rebautizó Defensa, tras haber sido Calle Mayor, De la Higuera y luego Reconquista.

La casa se construyó a fines del siglo XVIII, lo cual la convierte en una de las más antiguas. Francisco Tellechea fue el primer propietario y quien se la habría alquilado a Rivadavia. Luego perteneció a Mercedes Castellano y, después, a varios miembros de la familia Anchorena. Su actual dueña, Susana Bencich de Cabezas, es quien hace un año decidió la recuperación integral.

Durante un recorrido, impresiona la muy meticulosa labor que se lleva a cabo en esta etapa, desde el seguimiento histórico previo a la remoción de elementos, hasta la reproducción, lo más fiel posible, de la técnica con la que hace más de 200 años se confeccionó una moldura.

Una estrella y un misterio

Hay dos personajes clave en escena. Uno es Ruiz Luque -un investigador apasionado del Buenos Aires remoto y poseedor de la mayor colección de azulejos del país, rescatados de depósitos o sótanos-, que abrevó en un cúmulo de archivos, correspondencia y testimonios fotográficos referidos a la casona. El otro es el paraguayo Gustavo Vera, uno de los cuatro albañiles que trabajan en el lugar. "Adoctrinado" acerca de la importancia histórica del lugar, resulta llamativo el tono casi ceremonioso con que se desempeña.

Sobre una mesa coloca sus "hallazgos": grandes clavos de hierro forjado, manijas, ladrillos fabricados con bosta (por los jesuitas), apliques, aldabas. Una de éstas ostenta una gran estrella de David. Es sólo otro de los tantos misterios del edificio.

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AM

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