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Algunos de los delirios argentinos

Por Armando Maronese - 26 de Julio, 2005, 2:12, Categoría: Historia

Hojeando viejos escritos, leí cosas serías y otras que me hicieron sonreír, pero no de alegría, sino de pena, por las diversas formas en que nos quisieron embaucar.  

 

¿Cómo las llamaría?, puede ser: Los grandes delirios argentinos o sino, las mentiras que nos quisieron hacer tragar o payasos de circo... Igualmente, son viejos recuerdos pero, ¡que dejo amargo queda!

 

Durante décadas, nos entusiasmamos ante diferentes propuestas que nos prometían obras faraónicas o fantásticas.  ¿En serio?, sí. Fue el producto del excesivo entusiasmo, la demagogia, ataques de burocracia o mesianismo inexplicable que, gobiernos y empresarios, nos prometieron, a los habitantes de este país, Argentina, desde energía atómica en botellas, en latitas o cajitas, altares de la patria y llegar a Japón en cohete en una hora y media, entre otras. Estas cosas, casi nostálgicas, me recuerdan algunos de aquellos proyectos que jamás se concretaron. La historia lo dice, además.

 

ENERGÍA ATÓMICA EN BOTELLAS

 

"Pronto venderemos la energía atómica en botellas de uno y medio litro", afirmó en marzo de 1951 Juan Domingo Perón, el verdadero causante de todos nuestros males actuales.

 

El que le vendió esta alocada idea al entonces militar, presidente y dictador fascista argentino, fue un científico llamado Ronald Richter, quien le ofreció energía barata para uso doméstico, obtenida en base a la "energía termonuclear por fusión". Muchos sostenían que, en realidad, se estaba construyendo una bomba atómica.

 

En un mundo todavía aturdido por las explosiones atómicas estadounidenses de Hiroshima y Nagasaki, Perón sintió que tenía entre manos la oportunidad de su vida, ya que este sistema de generación era más moderno y sobretodo, más económico que la fisión nuclear de uranio hasta entonces empleada.


Según "el sabio alemán", lo que los estadounidenses consiguieron en el momento de la explosión de la bomba de hidrógeno, él lo había realizado en su laboratorio de la isla Huemul (Bariloche, Argentina) y bajo control. Pero las sospechas y un ultimátum de Perón para repetir la prueba con testigos, fueron suficientes para que la careta de este "sabio alemán" cayera y Perón se diera cuenta que había caído en manos de un delirante, ¿o un vivillo?.


LA AEROISLA DE LA FANTASÍA


Cuando en la estampida privatizadora del tristemente recordado presidente argentino Carlos Menem, otra herencia peronista, le llegó el turno a los aeropuertos, surgió -en 1994-, un proyecto holandés para construir una aeroísla frente al Aeroparque Jorge Newbery, motorizado por María Julia Alsogaray (su amante del momento) y su Secretaría de Recursos Naturales.

 

Esta idea tenía un costo inicial de 1.000 millones de dólares. Álvaro Alzogaray (otro crápula de nuestra historia), quien estaba a cargo del proyecto, había afirmado que "la aeroísla sería un verdadero portal del Mercosur para la Argentina".

 

Dos años después, Menem volvió a la carga con un nuevo plan de Aeroísla que no sólo reemplazaría al Aeroparque, sino también al aeropuerto internacional de  Ezeiza, y se proyectaba una inversión de 1.500 millones de dólares. Pero esta vez chocó con Fernando De la Rúa, quien era intendente electo de la ciudad de Buenos Aires.


EL PUENTE MAS LARGO DEL MUNDO


Cruzar el charco contaminado en puente (charco = Río de la Plata). Esa era la idea. Cuando el 1985 los presidentes de Argentina y Uruguay, Alfonsín y Sanguinetti, crearon la Comisión Binacional Puente Buenos Aires – Colonia, lo hicieron con la mejor intención pero todo quedó en el olvido.


Diez años después, otra vez nuestro nada querido Carlos Menem, como parte de un paquete de medidas anti desempleo, decidió desempolvar las carpetas y motorizar la construcción del que sería el puente más largo del mundo y que generaría más de 20 mil puestos de trabajo.

 

El puente Punta Lara-Colonia (Uruguay), tendría 41 kilómetros de largo, 20 metros de ancho y  sería cruzado por 6.000 automóviles por día. La inversión rondaría en los 1.200 millones de dólares y cruzarlo costaría 115 dólares. Pero paradójicamente, mucha agua no llegó pasar bajo el puente porque organizaciones ecologistas y la Armada cuestionaron el proyecto.


Lo cierto, es que si bien Eduardo Duhalde durante su presidencia, trató de reimpulsar el proyecto a casi 20 años de la creación de la Comisión Binacional, todo sigue en la nada.


MISIL MADE IN ARGENTINA


Con la derrota en las islas Malvinas y la llegada de la democracia, la Argentina comenzó a pensar en el desarrollo misilístico. Así nació el proyecto Cóndor, que contó con la colaboración de Irak y Egipto. Este misil de tres cuerpos y de un metro de diámetro, sería capaz de alcanzar unos mil kilómetros de distancia.


La función oficial del nuevo misil era el lanzamiento de satélites, pero varios factores, como la colaboración de países árabes en su gestación, presumieron otros fines "non sanctos": que el Cóndor pudiera convertirse en un misil balístico con compradores en Oriente Medio.


Así, ante los temores británicos e israelíes, los Estados Unidos, celosos (como buenos padres que siempre fueron), del desarrollo de un país latinoamericano, comenzaron a presionar a Alfonsín para que se abandonaran las investigaciones.

 

Pero fue con nuestro muy nada querido Carlos Menem, que las presiones dieron resultado al amparo de las "relaciones carnales" con los EE.UU. (bajarse el pantalón y agacharse) y en 1991, el proyecto quedó desactivado y las partes desarrolladas se enviaron a los Estados Unidos para su destrucción. ¿Destrucción o uso particular a expensas de sus hijos argentinos?.


VIAJE A LAS ESTRELLAS


En marzo de 1996, otra vez nuestro Carlos Menem, inauguró el ciclo lectivo en una humilde escuela salteña de la localidad de Tartagal.

 

Ante la estupefacta mirada de los alumnos que no entendían nada de nada, el chistoso personaje riojano explicó en el contexto de un discurso enmarcado en la preparación de las escuelas argentinas para el futuro, que "dentro un tiempo se va a licitar un sistema de vuelos espaciales, mediante el cual desde una plataforma, naves espaciales saldrán de la atmósfera se remontaran a la estratósfera y desde ahí, podrán elegir el lugar a donde quieran ir".


Y los alumnos de la humilde escuelita de Tartagal, abrieron más la boca, estupefactos, cuando Carlos Menem agregó: "En una hora y media podremos estar en Japón, Corea o en cualquier parte del mundo y por supuesto, más adelante en otro planeta si se detecta vida". Sin palabras. Yo ya había sacado boleto para ir montado en el cohetito hacia Japón, pues sabía que allí hay geishas, que son unas niñas placenteras, pero al final, como no se pudo ir, no me devolvieron el dinero.


EL ALTAR DE LA PATRIA


En octubre de 1973, el tétrico brujo José López Rega, fundador de la asesina "Triple A", secretario del ya fallecido Juan Domingo Perón, y quien fuera ministro de Bienestar Social -entre otras cosas, amante de la esposa de Perón, la ex cabaretera María Isabel Martínez, ya presidenta de la Argentina-, anunció la construcción de un "panteón de los héroes".

 

Este monumento, pretendía alojar a todos los próceres argentinos en la búsqueda de la unidad nacional. Según detallaban los diarios del 11 de octubre de 1973, "la colosal obra tendría una superficie de 80 metros de ancho, una profundidad equivalente a 6 subsuelos y una altura similar a un edificio de 32 pisos". El edificio, estaría ubicado en la avenida Figueroa Alcorta y Pueyrredón, un lugar muy exclusivo de la ciudad de Buenos Aires.


El frontispicio del panteón tendría grabada la siguiente leyenda: "Hermanados en la gloria, vigilamos los destinos de la patria. Que nadie utilice nuestro recuerdo para desunir a los argentinos".

 

Ahí quedó la cosa, pues se robaron el dinero destinado para ello o vaya uno a saber y además, en 1976 llegó la dictadura militar y vaya uno a acordarse del Altar de la Patria.


MUDANZA DE LA CAPITAL FEDERAL


En 1986, el gobierno de Raúl Alfonsín sorprendió a todos: Se refundaría la Nación Argentina y la Capital Federal se trasladaría a la ciudad de Viedma.

 

El proyecto generó una ola de federalismo nunca antes pensado y consiguió el apoyo de gobernadores, de diputados y senadores, por lo que se convirtió en ley y se creo una comisión de traslado a cargo del después diputado nacional, Aldo Neri.


Para la nueva capital desfilaron una serie de nombres: "Patagonia del mar", "Ciudad General José de San Martín", "Santa María del Sur", "Carmen del Sur", "Australópolis" o "Curruleuvu" (Río Negro en idioma araucano).


Las dos ciudades, Viedma y Carmen de Patagones, divididas por el Río Negro, sumaban en total 55.000 habitantes, por lo que la noticia sirvió para la construcción de viviendas, cloacas, desagües pluviales, plantas potabilizadoras y pavimentos y el valor de los terrenos subieron hacia la estratosfera, montados en uno de los cohetes de Menem.

 

El declive alfonsinista por la derrota electoral de septiembre de 1987, hizo naufragar la mudanza. Fue así, que se salvó de una destrucción ecológica, un lugar muy hermoso de mi país.


LA AUTOPISTA SUBTERRÁNEA


Durante mucho tiempo, la idea de unir (en la ciudad de Buenos Aires) la terminal de trenes "Retiro" con otra terminal de trenes "Constitución" con una autopista a través de Puerto Madero, quitó el sueño a ministros y secretarios de Obras Públicas.

 

En un principio, hacer una autopista por debajo de los diques atrajo tanto al gobierno de Carlos Menem, que aprobó su realización por decreto, sin importar lo que dijera la ciudad de Buenos Aires.

 

En 1998, la Ciudad tomó riendas en el asunto y tras barajar varias trazas se quedó con la autopista subterránea.


El proyecto costaría 800 millones de dólares y recorrería tres kilómetros, uniendo la autopista Illia con la que va a La Plata, por debajo de la avenida Moreau de Justo.

 

Pero en el año 2000, Aníbal Ibarra enmarcado con bombos y platillos en el llamado Plan Urbano Ambiental, hizo borrón y cuenta nueva y afirmó que la autopista ribereña se construiría en trinchera, frente a los docks de Puerto Madero.

 

Todavía se la está esperando.


LA TERCERA QUE NO FUE


En 1998, se aproximaba el fin de la era menemista. Fue entonces cuando el partido peronista cordobés, presentó un escrito ante la justicia solicitando la habilitación de Menem para participar de las internas justicialistas.


El tema era que la misma Constitución Argentina, impedía a Menem realizar una segunda reelección, o como se la llamó "re-reelección", total ¿que importa desobedecer la Constitución, no?.

 

Con todo, el duhaldismo en contra del proyecto, fue ganando lugar en los medios y en los despachos judiciales. Así apareció el juez cordobés Ricardo Bustos Fierro quien falló a favor de no prestarle atención a la soberana Constitución Argentina.


El escrito del partido peronista, pedía que se declare la nulidad absoluta del artículo 90 y la cláusula 9 de la Constitución, que ponía límite a un tercer mandato del presidente.

 

Además, remarcaba, que como Menem era presidente cuando se sancionó la nueva Constitución, la actual presidencia no era la segunda sino la primera.


Así surgió el operativo "Menem 99-La Necesidad", encabezado por Roberto Lestelle, Rodolfo Barra, Adelina Dalesio de Viola y otros ultramenemistas.


El punto final a esta historia lo puso el mismo Menem, 48 horas después de decir que "le gustaría ser reelecto si la Constitución Nacional se lo permite y si lo pidiera la gente", al afirmar, en una carta abierta a la población, que "la Constitución taxativamente no me permite un tercer mandato".


LA CIUDAD DEPORTIVA


"Hoy a las 10, el Club Boca Juniors plantará una boya en las aguas del Río de la Plata, en la que se colocará la piedra basal de la futura Ciudad Deportiva", decía, en un artículo, el diario  La Prensa, del 7 de marzo de 1965.


La Ciudad Deportiva fue concebida como un complejo deportivo-social, emplazada en el área Costanera Sur, por la ley 16.575. Recuerdo que en esa época, estaba de presidente en el club Boca Juniors, el famoso Alberto J. Armando (Armando de apellido).

 

Este proyecto, pensaba ganarle 40 hectáreas al río donde se construirían 8 islas. En la más grande se levantaría el nuevo estadio del Club, con capacidad para 100.000 personas, que costaría 51.000.000 de pesos de esa época y que estaría terminado en 1975.


Pero en 1982, todos los terrenos pasaron al dominio municipal, por lo que la Ciudad Deportiva hizo agua, se hundió y todos los fanáticos boquenses que invirtieron su dinero en la compra de acciones, terminaron llorando como algunos de mis amigos. ¿Dónde habrá ido a parar todo ese dinero invertido por los ingenuos? ¿En algún bolsillo ajeno, quizás?


AHORA CONFIAMOS


El 24 de marzo de 2004, el presidente Néstor Kirchner y el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, firmaron el traspaso de los predios de la ESMA (ex Escuela de Mecánica de la Armada) a la órbita porteña, con el fin de convertirlo en el "Museo de la Memoria". El traslado fue presenciado por miles de personas.

 

Los terrenos ya están cedidos y la discusión pasaba, por si se adjudicaba todo el predio de la ESMA al museo o sólo una parte, preservando las escuelas e institutos que allí funcionaban.

 

Que bueno hubiera sido, que hubieran donado todo eso a escuelas o comedores infantiles o asilos de ancianos u hospitales o..., para cárceles..., ¿por qué no?, aunque en la Argentina haya muy poquitos delincuentes, hubieran venido muy bien esas cárceles, aunque más no sea para usar como jaulas para los canarios. ¿No les parece?.

 

Después no quieren que en mi pobre Argentina, haya tanta gente que sufra del corazón.

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AM

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