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Poder y autoridad en la familia, ¿qué es autoridad?

Por Armando Maronese - 24 de Julio, 2005, 2:42, Categoría: Opinión

Por mi parte, autoridad es la capacidad de influenciar al otro, en una idea o conducta. Yo creo y estoy convencido, que hay dos tipos de autoridad: por el saber, por un lado, o por el lugar que se ocupe de acuerdo a la ley u organización, por el otro.   

No necesariamente una involucra a la otra, ¿o sí?; pueden estar separadas; no siempre el que más sabe es el que ocupa el lugar de la autoridad, cosa que pasa muy a menudo y todos lo han visto de una forma u otra.

Otro es el gran problema del abuso de autoridad, derivada de la confusión de los tipos mencionados. Hay quienes piensan que con un cargo en la esfera del poder saben más que los otros y de ahí, surgen innumerosos cuestionamientos y errores en la conducción de organizaciones, instituciones y familias.

Lo interesante del caso, es que las dos clases de autoridad necesitan que las personas acepten esa autoridad, crean y confíen. Cuidado, que puede ser aceptada por convicción o por el miedo o terror y eso también se ve a menudo.

Ya en la antigüedad, los griegos hablaban de una época en la vida que se llamaba Paideía y que era una edad, en que el niño debía aceptar la autoridad, absorber lo que de ella emanaba y no tenía derecho a rechazarla. Claro que sigue pasando hoy día de una forma u otra y en diferentes niveles, como en las casas  de familia o en los niños de la calle.

Yo tengo fijo un modelo de autoridad y es el modelo de autoridad por excelencia, es la de la madre sobre su hijo. Como hecho y fenómeno natural la autoridad nunca es universal, siempre es en un ámbito, en un sector del tiempo y del espacio.

La pregunta es la siguiente, ¿quién tiene más claro qué es la autoridad en el seno de la familia, los padres o los hijos?, ¿Qué es lo que está pasando en esa materia en la familia?

Los niños tienen un concepto nato del sentido de la autoridad y lo experimentan a través del gobierno de la madre, hasta la adolescencia y en ese momento piden un cambio, es decir, acercarse al padre y a menudo se encuentran con que el padre ha perdido prestigio y por consiguiente la autoridad y entonces, los niños ya no creen ni confían.

Considero que todos los niños, llegado el momento, interrogan a sus padres y empiezan a rebelarse, ¿por qué?.

Frente a la norma, piden su argumentación poniendo en aprieto a sus progenitores, los cuales piensan que necesitan un buen argumento apoyándose en la razón y no es tan así. Los chicos creen que el padre, no solamente por ser padre, es autoridad, y el padre se apoya en un conocimiento que ya no vale, porque ha cambiado tanto el mundo, que la propia experiencia ya no le sirve. Esto se vive diariamente, se palpa, me lo comentan amigos, pues la juventud moderna es difícil. ¿Alguien lo puede negar?

Vemos extenderse en diversas generaciones, las separaciones y por lo general, veo que la que sigue manteniendo a sus hijos es la madre mientras que el padre, como haciéndose una costumbre, empieza a desaparecer o a formar otra familia donde tiene otros hijos y los primeros son relegados.

Pero lo interesante del caso, es ver como dependemos de las mujeres en las cuestiones de la crianza y del hogar. La autoridad del padre se fundamenta en el respeto y consideración de su mujer, la madre de sus hijos y, cuando ambos discuten sobre alguna orden dada por ellos a sus hijos y delante de ellos, surge el caos, pues el niño siempre correrá al lado de quien lo defendió y generalmente, es al lado de la madre.

Desgraciadamente, hay muchas madres que desautorizan al padre delante de los hijos y eso no puede ser. Claro que también hay padres que desautorizan a la madre, pero la cuestión es otra, ambos padres tienen que discutir eso a solas y sin que los hijos escuchen.

Un apotegma evolutivo, dice que los hijos ven al padre de acuerdo a la óptica de la madre. Ojo que no me pongo en el papel de machista, ya que estadísticamente el 75% de los divorcios lo originan las mujeres, por lo tanto, debemos suponer que éstas han desestimado por completo a sus maridos con las consecuencias antedichas, a lo que se suma la moderna tendencia masculina al repliegue o huida.

¿Qué suele hacer un marido cuando es desautorizado constantemente?, pues simplemente, ya no le presta atención a la cosa, porque se cansó o también se dan los casos que se tome las de Villadiego y abandone a su mujer y a sus hijos.

.......

Me gustaría definir los términos, antes de seguir con el tema:

Poder: tener expedita la facultad o potencia de hacer una cosa. Tener facilidad, tiempo o lugar de hacer una cosa.

Autoridad: poder o mandato que tiene una persona sobre otra que le está subordinada. Representación de una persona por su cargo, nacimiento o méritos.

Clan: grupo familiar unido por la comunidad de ascendencia, cuyo parentesco se establece por línea unilateral, paterna o materna.

........

Todos sabemos, que muchos de los problemas de la familia están causados por problemas sociales y económicos, ¿entonces cuál es la solución para protegerla?

Desde el campo de la política se puede mejorar lo económico y lo social, ahora, la problemática excede ampliamente lo económico y pasa a ser resorte de la antropología y demás ciencias humanas. Desde hace un lustro, la lectura a través de lo puramente económico ha caído en descrédito, estamos en una época de reorganización política y económica mundial, y un tema relevante es la autoridad y el poder. Cuando hago mención a un lustro, me refiero estadísticamente, aunque en lo personal no comparto que sea desde hace cinco años, sino más bien de quince o veinte años.

Sucede en muchísimas familias que, cuando el padre está ausente, la madre, por delegación, tiene la facultad de ejercer la autoridad con sus hijos, aunque normalmente esté compartida. Una condición para ejercerla es tener la mayor cantidad de información posible y de primera mano, es decir, contacto con todos los miembros. Prioridad fundamental.

Entonces, el que detenta el poder es el que no lo tiene legitimado, es en realidad, la autoridad en el sentido figurado, una pandemia de nuestra civilización. Un ejemplo político: Estados Unidos tiene el poder pero no la autoridad. Las Naciones Unidas tienen la autoridad pero no el poder.

En la familia, la figura del padre se está desvaneciendo, lo poco con que cuenta es la transmisión del apellido y alguna prerrogativa de la ley. De acuerdo con la definición de poder, la facilidad, el tiempo y lugar, la indican a la madre para su ejercicio real y legítimo y entonces, tiene el poder por ser autoridad.

El "cuando venga tu papá, ya vas a ver", ahora casi no existe, era una acción por delegación, pues se actuaba en nombre del padre. Tengan en cuenta pues es muy importante, el auge de las familias mono-parentales, las que cuentan con uno solo de los padres.

Los códigos de los que hablamos, señalaban al padre como el jefe de la familia. Para los hijos, la imagen de autoridad debe ser clara y sentirla como legítima, incluso para rebelarse, confiere sentido. Si se hace confusa, que es lo que está sucediendo en la actualidad, se convierte en la gran generadora de la problemática juvenil.

Otro de los prejuicios actuales, es que el poner límites deteriora los vínculos, por lo tanto, es mejor que el poder recaiga en el padre, lo que desgraciadamente no es la realidad, y el hijo se da cuenta, con el consecuente deterioro de los vínculos, ahora extendidos a padre y madre.

Autoridad en familia

Es el hijo el que con su sentir determina, de alguna manera, si es el papá o la mamá el que tiene la autoridad. Si yo digo quién es el que me va a dirigir, estoy mandando yo, una paradoja de la comunicación a menudo paralizante. Lo que a veces sucede, son las alianzas con papá o mamá, según quién "detente" la autoridad, con el fin de neutralizarla, situación frecuente en los trastornos de conducta.

La función de autoridad que corresponde a los padres, es demarcar límites en función de las normas, donde los hijos puedan moverse con cierta libertad; cuando los límites son excesivamente rígidos y los chicos crecen, comienzan a golpearse contra esos límites, y si son muy flexibles, dan tantas posibilidades que pueden continuar hasta el nuevo matrimonio y no van a poder independizarse.

Todos sabemos que en las antiguas familias patriarcales, los padres y los abuelos directores del clan, no solamente casaban a sus hijos y nietos sino a toda la parentela. La normatividad tiene que tener la suficiente elasticidad para adaptarse a los cambios de las circunstancias del mundo y los cambios evolutivos de los hijos.

Pregunta: ¿No hay un momento en que los padres deban decir "ya no tengo autoridad"? ¿No es un proceso que culmina con la independencia?

También eso es relativo, pues si bien los hijos toman decisiones en otras cosas, todavía dependen del papá, como por ejemplo, en la compra de una casa, el mantenimiento de un auto, etc.

El proceso de independencia, surge cuando uno comienza a ver que los chicos están asumiendo responsabilidades, es el momento de comenzar a conceder libertades y, paulatinamente, se va dejando de ser autoridad.

Pregunto: ¿La condición para ejercer con armonía la autoridad, debe ser la flexibilidad?

Mucho más fácil es para un hijo depender del padre, que ser independiente. La libertad trae angustia. Si de pronto pretendemos darles total libertad a los hijos, vamos a tener hijos angustiados en cantidad, con demasiada carga de decisiones. Por eso, hay que ir cediendo gradualmente.

Cuando observamos ciertos trastornos de conducta, como exceso de rebeldía, estamos en presencia de un pedido a gritos de una autoridad paterna. En la medida en que los vamos dejando libres, debemos mantener una buena comunicación, un contacto para sostenerlos en todas las angustias y problemas que puedan emerger.  Y también tener uno, la suficiente capacidad y amplitud de criterio, para saber que nuestros hijos no son infalibles, que se van a equivocar, y si se equivocan, no es por irresponsabilidad, sino por inexperiencia.

Hablando, dialogando, nos vamos haciendo. Esto nos pasa inclusive de adultos: cuando encaramos algo, evidentemente nos exigimos hacerlo bien, pero a veces, esa autoexigencia es demasiado grande; algunas veces porque nos han criado con grandes expectativas, y ahí tenemos otra gama de problemas, jóvenes sobreprotegidos y muy autoexigidos corren el riesgo de fracasar.

Es habitual que pensemos "los hijos son chicos todavía", argumento de sobreprotección. En cuanto a confirmarlos como seres adultos y capaces, en mi experiencia y cuando se trata de padres e hijos, hay tiempo hasta el postrer instante. La vida misma y mis tres hijos me lo enseñaron.

Autoritarismo

Se ha puesto de moda, el término "autoritario" derivado de la política; hablando con propiedad, el autoritarismo es un sistema permanente de actitudes de gobierno libradas al puro arbitrio del que la ejerce.

En la familia, el problema se sustancia cuando uno, sistemáticamente, actúa con una autoridad derivada de la representación del rol paterno, pero carente de la información necesaria y para colmo, no argumenta, no pregunta, no trata de tener otro tipo de aproximación con quienes dependen de él. De esa manera, se puede caer en el nefasto "autoritarismo". El significado de "ismo", se refiere a la reducción de toda organización al tema de la autoridad.

Responsabilidad o culpa

Generalmente se dice: "cómo no va a ser así, pobre chico, con los padres que tiene". ¿Se puede atribuir toda la responsabilidad a los padres?

En rigor a la verdad, los padres son responsables pero no culpables. Tenemos otras paternidades derivadas de los actuales garantes de verdad, como por ejemplo: "si lo dice la TV es cierto".

Pero si uno de nosotros va a buscar culpas reales, debe buscarlas entre aquellos que actúan con la intención de causar daño; quizá nos remontemos a generaciones anteriores y tampoco la encontremos fácil, porque no es muy común que alguien actúe para causar daño intencional en el ámbito de los padres y los hijos, donde campea la buena voluntad, por lo menos, en la generalidad de los casos, pues todos sabemos que siempre hay excepciones a las reglas.

Darse cuenta

¿Qué les parece? ¿Saben el cambio en que estamos embarcados?. Yo no soy pesimista porque ahora me doy cuenta y el darse cuenta, impulsa un cambio en las generaciones que siguen y ya empiezan a presionarnos. Muchos de nosotros hemos crecido entre boleros y foxtrots, sin darnos cuenta de la situación ni de su gravedad, por lo tanto carecemos de los medios necesarios para corregir esto.

Considero que no nos hemos dado cuenta de la situación ni de la gravedad, porque en nuestra época la educación era diferente, no había TV, que es la que usualmente inicia a los jóvenes, y el padre era la figura constante en el hogar.

En épocas autoritarias, las cosas podridas del poder se tapan y en sistemas democráticos se muestran, lo que permite advertir, entonces, hasta qué punto estamos contaminados y podemos reaccionar.

Estamos tocando un punto que es terriblemente neurálgico. Los regímenes llamados autoritarios, en realidad tienen fuerza y poder pero no tienen autoridad, administran por la fuerza pero no hay creatividad, ni hay una sociedad que evolucione, por lo tanto, cristalizamos lo poco que tenemos.

Los autoritarios no tienen autoridad legítima. Apelan a la fuerza porque no tienen autenticidad. "Usan el látigo quienes no saben usar las riendas", sabiduría gaucha de mi país.

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AM

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